Por malos derroteros | Carmen Heras

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Por malos derroteros | Carmen Heras

Por malos derroteros

CARMEN HERAS

Con verdadera curiosidad escuchaba yo las declaraciones de un alto cargo del ministerio de Irene Montero. Explicaba su propósito de introducir variantes en la ley para conseguir declarar objeto de baja laboral la regla mensual de las mujeres en aquellos casos de reglas dolorosas y extremas. Me pareció sintomático de un manera de hacer que, ante hipotéticas ‘debilidades’, construye armaduras y modos de tratamientos distintos por quienes dicen haber venido a este mundo a defender la igualdad entre las personas.

Nunca he entendido ese afán de algunas mujeres por querer ser tratadas como diferentes cuando tanto reivindican su entrada en cualquier puesto o trabajo en aquellos aspectos relacionados con la productividad"

La idea se me antoja profundamente exagerada porque, efectivamente, esos dolores menstruales, cuando son fuertes y graves, bien pueden ser diagnosticados por un médico y constituir, a su juicio, motivo de baja laboral, como si de otra enfermedad se tratase, sin necesidad de nuevas cláusulas en ninguna normativa.

Nunca he entendido ese afán de algunas mujeres por, en el fondo, querer ser tratadas como diferentes -cuando tanto reivindican su entrada en cualquier puesto o trabajo- en aquellos aspectos relacionados con la productividad. Siempre a base de resaltar en las normas las características biológicas femeninas que pueden servir de pretexto para no hacerlo, precisamente a quienes más se oponen a la entrada de la mujer en los espacios y trabajos públicos.

Carmen Heras Pablo
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Este planteamiento ministerial, discriminatorio como pocos, tiene todo el aspecto de una gratificación o una minusvalía y está sujeto a posibles picarescas dado que el umbral del dolor es distinto de unas personas a otras y puede ser bastante subjetivo. Supongo que a algunas personas les gusta el reglamentismo y no lo pueden ocultar. Dividir la existencia en trocitos minúsculos y legislar para cada uno de ellos, de manera que las personas siempre encuentren un patrón por el que conducirse o por el que ser castigadas.

A mi todo ello me parece sorprendente, un problema de baja autoestima. Yo reivindico una manera generalista de enfocar los asuntos dentro de contextos globales e interrelacionados. Porque de lo que no creo que se trate, si se quiere equiparar realmente a las mujeres con los hombres, es de estar siempre insistiendo en aquellos aspectos mas proclives a ser entendidos como de ‘debilidad’ de cada sexo, dándoles rango de ley a lo que, al ser excepcional, como excepción debiera ser tratado.

Por malos derroteros, por Carmen Heras

En tiempos laboralmente duros como los de ahora, se trataría de fortalecer las estructuras básicas de contratación con criterios que no sirvan a los posibles empleadores como elemento disuasivo. En una época con tantas incertidumbres es absolutamente necesario invertir en la construcción de individuos -hombres, mujeres- fuertes que sepan enfrentar los problemas y resolverlos, en vez de ir buscando siempre un proteccionismo extremo hacia unos con el consiguiente recargo sobre los otros. Justicia equitativa, sí, pero melindres, los mínimos.

Ocurre que protección y proteccionismo no son términos semejantes. Mientras la protección implica la acción de proteger e impedir que alguien reciba algún daño, con la palabra proteccionismo se entiende toda una teoría económica que busca proteger los productos nacionales frente a los extranjeros a fuerza de grabar éstos últimos con aranceles y trabas en su distribución. Pues algo parecido puede ocurrir con el caso que nos ocupa. Buscar un esquema exageradamente proteccionista para una de las partes no hará más que señalar los aspectos menos rentables de su contratación frente a la otra, rebajando así sus posibilidades en el mercado de trabajo que, como todos sabemos, se rige por la competitividad.

Carmen Heras

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Camarada Putin | Damián Beneyto

Camarada Putin

DAMIÁN BENEYTO

La madre Rusia, como era llamada con veneración por aquellos pobres campesinos de la época zarista, vuelve a las andadas esta vez de manos de un iluminado, cruzado entre el sifilítico Iván IV, ‘El Terrible’ y el genocida Stalin.

