Deportes de élite | Carmen Heras

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Deportes de élite

CARMEN HERAS

Hay inteligencia en saber construir unas frases perfectas (sujeto, verbo, etc.), tal y como lo hacen los literatos, y en pronunciarlas con una entonación precisa, como oímos a los buenos periodistas de la radio. También en presentar unas conductas de manera coherente, en planificar un discurso creíble, en fijar el foco en unos aspectos de la realidad en vez de en otros, sacándole posibilidades a los matices. Pero para que hay juego alguien debe estar enfrente, ‘devolviendo la pelota’, hacia la portería del contrario, cambiando de sitio en el tablero la pieza clave de ajedrez -la mente puesta ya en el siguiente movimiento del contrario-, ‘encestando’ en canasta ajena una y varias veces , haciendo triples si se tercia…, jugando, en definitiva, con unas reglas aceptadas a priori por todas las partes y legitimadas por los árbitros correspondientes. Jugando, sí, pero con deportividad; no solo intentando ganar a cualquier precio.

Solo entonces es posible que se celebre un partido excelente, plausible y digno de atención, con verdadero interés para los aficionados y para los que no lo son tantopues -al no disponer los contendientes de buenos conocimientos y un adecuado sentido de la épica-, nadie puede prever desde el principio quién ganará y, sobre todo, nadie podrá hacerlo solo por los defectos del contrario

"Todo el mundo sabe que hoy solamente hay dos fuerzas políticas que pueden ser las responsables de la construcción de un gobierno en este país"

Todos tenemos en mente a deportistas de prestigio ganando y perdiendo, desde el más absoluto respeto al contrincante, a lo largo de su vida deportiva. Con ese señorío natural que no se aprende en un libro. ¿Ustedes se imaginan que las figuras deportivas jugaran solo para que sus seguidores los siguieran agasajando y vitoreando?, ¿que establecieran su juego, atendiendo únicamente a las hipotéticas preferencias de los censados en las listas de población, de los asistentes a un estadio, por ser éstos quienes han comprado las entradas?, ¿mirando de conseguir que las preferencias de los más radicales en la visión del juego primasen sobre otras cuestiones deportivas para así́ ser los favoritos de éstos y arrancar de ahí́ posibles votos de aceptación?

Carmen Heras
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Todo el mundo sabe que hoy, aun existiendo diferentes partidos en el arco parlamentario español, solamente hay dos fuerzas políticas que pueden ser las responsables de la construcción de un gobierno en este país. Una se sitúa en la parte ideológica de la derecha (PP) y la otra en la de la izquierda (PSOE). Luego podrán unirse a opciones diversas en función de estrategias, tácticas y geométricas, pero el quid de la cuestión, la responsabilidad histórica de liderazgo, siempre está en los mismos lugares.

Por eso los ciudadanos reclaman el juego limpio de todos, pero fundamentalmente de los dos grandes partidos clásicos, con hojas de servicio contrastadas a lo largo del tiempo.

Pablo Casado y Pedro Sánchez; PP y PSOE, alternativas reales de gobierno;

Uno de los motivos por los que los votantes emiten su voto a favor de una u otra opción es del definido coloquialmente como el del “mal menor”, para que gobierne el menos malo, según su interpretación de la situación del tablero de juego, en economía, en servicios sociales, etc. Incluso lo hacen los más ‘adictos’ con verdadera rabia interna por no tener verdaderas opciones de elegir. Un partido en la oposición debiera estar, desde el principio, marcando un programa alternativo al que critica, con verdadera responsabilidad de estadista, pues tarde más o menos, volverá al gobierno.

Y porque solamente eso le dará votos razonados, al crear las situaciones propicias para su vuelta. Si solo se limita a criticar no conseguirá la confianza mayoritaria ni el número de votos necesarios. Ya lo dijo el recientemente fallecido Pere Casaldáliga; “no solo hay que ser creyente, también hay que ser creíble”. 

Carmen Heras

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El extraño caso de Garvín de la Jara

EMILIO BORREGA

 

Garvín de la Jara es un pequeño municipio al noroeste de la provincia de Cáceres, en la Comarca de La Jara, limítrofe con la vecina provincia de Toledo y con una población de 95 habitantes, poco más o menos.

