Camarada Putin | Damián Beneyto

Camarada Putin | Damián Beneyto

Camarada Putin | Damián Beneyto

Camarada Putin

DAMIÁN BENEYTO

La madre Rusia, como era llamada con veneración por aquellos pobres campesinos de la época zarista, vuelve a las andadas esta vez de manos de un iluminado, cruzado entre el sifilítico Iván IV, ‘El Terrible’ y el genocida Stalin.

Tanto la Rusia zarista como la comunista siempre tuvieron un afán desmedido por acaparar territorios. El primero que utilizó el título de Zar fue un tal Iván IV, al que apodaron ‘El Terrible’ -empezaba la cosa bien- allá por el 1500 y pico, que ya apuntaba maneras imperialistas, y años después, zares como Pedro I o Catalina II ambos apodados ‘El/La Grande’, se anexionaron territorios declarando la guerra a suecos, turcos, polacos y demás vecinos, mientras ucranianos y bielorrusos pasaban de ser vasallos de Polonia a serlo de una Rusia cada vez más heterogénea con etnias de todos los colores.

A principio del siglo XX el imperio ruso de los zares se convirtió por arte y parte del comunismo en la Unión de Repúblicas Socialitas Soviéticas, URSS, Unión Soviética para abreviar, que era lo mismo pero en rojelio. La figura del Zar fue remplazada por un Camarada Secretario General.

A los pobres campesinos y demás curritos les empezaron a llamar proletarios, que era más políticamente correcto, aunque pasaran la misma hambre o más que en el régimen anterior y sufrieran una opresión y una falta de libertades de toma pan y moja.

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Si la mayoría de los zares ya se caracterizaron por ser bastante despóticos y algunos francamente crueles con sus pobres siervos, no se imaginaban los pobres ‘mujiks’ la que se les venía encima con el comunismo. Después de una guerra civil que duró más de 5 años (1917-22) y que se llevó por delante a más de 9 millones de personas, el comunismo puso sus proletarias posaderas en la antigua Rusia imperial, se anexionó a todos los vecinos aprovechando cualquier excusa y comenzó con uno de los regímenes más terribles de la historia de la humanidad.

El primer Camarada Secretario General fue el siniestro Vladimir Ilich Ulianov, alias ‘Lenin’, al que se trata de blanquear a pesar de ser un auténtico genocida. Ahí van algunos ejemplos de sus hazañas:

  • Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
  • Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
  • Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
  • 240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
  • Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
  • Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.

El que sustituyó a este ‘padrecito’ criminal fue su discípulo Iósif (en ruso) Stalin que no inventó nada en cuanto a la represión se refiere, pero eso sí, superó a su maestro, aunque parezca difícil, en brutalidad, sadismo, iniquidad y truculencia. A partir de 1930 comenzó lo que se llamó Gran Purga. Entre 1930 y 1937 más de 11 millones de personas murieron de hambre debido a los planes quinquenales, siendo los ucranianos –curioso, verdad-, a pesar de ser unos grandes productores de alimentos, los que se llevaron la peor parte falleciendo por inanición más de 8 millones, mientras otros centenares de miles eran deportados a Siberia. Fue tal la desesperación de aquella pobre gente que cayó en el canibalismo para poder subsistir.

El investigador Robert Conquest cifra en entre 11 y 15 millones los muertos por la hambruna y la represión política. El escritor ruso Vadim Erlikman calcula que hubo 1,5 millones de ejecuciones, 5 millones de víctimas de los gulags y 1 millón de prisioneros de guerra asesinados en los campos a los que hay que añadir los millones, casi todos ucranianos, que murieron de hambre durante el mandato del quizás mayor asesino de la humanidad.

Rusia ataca a Ucrania

Estos rusos y aquellos soviéticos siempre han estado con el dedo en el gatillo para que los países limítrofes les olieran los pedo y, en cuando alguno sacaba el ambientador, tenía los tanques rusos a la puerta de su casa"

La muerte de Stalin no acabó con la represión en la Unión Soviética y hasta 1987 el hambre, el frio, las palizas y las balas acabaron con muchos hombres, mujeres y niños. Los muertos por el régimen soviético (1917-1987) varían según los historiadores entre los 50 y los 80 millones de personas (*).