Tanto la Rusia zarista como la comunista siempre tuvieron un afán desmedido por acaparar territorios. El primero que utilizó el título de Zar fue un tal Iván IV, al que apodaron ‘El Terrible’ -empezaba la cosa bien- allá por el 1500 y pico, que ya apuntaba maneras imperialistas, y años después, zares como Pedro I o Catalina II ambos apodados ‘El/La Grande’, se anexionaron territorios declarando la guerra a suecos, turcos, polacos y demás vecinos, mientras ucranianos y bielorrusos pasaban de ser vasallos de Polonia a serlo de una Rusia cada vez más heterogénea con etnias de todos los colores.

A principio del siglo XX el imperio ruso de los zares se convirtió por arte y parte del comunismo en la Unión de Repúblicas Socialitas Soviéticas, URSS, Unión Soviética para abreviar, que era lo mismo pero en rojelio. La figura del Zar fue remplazada por un Camarada Secretario General.

A los pobres campesinos y demás curritos les empezaron a llamar proletarios, que era más políticamente correcto, aunque pasaran la misma hambre o más que en el régimen anterior y sufrieran una opresión y una falta de libertades de toma pan y moja.

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Si la mayoría de los zares ya se caracterizaron por ser bastante despóticos y algunos francamente crueles con sus pobres siervos, no se imaginaban los pobres ‘mujiks’ la que se les venía encima con el comunismo. Después de una guerra civil que duró más de 5 años (1917-22) y que se llevó por delante a más de 9 millones de personas, el comunismo puso sus proletarias posaderas en la antigua Rusia imperial, se anexionó a todos los vecinos aprovechando cualquier excusa y comenzó con uno de los regímenes más terribles de la historia de la humanidad.

El primer Camarada Secretario General fue el siniestro Vladimir Ilich Ulianov, alias ‘Lenin’, al que se trata de blanquear a pesar de ser un auténtico genocida. Ahí van algunos ejemplos de sus hazañas:

  • Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
  • Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
  • Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
  • 240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
  • Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
  • Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.

El que sustituyó a este ‘padrecito’ criminal fue su discípulo Iósif (en ruso) Stalin que no inventó nada en cuanto a la represión se refiere, pero eso sí, superó a su maestro, aunque parezca difícil, en brutalidad, sadismo, iniquidad y truculencia. A partir de 1930 comenzó lo que se llamó Gran Purga. Entre 1930 y 1937 más de 11 millones de personas murieron de hambre debido a los planes quinquenales, siendo los ucranianos –curioso, verdad-, a pesar de ser unos grandes productores de alimentos, los que se llevaron la peor parte falleciendo por inanición más de 8 millones, mientras otros centenares de miles eran deportados a Siberia. Fue tal la desesperación de aquella pobre gente que cayó en el canibalismo para poder subsistir.

El investigador Robert Conquest cifra en entre 11 y 15 millones los muertos por la hambruna y la represión política. El escritor ruso Vadim Erlikman calcula que hubo 1,5 millones de ejecuciones, 5 millones de víctimas de los gulags y 1 millón de prisioneros de guerra asesinados en los campos a los que hay que añadir los millones, casi todos ucranianos, que murieron de hambre durante el mandato del quizás mayor asesino de la humanidad.

Rusia ataca a Ucrania

Estos rusos y aquellos soviéticos siempre han estado con el dedo en el gatillo para que los países limítrofes les olieran los pedo y, en cuando alguno sacaba el ambientador, tenía los tanques rusos a la puerta de su casa"

La muerte de Stalin no acabó con la represión en la Unión Soviética y hasta 1987 el hambre, el frio, las palizas y las balas acabaron con muchos hombres, mujeres y niños. Los muertos por el régimen soviético (1917-1987) varían según los historiadores entre los 50 y los 80 millones de personas (*).