Resulta que en esta pequeña localidad, en las pasadas elecciones municipales que se celebraron en mayo de 2019, hace poco más de un año, sus habitantes repartieron sus votos de la siguiente manera. Para el Partido Popular, PP, fueron 42 votos; Ciudadanos recibió 17; uno menos el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, que recibió 16; Ya menos y con solo 11 se quedó Extremadura Unida. Con este resultado, el Consistorio local quedó conformado con 2 concejales para el PP y 1 para Ciudadanos. Tomo posesión como Alcalde de Garvín de la Jara el candidato del PP, al ser este el candidato más votado y tener más concejales. Todo normal. Todo normalidad democrática.

Transcurrido un año desde las elecciones municipales, haces escasas fechas, el compañero de partido, PP, y de Corporación del Alcalde, dimite de cargo por cuestiones personales y, como decimos en Extremadura, “corre lista”. Y es aquí precisamente cuando por estas casualidades y designios desconocidos del devenir político, las carambolas, rebotes y desvíos de la Ley Electoral, entra como concejal del Consistorio de nuestra pequeño localidad cacereña el candidato del PSOE, ¡Oh Democracia!, que un año antes se había quedado fuera por voluntad popular.

Así las cosas y bendecidas estas por la legislación vigente, toma posesión de su cargo el referido concejal, el del Partido Popular sigue siendo Alcalde y el de Ciudadanos mantiene su concejalía. 

"Por estas extrañas cosas de nuestra política, dimite un concejal del PP y le sustituye, ¡oh, Democracia!, uno del PSOE, quien presenta moción de censura junto al de Ciudadanos para convertirse en alcalde"

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Decía Miguel de Cervantes en El Quijote, que “cada uno es como Dios lo hizo, y aun peor muchas veces”. Pues bien, por estas extraordinarias cosas que tiene la vieja y mala política, aúnan voluntades y se alían el concejal recién llegado, al que el pequeño pueblo no quería, con el concejal de Ciudadanos que ya estaba presente en la Corporación. Ambos juntos, en identidad de intereses, presentan una moción de censura para entregar la alcaldía al recién llegado concejal socialista o para echar al alcalde del PP mayoritariamente votado. Como queramos verlo, según la perspectiva.

El resultado de esta zafia maniobra es una alianza entre Ciudadanos y el PSOE para colocar como Alcalde de la Corporación municipal a un concejal que no fue apoyado ni votado por el pueblo, que además accede a ser concejal por la dimisión de otro concejal del PP, y al que restan poco menos de tres años de legislatura como Alcalde, cuando el pueblo, nuestro pequeño pueblo, quiso al otro y así lo demostró con su voluntad en unas elecciones democráticas.

Si comparamos los votos, el Partido Popular había obtenido 42 votos, mientras que la suma alcanzada entre el PSOE y Ciudadanos solo llega a 33. Debería ser entonces alcalde el del PP, por la mayoría de votos legítimamente expresados por los vecinos de Garvín de la Jara.

Pero si, además, los vecinos le dieron más votos al candidato de Ciudadanos frente al del PSOE, la más lógico dentro del esperpento, sería que en esa alianza fuese alcalde el más votado, es decir, el concejal de Ciudadanos.

Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza ‘estrujar’ las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto? ¿dónde queda la voluntad expresada por el pueblo de Garvín de la Jara tras ser convocado a una elecciones libres?

Cada vez es más indudable y más evidente que la política sufre la desafección de los ciudadanos. El votante no se siente identificado con el político ni con los partidos. Los sitúa en un plano distinto, en otro nivel, no superior, por supuesto, y lo hace porque los políticos tienden a ‘romper modelos’, a ‘cruzar líneas’ y a ‘forzar’ al máximo el sistema en su beneficio. Lo hace, además, sin consideración alguna, sin medir las consecuencias, la transcendencia y los resultados a largo plazo.

"Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza 'estrujar' las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto?"

¿Nos podemos sentir identificados con nuestros políticos? ¿Nos podemos sentir identificados con esos políticos que hacen esa política? Decidan ustedes mismos.