Esto, que no se estudia en los colegios, aunque sí el holocausto nazi, tiene mucho que ver en que, en pleno siglo XXI, haya personajes como el camarada Putin. Este matón de discoteca proviene de la KGB. La KGB fue, sin lugar a dudas, la policía política más cruel del mundo y en ese cuerpo se hizo un ‘hombrecito’ nuestro camarada. Nada más llegar al gobierno puso en marcha la segunda guerra chechena para desempalagar y siguió con una política de anexión de las repúblicas que se habían escindido de la antigua Unión Soviética. Georgia y Crimea ya saben como las gasta este tipejo y ahora le ha tocado el turno a Ucrania.

El camarada Putin es un comunista de la nueva ola que, como otros, ha utilizado el sistema democrático para llegar al poder y luego ‘si te he visto no me acuerdo’. No tiene escrúpulos en cargarse a cualquiera que le plante cara utilizando desde el atentado callejero –la periodista Ana Polikóvskaya– a sofisticados venenos -el ex oficial de la KGB y escritor Aleksandr LitvinenkoEs un bravucón y un matasietes, acostumbrado a conseguir sus propósitos utilizando la violencia.

La invasión de Ucrania, que aun no sabemos cómo va a acabar, no es nuevo en el historial imperialista de la URSS, siempre han estado con el dedo en el gatillo para que los países limítrofes les olieran los pedos y, en cuanto alguno sacaba el ambientador, tenía los tanques rusos a la puerta de su casa en menos que dice una mentira el tal Sánchez.
Alemania del Este en 1953, Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968 son solos algunos ejemplos de cómo las gasta el comunismo soviético.

Como les decía, no sabemos hasta donde va a llegar este malandrín, pero si sus intenciones son volver a unificar la antigua URSS lo tenemos claro. Algunos de esos países como las Repúblicas Bálticas pertenecen a la OTAN y, si son invadidas, ya no hay excusa para que EEUU y Europa sigan catalépticas. El armamento nuclear ahí está y en cantidades abundantes. Los chinos, a la expectativa y mirando a Taiwán. Irak y sus adláteres fundamentalistas islámicos frotándose las manos. El mundo es una caldera que puede explotar en cualquier momento.

El camarada Putin es un sociópata comunista al que hay que parar los pies como sea, y ya se sabe: “Muerto el perro, se acabó la rabia”, ahí lo dejo…
.

Damián Beneyto

(*) Zbigniew Brzezinski ya había establecido los muertos del régimen soviético en 50 millones, en su obra ‘El gran fracaso: nacimiento y muerte del comunismo en el siglo XX’Robert Conquest, cuyos trabajos sobre la Unión Soviética le convirtieron en una autoridad, estimó 40 millones de víctimas, sin contar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En 1987, Rudolph Rummel, de la Universidad de Hawai, dijo que la URSS había matado a 61,9 millones de personas entre 1917 y 1987. Mientras que el historiador ruso y premio Nobel de Literatura, Aleksandr Solzhenitsyn, en el segundo volumen de su ‘Archipiélago Gulag’, de 1973, cifró el número de víctimas de la represión en 88 millones. (Datos de ABC)

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Los nuevos Chiripitifláuticos | Damián Beneyto

Los nuevos Chiripitifláuticos | Damián Beneyto

Los nuevos Chiripitifláuticos

DAMIÁN BENEYTO

Los que ya tenemos una edad recordamos aquel programa infantil -cuando había programas infantiles- donde Locomotoro, Valentina, el Tío Aquiles y el Capitán Tan hacían las delicias de los niños del tardofranquismo. Estos simpáticos personajes eran niños grandes, disparatados y algo esperpénticos.

En sus historias no había esas cosas que hay ahora y que hacen que los ‘censores de las buenas costumbres’ estén ojo avizor o al menos yo no lo recuerdo. Nadie hablaba entonces de sexismo, ni de xenofobia, ni de animalismo, ni de…; era sólo, nada más y nada menos, que un programa infantil que solo pretendía entretener a unos niños que, aunque algunos no se lo crean, éramos razonablemente felices.

Estos nuevos chiripitifláuticos, por arte de birlibirloque, se han convertido en dirigentes políticos, han escalado a la cima del poder y lo peor es que están para quedarse. ¿Dónde van a vivir mejor?"