Esto, que no se estudia en los colegios, aunque sí el holocausto nazi, tiene mucho que ver en que, en pleno siglo XXI, haya personajes como el camarada Putin. Este matón de discoteca proviene de la KGB. La KGB fue, sin lugar a dudas, la policía política más cruel del mundo y en ese cuerpo se hizo un ‘hombrecito’ nuestro camarada. Nada más llegar al gobierno puso en marcha la segunda guerra chechena para desempalagar y siguió con una política de anexión de las repúblicas que se habían escindido de la antigua Unión Soviética. Georgia y Crimea ya saben como las gasta este tipejo y ahora le ha tocado el turno a Ucrania.

El camarada Putin es un comunista de la nueva ola que, como otros, ha utilizado el sistema democrático para llegar al poder y luego ‘si te he visto no me acuerdo’. No tiene escrúpulos en cargarse a cualquiera que le plante cara utilizando desde el atentado callejero –la periodista Ana Polikóvskaya– a sofisticados venenos -el ex oficial de la KGB y escritor Aleksandr LitvinenkoEs un bravucón y un matasietes, acostumbrado a conseguir sus propósitos utilizando la violencia.

La invasión de Ucrania, que aun no sabemos cómo va a acabar, no es nuevo en el historial imperialista de la URSS, siempre han estado con el dedo en el gatillo para que los países limítrofes les olieran los pedos y, en cuanto alguno sacaba el ambientador, tenía los tanques rusos a la puerta de su casa en menos que dice una mentira el tal Sánchez.
Alemania del Este en 1953, Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968 son solos algunos ejemplos de cómo las gasta el comunismo soviético.

Como les decía, no sabemos hasta donde va a llegar este malandrín, pero si sus intenciones son volver a unificar la antigua URSS lo tenemos claro. Algunos de esos países como las Repúblicas Bálticas pertenecen a la OTAN y, si son invadidas, ya no hay excusa para que EEUU y Europa sigan catalépticas. El armamento nuclear ahí está y en cantidades abundantes. Los chinos, a la expectativa y mirando a Taiwán. Irak y sus adláteres fundamentalistas islámicos frotándose las manos. El mundo es una caldera que puede explotar en cualquier momento.

El camarada Putin es un sociópata comunista al que hay que parar los pies como sea, y ya se sabe: “Muerto el perro, se acabó la rabia”, ahí lo dejo…
.

Damián Beneyto

(*) Zbigniew Brzezinski ya había establecido los muertos del régimen soviético en 50 millones, en su obra ‘El gran fracaso: nacimiento y muerte del comunismo en el siglo XX’Robert Conquest, cuyos trabajos sobre la Unión Soviética le convirtieron en una autoridad, estimó 40 millones de víctimas, sin contar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En 1987, Rudolph Rummel, de la Universidad de Hawai, dijo que la URSS había matado a 61,9 millones de personas entre 1917 y 1987. Mientras que el historiador ruso y premio Nobel de Literatura, Aleksandr Solzhenitsyn, en el segundo volumen de su ‘Archipiélago Gulag’, de 1973, cifró el número de víctimas de la represión en 88 millones. (Datos de ABC)

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Los nuevos Chiripitifláuticos | Damián Beneyto

Los nuevos Chiripitifláuticos | Damián Beneyto

Los nuevos Chiripitifláuticos | Damián Beneyto

Los nuevos Chiripitifláuticos

DAMIÁN BENEYTO

Los que ya tenemos una edad recordamos aquel programa infantil -cuando había programas infantiles- donde Locomotoro, Valentina, el Tío Aquiles y el Capitán Tan hacían las delicias de los niños del tardofranquismo. Estos simpáticos personajes eran niños grandes, disparatados y algo esperpénticos.

En sus historias no había esas cosas que hay ahora y que hacen que los ‘censores de las buenas costumbres’ estén ojo avizor o al menos yo no lo recuerdo. Nadie hablaba entonces de sexismo, ni de xenofobia, ni de animalismo, ni de…; era sólo, nada más y nada menos, que un programa infantil que solo pretendía entretener a unos niños que, aunque algunos no se lo crean, éramos razonablemente felices.

Estos nuevos chiripitifláuticos, por arte de birlibirloque, se han convertido en dirigentes políticos, han escalado a la cima del poder y lo peor es que están para quedarse. ¿Dónde van a vivir mejor?"

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Hecho este preámbulo les diré que, como muchos otros personajes, hasta los Chiripitifláuticos han evolucionado, se han hecho mayores y han perdido su encanto de niños grandes para convertirse en adefesios. No es que mis cuatro amigos de la infancia se hayan transformado, es que se ha usurpado su personalidad y han sido sustituidos en la España del siglo XXI por otros niños grandes que, en lugar de entretener con sus ocurrencias y disparates, se empeñan en hacer la vida imposible a unos ciudadanos que, desgraciadamente, creen que vivir en un puro esperpento les va a solucionar su modus vivendi.

Los nuevos chiripitifláuticos siguen saliendo en la tele, pero ya no entretienen ahora cabrean, provocan, aburren y generan rivalidades innecesarias que provocan enfrentamiento hasta en el seno de las familias. Estos personajes, por arte de birlibirloque, se han convertido en dirigentes políticos, han escalado a la cima del poder y lo peor es que están para quedarse. Porque ¿dónde van a vivir mejor?

Están todos cortados por el mismo patrón, observen:

  • Todos nacieron durante la Transición en familias razonablemente acomodadas.
  • Todos pasaron por la universidad, excepto raras y “lastrosas” excepciones, pero la universidad no pasó por ellos.
  • Casi ninguno ha pegado un palo al agua en su vida salvo la dedicación en alma vida y corazón  a un partido político.
  • Están acostumbrados a llevarse por delante a quién haga falta con tal de conseguir sus objetivos que no son otros, que el poder y el dinero, y no necesariamente en ese orden.
  • Están convencidos de ser imprescindibles, su mesianismo resulta, en algunos casos, patético.
  • Han hecho del eufemismo un arte para evitar, en lo posible, llamar a las cosas por su nombre.
  • La mentira es consustancial a su concepto de la ética.
  • No se besan porque no se alcanzan. Su narcisismo es conmovedor y se sienten por encima del bien y del mal.
  • Su nivel cultural es más bien exiguo y a poco que se rasque se notan las carencias.
  • El fin justifica los medios, este es el eslogan que adorna el frontispicio de estos personajes.
Almejas locas más que botellines;
Mas tontos que botellines;

Así es nuestra clase política dirigente, niñata con más humo que fuego, con ínfulas de “prima donna” y acostumbrada a hacer su santísima voluntad por mucho que el país se vaya al garete.

Los últimos acontecimientos ocurridos en el PP no son más que un ejemplo del nivel de nuestros prebostes, pero antes ya ocurrió en el PSOE con un tal Sánchez de ida y vuelta y en Podemos con un Iglesias aquejado de un infantilismo crónico. Ningún partido se salva del aterrizaje de los nuevos chiripitifláuticos dispuestos a convertir a España  en una verbena grotesca sin barquillos ni organillos pero con muchos chulos y chulapas.

Como dice Rajoy, que en un país serio seguiría siendo presidente del Gobierno, la política debe ser para los adultos y no para esta caterva de niñatos malcriados que, con el beneplácito de un pueblo soberano sumido en el “tontoculismo”, van a dejar este país hecho un erial. Pero no se preocupen lo de Eurovisión está arreglado, menos mal…

Damián Beneyto

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Presupuestos | Damián Beneyto

Presupuestos | Damián Beneyto

Presupuestos | Damián Beneyto

Presupuestos

DAMIÁN BENEYTO

Los presupuestos son la planificación por adelantado de los gastos e ingresos de una actividad económica. Normalmente el periodo previsto para su ejecución es anual aunque siempre existe la posibilidad de que se prorroguen si los siguientes no son aprobados.

La llegada del otoño nos trae cada año el sonsonete de lo que nos depararán los ‘presupuestos’ de los distintos organismos públicos con la incógnita de si la correlación de fuerzas existente permitirán su aprobación.

Los presupuestos estrella son los PGE (Presupuestos Generales del Estado) a los que los medios, incluso antes de ser registrados por el gobierno en sede parlamentaria, comentan, critican, analizan y desmenuzan para gozo de unos y disgusto de otros.