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Hecho este preámbulo les diré que, como muchos otros personajes, hasta los Chiripitifláuticos han evolucionado, se han hecho mayores y han perdido su encanto de niños grandes para convertirse en adefesios. No es que mis cuatro amigos de la infancia se hayan transformado, es que se ha usurpado su personalidad y han sido sustituidos en la España del siglo XXI por otros niños grandes que, en lugar de entretener con sus ocurrencias y disparates, se empeñan en hacer la vida imposible a unos ciudadanos que, desgraciadamente, creen que vivir en un puro esperpento les va a solucionar su modus vivendi.

Los nuevos chiripitifláuticos siguen saliendo en la tele, pero ya no entretienen ahora cabrean, provocan, aburren y generan rivalidades innecesarias que provocan enfrentamiento hasta en el seno de las familias. Estos personajes, por arte de birlibirloque, se han convertido en dirigentes políticos, han escalado a la cima del poder y lo peor es que están para quedarse. Porque ¿dónde van a vivir mejor?

Están todos cortados por el mismo patrón, observen:

  • Todos nacieron durante la Transición en familias razonablemente acomodadas.
  • Todos pasaron por la universidad, excepto raras y “lastrosas” excepciones, pero la universidad no pasó por ellos.
  • Casi ninguno ha pegado un palo al agua en su vida salvo la dedicación en alma vida y corazón  a un partido político.
  • Están acostumbrados a llevarse por delante a quién haga falta con tal de conseguir sus objetivos que no son otros, que el poder y el dinero, y no necesariamente en ese orden.
  • Están convencidos de ser imprescindibles, su mesianismo resulta, en algunos casos, patético.
  • Han hecho del eufemismo un arte para evitar, en lo posible, llamar a las cosas por su nombre.
  • La mentira es consustancial a su concepto de la ética.
  • No se besan porque no se alcanzan. Su narcisismo es conmovedor y se sienten por encima del bien y del mal.
  • Su nivel cultural es más bien exiguo y a poco que se rasque se notan las carencias.
  • El fin justifica los medios, este es el eslogan que adorna el frontispicio de estos personajes.
Almejas locas más que botellines;
Mas tontos que botellines;

Así es nuestra clase política dirigente, niñata con más humo que fuego, con ínfulas de “prima donna” y acostumbrada a hacer su santísima voluntad por mucho que el país se vaya al garete.

Los últimos acontecimientos ocurridos en el PP no son más que un ejemplo del nivel de nuestros prebostes, pero antes ya ocurrió en el PSOE con un tal Sánchez de ida y vuelta y en Podemos con un Iglesias aquejado de un infantilismo crónico. Ningún partido se salva del aterrizaje de los nuevos chiripitifláuticos dispuestos a convertir a España  en una verbena grotesca sin barquillos ni organillos pero con muchos chulos y chulapas.

Como dice Rajoy, que en un país serio seguiría siendo presidente del Gobierno, la política debe ser para los adultos y no para esta caterva de niñatos malcriados que, con el beneplácito de un pueblo soberano sumido en el “tontoculismo”, van a dejar este país hecho un erial. Pero no se preocupen lo de Eurovisión está arreglado, menos mal…

Damián Beneyto

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Populismo esperpéntico | Damián Beneyto

Populismo esperpéntico | Damián Beneyto

Populismo esperpéntico | Damián Beneyto

Populismo esperpéntico

DAMIÁN BENEYTO

Las actuales corrientes de opinión apelan a un sentimentalismo obsceno y a un buenismo desmedido, es lo que se ha dado a llamar ‘populismo’. Todo lo que ha hecho la humanidad hasta este momento hay que olvidarlo, hay que acabar con las tradiciones e incluso con los avances sociales. La nueva ideología promete crear un futuro idílico basado en la dictadura de los sentimientos mientras se aniquila el espíritu de la razón.

El mundo se ha llenado de mesías parlanchines que apelando fraudulentamente a los sentimientos de los ciudadanos han conseguido, secundado por unos medios de comunicación siempre dispuestos a entusiásticamente apoyar lo novedoso, llegar a dirigir la política y los grandes holdings. Estos mesías, pueden ser indistintamente de extrema izquierda o de extrema derecha y siempre tendrán en común su afán por acabar con las instituciones nacionales e internacionales y con la democracia representativa.