Los presupuestos son una ley eminentemente política en la que lo importante es su aprobación, sea al precio que sea; beneficiando a unos o perjudicando a otros"

Es cierto que el camino por el que pasarán será largo, teniendo en cuenta que el gobierno de turno, si no tiene mayoría absoluta, deberá buscar apoyos suficientes y, además, enmiendas a la totalidad aparte, se discutirán miles de enmiendas parciales que presentarán todos los partidos con representación parlamentaria. Sin embargo, la filosofía y prioridades de la nueva Ley presupuestaria no suele sufrir muchos cambios.

Según mi experiencia política, los presupuestos que realizan los distintos estamentos políticos, Estado, Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos, etc., son una mera declaración de intenciones que en la mayoría de las ocasiones se queda en agua de borrajas.

Damián Beneyto; Regionalismo extremeños; Asamblea de Extremadura; Visioncoach;

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Lo primero que se incumple es el capítulo de ingresos. Las expectativas recaudatorias están muy por encima de lo que realmente se recaudará. Los autores de la Ley son conscientes de ello, pero la necesidad de cuadrar las cuentas, unido a que hay que satisfacer las demandas de ciertos organismos, colectivos o prebostes, hace que se parta de una premisa falsa, aunque ‘el cuento de la lechera’ suponga el aumento de la deuda pública, el impago a proveedores o, lo que ya es una práctica habitual, no ejecutar en todo o en parte partidas presupuestarias del capítulo de inversiones; es decir, incumplir la Ley.

Además de los gastos corrientes, entre los que se lleva la palma los sueldos de los funcionarios y las pensiones, el capítulo que más expectación genera, al menos informativa, es el de las inversiones. Todos los años aparecen en los medios el ya famoso mapa por comunidades donde se aprecia la comparativa entre lo que se recibió y lo que se va a recibir y entre lo que reciben unas comunidades y otras.

Los PGE son una Ley eminentemente política donde lo que importa es su aprobación al coste que sea, aunque sea favoreciendo a unos y desfavoreciendo a otros.

La nueva Ley de presupuestos presentada por el gobierno socialcomunista del tal Sánchez vuelve a ser nuevamente un compendio de arbitrariedad política y de falta de sostenibilidad económica bajo una aureola de falso progresismo populista cercano al comunismo rancio.

Las debilidades del PSOE, tanto en el gobierno, donde Podemos le aplica el derecho de pernada, como en el Congreso, donde separatistas, filoterroristas y ‘naZionalistas’ le pasan constantemente la factura, hace que estas cuentas sean, según la información aparecida en los medios, lo más parecido a un chanchullo, apaño o trapicheo para que el tal Sánchez y sus mamandurrieros sigan en la poltrona sin mayores sobresaltos.

Los presupuestos de 2022

La falta de escrúpulos del socialismo patrio no debe ser óbice para no reconocer que nuestra Ley electoral propicia estas situaciones que están generando desigualdades que con el paso de los años se hacen más evidentes sin que los partidos mayoritarios se den por aludidos.

Las debilidades del PSOE hacen que estas cuentas sean lo más parecido a un chanchullo, apaño o trapicheo para que el tal Sánchez siga en la poltrona"

Todo parece indicar que nuevamente los socios de su ‘narcisidad’ se llevarán el trozo más grande del pastel presupuestado para garantizarse el apoyo necesario para finalizar la legislatura. Da igual que comunidades históricamente desfavorecidas sigan ‘vaciándose’ y que sus infraestructuras se queden obsoletas y dificulten su desarrollo; lo importante es mantener el trono. El fin justifica los medios, aunque eso conlleve que millones de españoles se las tengan que apañar con las migajas que caen de las mesas de otros. Vascos, navarros y catalanes seguirán chupando del resto de españoles gracias a un sistema electoral absurdo y a un régimen fiscal obsoleto e insolidario.

Cataluña, gracias al chantaje de ERC, será la comunidad que más dinero reciba vía presupuestos, aparte de las donaciones pertinentes bajo cuerda cada vez que haya que sacar al gobierno de algún apuro. Vascos y navarros que, gracias al obsoleto sistema foral, recaudan directamente de sus ciudadanos y no cumplen con su aportación al Estado, también reciben alguna propina que otra, además de las derramas pertinentes por servicios prestados en pro de asegurar la estabilidad del gobierno.

El derecho de pernada de Podemos también va a incidir de forma relevante en el reparto de los peculios, los ministerios que regentan, cuya utilidad pública es más que cuestionable, se llevarán un buen mordisco del pastel para gastárselo en parir leyes absurdas y ridículas y en enchufar  a conmilitones sin oficio ni beneficio, que no han pegado un palo al agua en su vida y cuyo certificado de penales no tiene desperdicio.

Pero si hay algo indignante en los próximos PGE es el trato que recibirá Extremadura, la comunidad más pobre de España y una de las más pobres de Europa. La aportación de 2021, que ya de por sí era ridícula, descenderá en unos 10 millones de euros e infraestructuras fundamentales para su desarrollo serán o hipo-financiadas o simplemente no se contemplarán. Los regadíos de La Serena, la autovía A-43 llamada de Extremadura que no tiene ni un solo kilómetro construido en esta comunidad, la entrada sur a Plasencia por la N-630, la autovía Cáceres-Badajoz, son algunos ejemplos del abandono del socialcomunismo a Extremadura.

Del ferrocarril mejor no hablar, pues no solo no se contempla ninguna actuación desde Navalmoral de la Mata a Madrid sino que del dinero presupuestado el ejercicio anterior no se ha ejecutado ni una tercera parte. Es decir, nos dan poco y ni si quiera se lo gastan. ADIF solo ha gastado el 27,5%, ADIF el 13,5 y RENFE el 7%. ¿Qué ocurre con el dinero sobrante?

El papelón del gobierno autonómico está siendo de órdago, ni una queja, ni una protesta, ni un respingo, ni un suspiro, nada de nada. Nuestro orondo presidente ‘está feliz como una perdiz’ y más ahora que su ‘narcisidad’ le va a ascender.

El pueblo extremeño, amante furibundo del refrán ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’, lleva con resignación ‘presupuestaria’ el paro (que desciende por que cada vez somos menos en edad laboral), la emigración de los jóvenes, la ínfima renta per cápita, la presión fiscal (la más alta de España), la sanidad pública cada vez más deficiente por falta de medios, la educación con las mayores tasas de fracaso escolar, el transporte público prácticamente inexistente, etc.

Los PGE de 2022 prometen más despilfarro, más deuda, más desigualdad, más agravios y especialmente para Extremadura un poquito menos de lo mismo. Eso sí, los prebostes socialistas extremeños no se cansan de hablar de igualdad supongo que se referirán a la que hay entre los de su ‘especie’.

Damián Beneyto

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¿Todos los partidos son iguales? por Carmen Heras

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Me espanta | Alberto Astorga

Me espanta | Alberto Astorga

Me espanta | Alberto Astorga

Me espanta

ALBERTO ASTORGA

Me espanta todo esto que está sucediendo en el mundo, pero mucho más me espanta lo que está sucediendo en la España en que vivimos.

Podría referirme al clima social de crispación en que vivimos desde hace ya algunos años, la falta de horizonte y de proyectos de futuro que reúnan y aúnen a los ciudadanos en una meta colectiva. Hay crispación e incertidumbre, pues quiénes tienen que tomar decisiones, manifiestan una cosa en un momento determinado según las circunstancias; dicen otras distintas o incluso contrarias, cuando los momentos han pasado y, finalmente, hacen lo que les parece, sabiendo que la memoria colectiva es endeble, que los medios de comunicación tienen un precio y que los mensajes pueden ser diseñados para ‘conducir’ la voluntad de las personas -o del rebaño- allá donde se quiera. La mentira, el engaño y la inseguridad en qué sucederá en el futuro esta al cabo de la calle.

Me espanta que, teniendo así la casa, desde fuera se den golpes en la puerta, se fuerce la cerradura y se nos cuelen aquí donde vivimos, por la fuerza y sin permiso, extraños que poco o nada aportan porque poco o nada tienen. Y me espanta que, pese a la irrupción ‘a las bravas’ de esa inmigración ilegal tengamos que acondicionar alguno de nuestros destartalados habitáculos para darles acomodo, demostrándonos que las cosas siempre pueden ir peor. Incluso anunciamos que caben más donde los que ya están administran como pueden su miseria, su paro, su falta de alternativas y su enorme, enorme y enorme deuda pública.