El populismo no es antagonista del elitismo, como algunos quiere hacer creer; es la sustitución de una élite por otra; es un quítate tú para que me ponga yo"

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Los grandes partidos políticos europeos nacidos después de la Segunda Guerra mundial han desaparecido de muchas naciones siendo sustituidos por otros populistas tanto de un signo como de otro. Por ejemplo: En Italia, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista de Italia (PSI) han sido fagocitados por el Movimiento 5 Estrellas, populista de extrema izquierda, y la Liga Salvini Premier (LSP), populista de extrema derecha, ambos euroescépticos; en Francia, el Gaullismo y el PS se han quedado en meros partidos testimoniales, mientras que el populismo de extrema derecha de la Sra. Le Pen (Alianza Nacional) es el partido más votado; y en España, VOX y Podemos, cada uno desde un extremo, se han convertido, si no cambian mucho las cosas, en imprescindibles para poder gobernar.

El populismo no es el antagonista del elitismo, como algunos nos quieren hacer creer, es la sustitución de una élite por otra, es un quítate tú para que me ponga yo, porque yo sé lo que necesita el pueblo soberano y tú no. El líder populista actúa desde el mesianismo e incluso puede hasta carecer de ideología. Su estrategia es poner en solfa los indudables problemas de la sociedad magnificándolos en beneficio propio y haciendo creer al personal que hay que destruir lo existente para construir un mundo bucólico y pastoril  dónde todo será ‘puro y casto’.

Hay populistas de toda clase y condición, pueden ser millonarios (Gates, Soros, Roure, etc.), comunistas de trapillo (Maduro, Evo Morales, López Obrador, Grillo, Pablo Iglesias, etc.), de extrema derecha (Bolsonaro, Orban, Salvini, Trump, Abascal, etc.) e incluso jóvenes convenientemente adiestrados (Greta Thunberg). Es la nueva ola promocionada por el marketing y las redes sociales.

En cada país el populismo se manifiesta de una manera, pero todos estos movimientos al final persiguen lo mismo, acabar con las instituciones democráticas, con la globalización, fomentar los nacionalismos excluyentes y crear una especie de asambleísmo teledirigido donde los ciudadanos se crean protagonistas cuando en realidad son meros antagonistas engatusados.

Los españoles, que atravesaban uno de los mejores momentos de su historia, se dejaron llevar por unos 'pijosprogres' que no habían dado un palo al agua en su vida"

Fue Grecia el primer país que sufrió en sus carnes un gobierno populista que le costó, parafraseando a Churchill, “sangre, sudor y lágrimas” y hasta que no mandaron al ‘mesías’ Tsipras a donde da la vuelta el aire no volvieron a tener un estado del bienestar medianamente aceptable. Aún así, muchos países siguen obnubilados sin aprender de los males ajenos.

El esperpento en la política española

En España el populismo llegó de la mano del movimiento 15M aunque ya con el sonatillo Zapatero había mostrado maneras. Esta doctrina creó una aureola de falso moralismo cuyo mensaje fue muy bien orquestado por los medios de comunicación, unos de forma consciente y otros haciéndose cómplices sin percatarse de ello. Los españoles que atravesaban uno de los mejores momentos de su historia, a pesar de la crisis económica, de un día para otro lo empezaron a ver todo negro y se dejaron llevar por unos ‘pijosprogres’  que no habían dado un palo al agua en su vida, analfabetos funcionales y criados opíparamente en un país libre y democrático.

De repente la Transición del 78 era un bodrio, el régimen de libertades conseguido después del franquismo era una milonga y el incuestionable nivel de bienestar al que habíamos llegado una fruslería, y eso a pesar de haber sido un ejemplo para el mundo. Según esta pandilla de esperpénticos “pijosprogres”, aquí nada se había hecho bien. Se cuestiona la Constitución, la Monarquía, la Justicia, la Religión, nuestra Historia, nuestras Tradiciones, el derecho a existir como nación e incluso nuestro idioma hablado en el mundo por más de 600 millones de personas.

Si hay algo de lo que no cabe duda, a pesar del empeño de algunos por darle visos de normalidad, es que en España vivimos en una realidad grotesca y distorsionada con una degradación de los valores que nos lleva situaciones auténticamente ridículas y no por ello menos penosas.