Me espanta la burla que desde el gobierno se hace al poder judicial. Dos poderes esenciales que deben respetarse. No ya es se haya nombrado a una Fiscal General del Estado que meses antes había sido ministro socialista –que ya es un escándalo ético-; ni siquiera es que se intente un asalto al Consejo General del Poder Judicial para someterlo como a la fiscalía citada –“¿de quién depende?, pues eso”– y poner a fieles seguidores de la doctrina oficial y del pensamiento único, sino que, más aun, me espanta, y mucho, que se aprueben indultos donde no cabe indultar. No es la falta de arrepentimiento de los condenados, que daría casi igual, sino el anuncio descarado de que se repetirán las situaciones y, con ellas, las tensiones. Cuando se vulnera la legalidad se abre una peligrosa puerta a nuevas vulneraciones, porque ya no existirá medida de lo justo y de lo injusto, y de ahí a la selva, solo hay un paso.

Persecución covid: Me espanta, por Alberto Astorga

Aunque el proceso de vacunación sea 'voluntario', me resulta de una voluntariedad bastante imperativa, pues ya se anuncia que para viajar en autobús, avión, ir al cine, montar en metro... hay que tener un 'Pasaporte Covid'. ¡Caramba con la voluntariedad!"

Pero lo que me tiene todavía más preocupado es la cantinela esta del Covid. No logro comprender qué está sucediendo con la pandemia, con los ‘comités de expertos’ que no existen, con aquellos estudiosos que concluyen una cosa y dicen al rato otra; que lo dicho se contradiga con lo analizado por otros expertos distintos y que lo maticen posteriormente, sumergiéndonos en un mar de dudas y temores, con el inestimable apoyo, cobertura y difusión de los medios de comunicación que se hacen eco de todo y que contribuyen a difundir la confusión y la inseguridad.

Les confieso que, pese a mis convicciones y ante este panorama, era reacio a vacunarme. Un proceso de investigación e implementación de una vacuna lleva años de estudio y de experimentación. Años. Sin embargo, aunque según los expertos –a saber quiénes- sabemos poco del virus, han aparecido, no uno, sino varios laboratorios que un plazo brevísimo han sacado distintos tipos de vacunas -en meses- y en las que sus porcentajes de efectividad son más una cuestión de marketing que de ciencia. Que además hayan surgido problemas de tolerancia, según edades o sexo. Que un día una dosis sea suficiente, al día siguiente debería ser dos y poco después se esté hablando de hasta de tres dosis. Que nadie explica nada y te chutan la dosis como otrora vacunaban a los quintos en la mili.

Y aunque se diga que el proceso es ‘voluntario’, me resulta de una voluntariedad bastante imperativa, pues ya se está anunciando que para montarse en un autobús, en el tren, en el avión, entrar a otro país, hospedarte y moverte libremente deberás estar vacunado y tener un ‘Pasaporte Covid’. ¡Acabáramos! ¡Caramba con la voluntariedad! ¡O te vacunas o te declaro apestado!

Me he vacunado, sí. Lo he hecho con miedo, impulsado por una responsabilidad ciudadana de grupo, pero con preocupación sobre qué hará eso que me están metiendo en años venideros y cómo afectará a mi salud. Nadie lo sabe, porque no ha habido tiempo para ello. Asumimos riesgos sobre los que luego, si sucediera algo, nadie asumirá responsabilidad alguna, ni los que gobiernan, ni los expertos, ni las agencias internacionales. 

Estoy de acuerdo con cualquier proceso de vacunación que se lleve a cabo, como la mejor forma de controlar enfermedades peligrosas, pero no por ello olvido que a toda una generación, a los de mi edad –yo me libré por los pelos-, se nos extirpaban las anginas para evitar ‘problemas futuros’, como si arrancáramos el motor del coche para evitar averías futuras. Hoy, afortunadamente, no se hace tan alegremente, pero antes era el ‘aquí te cojo, aquí te mato’, en beneficio de la salud. O aquel antibiótico maravilloso llamado tetraciclina que posteriormente se descubrió que suministrado a niños y embarazadas se fijaba en los dientes colorándolos, dañándolos y creando un problema futuro en todos los también ‘voluntarios’ pacientes. Por eso, mi espanto continúa.

Alberto Astorga

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¿La fugacidad de las bengalas? | Carmen Heras

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¿La fugacidad de las bengalas?

CARMEN HERAS

Lo que tenga que ser será, pero cuando se cumplen aproximadamente unos siete años de la fundación de Podemos y quince de la de Ciudadanos -dos partidos de los llamados ‘nuevos’, en contraste con dos de viejo cuño como son el PSOE y el PP-, escucho en la radio un interesante debate sobre los recorridos y el estado actual de cada uno de ellos, situación que los comentaristas dan por finalizada -prácticamente- en el caso de Ciudadanos y muy ‘al ralentí’ en el caso de Podemos. Todo ello a la vista de los resultados obtenidos en las elecciones a la Asamblea de Madrid en la que el primero se quedó fuera, y se ha producido la posterior salida de Pablo Iglesias de la política activa.

La pandemia nos ha hecho dar un salto gigantesco de percepción de un futuro ya no tan previsible como creíamos"

¿Qué ha ocurrido para que aparentemente su ciclo haya sido tan corto? Los intervinientes radiofónicos han hecho hincapié en las características propias de los tiempos actuales, donde el hoy puede ser un instante, las redes presionan con sus mensajes en el aquí y ahora y la pandemia -a pesar de habernos obligado a una paralización de nuestras costumbres-, nos ha hecho dar un salto gigantesco de percepción hacia un futuro ya no tan previsible como creíamos y tan lleno de inseguridades.

Hay quien defiende que los logros alcanzados por éstos partidos han sido tan rápidos, que eso ha traído consigo su pronta extinción -sobre todo en el caso de Podemos, donde su máximo líder ha sido vicepresidente del Gobierno de España, ha renunciado a ello para presentarse como cabeza de lista en unas elecciones autonómicas, ante el riesgo de desaparición de la organización que él -junto a otros- creó, y ha optado por dimitir de todas sus responsabilidades la misma noche electoral por entender que no había logrado unos resultados acordes con sus propias expectativas y las de su partido.

Carmen Heras Pablo
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Con su marcha ha dejado a cuantas fuerzas políticas lo usaron como un saco de boxeo, sin el objetivo sobre el que todas ellas golpeaban.

Pero no parece que algunos de los éxitos achacables a Podemos sean exclusivos de ellos y de su estrategia; se deben, más bien a los deméritos de sus contrincantes en el espacio electoral. De haber tenido el PSOE los votos suficientes en las últimas elecciones generales, nunca los hubiera pretendido como socios de gobierno dados los antecedentes de otros pactos anteriores con resultados no demasiado exitosos para los socialistas.

La fugacidad de la nueva política: Podemos
La fugacidad de los partidos de la nueva política: Ciudadanos

Más allá de que haya en ambos partidos un determinado número de militantes defensores del entendimiento entre ambas fuerzas políticas, existe otro número aún mayor que desconfía de esa asociación, fundamentándose en la historia y su devenir en un pasado inmediato. Dada la conocida incapacidad de la izquierda para entenderse entre ella misma, sin duda fue el objetivo de formar gobierno la causa fundamental que obligó al PSOE a pactar con Podemos, puesto que un acuerdo con Ciudadanos (dos no pueden cuando uno no quiere) se volvió prácticamente imposible después de las declaraciones de su líder, tan partidarias de unirse con el PP, y las voces de la militancia frente a ‘Ferraz’ gritando “con Ciudadanos, no”.

Tampoco parece exacta la definición de ‘nuevos’ para ninguno de dichos partidos –Podemos y Ciudadanos-, a pesar de ser un latiguillo tan usado. Si se bucea en los idearios que cada uno de ellos defienden, pueden encontrarse similitudes con los de otras fuerzas que con mayor o menor fortuna y asentamiento existieron en el pasado. La historia, a veces, parece dar vueltas sobre si misma. Una y otra vez. Veremos.

Carmen Heras

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