Si D. Ramón María del Valle Inclán viviera en esta época tendría los mismos motivos que tuvo, o más, para satirizar acremente a la sociedad española y, como en su serie de novelas ‘El Ruedo Ibérico’, se burlaría de esta ‘casta grotesca’ que nos gobierna y ridiculizaría sin compasión a los españoles que aceptan, sin mayores problemas, convertirse en bufones y caricatos para mayor gloría de los poderes fácticos que rigen nuestros destinos.

La historia de España siempre fue, como diría Max Estrella -protagonista de ‘Luces de Bohemia’-, como mirarse en un espejo cóncavo. Una realidad sistemáticamente deformada y grotesca. Vivimos unos tiempos donde lo estrafalario, lo ridículo y lo bufo es lo corriente, lo normal y lo castizo.

La fugacidad de la nueva política: Podemos

Vivimos unos tiempos donde lo estrafalario, lo ridículo y lo bufo es lo corriente, lo normal y lo castizo"

En España hemos rizado el rizo del populismo, hemos creado el populismo ‘made in Spain’, lo hemos convertido en un puro esperpento donde todo es disparatado, absurdo, insensato e incluso extravagante. Solo la inercia que nos proporciona la pertenencia a la UE está haciendo posible que aún no nos hayamos convertido en una república bananera al más puro estilo hispanoamericano.

Es incuestionable que, por el momento, en nuestro país el populismo dominante es el de extrema izquierda. Una Ley Electoral, que no me cansaré de definir como dudosamente democrática, permitió que triunfara una moción de censura que elevó a los altares a un personaje ‘valleinclanesco’ que nos está dando muchos momentos de gloria. Era el pistoletazo para que accedieran a las altas estancias del poder todos los aprovechados, sacacuartos, sablistas y parásitos que militaban en partidos que habían hecho del ‘populismo esperpéntico’ su bandera y que el pueblo soberano había tenido a bien premiar con su voto.

Desde ese momento nuestro país ‘funciona’ a golpe de ocurrencias disparatadas salidas de las ‘privilegiadas’ mentes de una caterva de pelachufas que dirige un pobre narcisista cuyo único mérito es el demérito de los que le votan. En estos últimos años han llegado auténticos especímenes esperpénticos a las más altas instancia de la política patria, todos ellos tan poco ilustrados como pícaros (no hace falta dar nombres).

Sus logros son evidentes y evidencia que llevan al país al desastre social y económico. Han dado alas al secesionismo, al blanqueo del terrorismo, al odio y al enfrentamiento, al fomento del ‘gandulismo’, al adoctrinamiento educativo, al ‘okupacionismo’, al atraco fiscal, a la banalización de la justicia y con una deuda pública desorbitada al futuro del estado del bienestar y de las pensiones.

Los populismos actuales son como los nacionalismos de principio de siglo XX, solo traen miseria, disputas y desdichas y, en este país, de eso deberíamos saber bastante y estar vacunados. Como dice D. Mariano Rajoy –que en un país serio aún sería presidente del Gobierno-: “La democracia liberal ha demostrado a lo largo de las últimas décadas sus beneficios y su indiscutible capacidad para mejorar la vida de la gente, para garantizar la convivencia entre personas con ideas e intereses distintos, para avanzar en el progreso social y, principalmente, para solucionar nuestros conflictos de manera pacífica”.

Damián Beneyto

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Política de banderías | Carmen Heras

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Política de banderías

CARMEN HERAS

Hay desagradables incidentes que hablan por sí solos. Vivimos en un país de banderías, si no estás conmigo estás contra mí. Con los míos a muerte, pero ni agua para los otros. De nada sirve que exista mucha información que puede rastrearse en las redes para contrastar, cada individuo solo cree aquello que quiere y nada de lo que digan ‘los otros’ merece su atención, no vaya a ser que haya algún atisbo de verdad en sus palabras y ello obligue a replantearse certezas y amistades.

El individuo dentro de la tribu, ya sea política, de clase o económica. Así que el terreno está siempre preparado para la polémica, con razón o sin ella, en infinidad de debates inútiles que a nada conducen salvo a la crispación.

Los medios, la mayoría, colaboran. Por su propia razón de ser reavivan lo diferente, lo negativo, hasta extremos insospechados. Tener un solo periódico de cabecera, como guía extrema de lo que ocurre, es una gran equivocación, pues como en otros aspectos de la vida, nada es inocente y que no tenga razones (sus razones) para hacer lo qué hace.

Los periódicos son empresas, las empresas deben ganar dinero y los asalariados de las mismas, en muchas ocasiones, lo son porque ayudan en ese cometido y le dan lectores al periódico. Conviene tener en cuenta todo esto para no crear códices santos que acatar o libros demoniacos para destruir, cuando unos y otros, con ligeros matices, obedecen a las tendencias sociológicas que les mantienen, de las que se nutren y a quienes ofrecen la información.

Siempre ha sido y será así, salvo casos específicos maravillosos que resultan excepciones extrañas, todo agravado ahora porque ya no se vende material impreso como antes. Por eso resulta sorprendente que muchos ciudadanos se peleen y batallen a la luz de la información única de lo que creen como propio. La realidad es poliédrica y las personas ambivalentes, incluso torpes, por lo que a veces la maldad que se les supone es meramente una tremenda escasez intelectual.

Carmen Heras Pablo
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Y luego están las estrategias políticas. Algunas son de libro. Escorarse hacia los extremos es una de ellas, radicalizarse en el discurso y venderlo bien, a sabiendas de que el marco conductual está en Europa y en las decisiones de sus órganos máximos, con lo que muchas propuestas nunca llegarán a buen puerto -salvo que se tome las de Villadiego, como hizo Inglaterra con resultados que ya estamos viendo-.

Radicalizarse hacia las orillas da lugar a la aparición de otras fuerzas políticas opuestas para contrarrestar, en el juego de los equilibrios; la negación -porque es el competidor que te pisa los talones e incluso puede sobrepasarte en votos- del contrincante natural, a fuerza de enfocar los dardos y tipificar como enemigo clave al del extremo, agudiza las reacciones de los simpatizantes de este último de modo que crece quitándole votos al moderado.

Conmigo o contra mi

Cada individuo solo cree aquello que quiere y nada de lo que digan 'los otros' merece su atención, no vaya a ser que haya algún atisbo de verdad"

Algo que, aunque en un momento X puede resultar (pues el cercano en votos no gana), crea un temeroso caldo de cultivo para la vida política que viene después. La utilización de señuelos (personas, sucesos, símbolos) ayuda poderosamente a ello, sabiendo que funcionan perfectamente para remover visceralmente a los propios simpatizantes.

Lo peor es que unos sectores retroalimentan y justifican a los otros. Y viceversa. Y España vuelve a dividirse en dos bandos cada vez más necesitados, para dirigir el país, de los partidos minoritarios, que hacen gala de su voracidad buscando conquistas para sus ideas o sus propios territorios. Para frenar esta deriva sería necesaria otra forma de actuar de los partidos clásicos con implantación nacional. Y unos dirigentes con sentido de estado que lo quieran hacer, a sabiendas de que su éxito no será inmediato.

Carmen Heras

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El trust de los miserables | Damián Beneyto

El trust de los miserables | Damián Beneyto

El trust de los miserables

DAMIÁN BENEYTO

Titulaba mi última parrafada ‘Tontos del culo’ y afirmaba que la cantidad de estos especímenes en nuestro país era cada vez mayor, lo que estaba produciendo unos efectos nefastos que nos estaban llevando a la ruina moral, política y económica.

Sin embargo, no es sólo el ‘tontoculismo’ el que está haciendo de España un paraíso de la inmoralidad y la necedad, hay también un holding de personajes que, aprovechando la estulticia ‘pompilea’ de muchos de sus compatriotas y la falta de arrestos de los poderes ejecutivo y judicial, campean por sus respetos atentando contra la dignidad, la decencia, la honradez y el honor de un pueblo soberano cada vez más acostumbrado al ultraje al que consideran como algo irremediable y fútil.

Hay también un holding de personajes que, aprovechándo el 'tontoculismo' de nuestra sociedad, atentan contra la honradez y la decencia: llamémosle 'el trust de los miserables'

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Este holding, que recuerda a ‘el trust de la coliflor’ de la obra de Bertolt Brecht, “La resistible ascensión de Arturo Ui”, está formado por una serie de personajes que dada su ruindad y vileza sólo se les puede denominar como MISERABLES.

Socios fundadores de este club de canallas son los políticos amantes de lo ajeno y que utilizan sus cargos públicos para hacer el agosto y cubrirse bien los riñones por si vienen mal dadas. Los hay que utilizan sus influencias para recibir prebendas por los servicios prestados y los que se limitan directamente a meter la mano en el cajón. Mal está una cosa y la otra, pero llevarse el dinero que se iba a dedicar a paliar los efectos de la miseria y el paro de los ciudadanos, a los que dicen representar, demuestra una  falta total de conciencia y una bellaquería aberrante.

En este mismo saco hay que meter a los sindicalistas de pro que, no solo no se conforman con pasar toda su vida laboral viviendo del cuento, sino que además, se pegan la vida padre a costa del dinero público que debería servir para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Los sindicatos denominados ‘de clase’ demuestran un día sí y otro también de que ‘clase’ son sin ni siquiera ponerse colorados y eso que presumen de rojos.

Los naZionalistas también han hecho méritos más que suficientes para pertenecer al  ‘trust de los miserables’. Se podrá o no estar de acuerdo con pertenecer a un estado, pero lo que no es de recibo es pretender  utilizar de forma privativa unos recursos que son de todos los españoles y usar el chantaje como arma para conseguir más beneficios que el resto haciendo de la insolidaridad y el abuso una constante. Pero ya el colmo de la vileza es no respetar a los que viviendo en su misma comunidad no piensan como ellos sometiéndolos a todo tipo de vejaciones y amenazas.

Los miserables proetarras liderados por Otegi; Damián Beneyto; Visioncoach;
Los miserables nacionalistas que arruinan España; Damián Beneyto

El naZionalista es per se totalitario, aunque se vale de las instituciones democráticas para conseguir sus objetivos. No le importa jurar, prometer en falso o comprometer su honor si eso le conduce a llevar a cabo sus propósitos. Se aliará con cualquiera que crea que le puede facilitar sus propósitos aunque su ideología no tenga absolutamente nada que ver. El fin justifica los medios y esos medios no tienen  límites.

Pero si hay unos personajes siniestros que pertenecen con todos los merecimientos a este holding, esos son los terroristas por muy blanqueados que crean estar. Gracias a una Ley electoral que no se ha modificado en tiempo y forma, los criminales y sus herederos campan a sus anchas en las instituciones mientras agravian, injurian y ultrajan a las víctimas y sus familias organizando fastos y agasajos a asesinos sin escrúpulos. Hoy, haber sido un terrorista y un criminal está considerado, para una parte de la izquierda de nuestro país –incluido el gobierno del tal Sánchez-, como algo meritorio, mientras que –al más puro estilo Odón Elorza– se considera a las víctimas y sus familias como fascistas recalcitrantes.

Seguro que a ustedes se les ocurre algún colectivo más al que podríamos hacer ‘socio’ del ‘trust de los miserables’, pero yo ahí lo dejo; pues creo que son más que suficientes para tener a este país manga por hombro con la inestimable colaboración de los ‘tontos del culo’.

Pedro Sánchez, ejemplo de político inaceptable; Damián Beneyto;

Que esta gentuza tenga patente de corso en la mayoría de las ocasiones indica que nuestro sistema político hace aguas y que no se han emprendido las reformas necesarias para que España sea de verdad un país democrático donde la solidaridad interterritorial sea una realidad y la justicia ciega, rápida y eficaz.

No me cansaré de repetir que tenemos una Ley Electoral que en sí misma atenta contra la democracia, facilitando el acceso de algunos ‘miserables’ a los órganos legislativos nacionales y, como consecuencia, haciendo posible el chantaje al poder ejecutivo. Naturalmente esto ocurre por la inacción de los gobiernos ‘tontos de culo’, incapaces, dada su estulticia, de pactar con los que defienden la Constitución y la democracia para impedir el protagonismo de semejante gentuza.

Si a eso añadimos un poder judicial absolutamente politizado, al menos en las altas estancias, con jueces y fiscales catalogados como conservadores o progresistas, lo cual ya da bastante que pensar, y un sistema jurídico absolutamente farragoso, con falta de medios, excesivamente garantista y de una lentitud exasperante, lo normal es que miles de miserables se escapen por la gatera de la prescripción.

Entre ‘miserables’ y ‘tontos del culo’ este país no puede dar más de sí.

¡Feliz Año Nuevo! a todos los que tienen la caridad de leerme.

Damián Beneyto

Nota: Utilizo la palabra ‘miserable’ en su acepción, según el diccionario de la RAE, de ruin o canalla.

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