El ciudadano, esa persona tranquila y libre al que cada cuatro años le pedimos el voto, al que agasajamos e ilusionamos con propuestas de futuro, al que prometemos solucionar sus problemas, al que ofrecemos grandes ideas y proyectos y al que aseguramos que vamos a representarlo fielmente en las instituciones, y que confiado va a la urna y nos vota, o no, le debemos un respeto. ¿Dónde está el respeto a los ciudadanos de Garvín de la Jara en esta extraña e irresponsable decisión?

La política levanta muros entre los políticos y los ciudadanos, muros que son cada vez más sólidos y más difíciles de derribar. El sentido común, ese que es el menos común de los sentidos, se pierde cuando las personas razonables dejan de serlo para convertirse en políticos.

Esta situación, real y actual, no es cuestión de partidos políticos, ni de los de siempre ni de los de ahora, puesto que si algo está mal, está mal. Lo haga quien lo haga y desde el partido político que lo haga. Esto es cuestión de política, de política con mayúsculas. Es cuestión de que nuestros políticos, esas personas en quienes confiamos, sean capaces de anteponer los intereses generales por encima de sus intereses particulares o de partido.

Se trata de mirar al ciudadano a la cara y acordarse siempre de él, de que está ahí. Y de que está ahí, no solo en periodos electorales, sino durante toda la legislatura. Se trata, en definitiva, de hacer la política grande con nuestras decisiones, aunque estas se tomen en un pequeño pueblo extremeño de tan solo 95 habitantes, más o menos, situado en la extensa provincia de Cáceres y llamado Garvín de la Jara.

Emilio Borrega

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A la política, a servir o a mandar | Emilio Borrega

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A la política, a servir o a mandar

EMILIO BORREGA

 

Cuando todo marcha a una velocidad de vértigo, la información te bombardea por múltiples canales, las opiniones se multiplican, los acontecimientos se suceden y cambian en cuestión de horas y el hastío nos invade porque ya no podemos más. Es momento de frenar en seco, de hacer un alto en el camino, reflexionar serenamente y, hablando en términos tecnológicos, resetearse.

La política es el bello arte de lo posigle, una ciencia que, como cualquier otra, se estudia y se trabaja. A través de la acción política podemos cambiar, para bien o para mal, el destino de millones de personas. La política, no solamente son nuestros políticos. Hay política en todos los lugares donde haya más de dos personas con intereses comunes, hay política empresarial, asociativa, deportiva, judicial, vecinal, económica, social, sectorial, etc. En definitiva, todo es política.

"Son personas quiénes, ya desde los colegios, se veía inquietos, críticos, participativos, reivindicativos, molestos con todo aquello que no les gustaba"

La política, al igual que el sufragio en España, puede ser activa o pasiva. Es decir, podemos actuar e intervenir en política siendo parte activa, o ser meros espectadores y opinadores de lo que ocurre, siendo entonces sujetos pasivos.

Mucha es la gente que participa en política pensando en el origen en esa vocación de servicio público. Son personas que no quieren ser meros espectadores y quieren aportar su granito de arena para cambiar las cosas, para mejorarlas. No tienen que ser grandes genios ni tener expedientes académicos brillantes. No tienen que ser los mejores de la clase, simplemente tener esa vocación del servicio público y, desde donde puedan o les dejen, llevar a cabo una acción que, por mínima que parezca, siempre será importante para mejorar las cosas.

Estos sujetos activos de la política suelen manifestar esa vocación de ayuda a los demás, de servir y de no servirse, desde muy temprano. Son personas que, ya desde los colegios, se veían inquietos, críticos, participativos, reivindicativos, molestos con todo aquello que nos les gustaba. Que un día dieron el paso y que, por lo general, no buscan ni reconocimiento en lo que hacen ni un modo de vida económico con el que subsistir. Son esos que siempre estuvieron, están y estarán al servicio de los demás. Los que vinieron a servir.

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Pero también hay quiénes descubren esa “vocación de servicio público” cuando ocurren, por lo general, dos cosas. Una, que ven una alivio económico en la acción que desarrollan, porque altruismo no se les reconoce fuera de la política. Y dos, aquellos que teniendo resuelta esa parcela económica de la vida, pretenden un reconocimiento que en otros lares no han sido capaces de obtener

Son aquellos que no habiendo estado nunca en ningún colectivo, asociación, agrupación, etc., de repente aparecen en nuestras vidas, como adalides de la regeneración, y se convierten en actores todopoderosos de nuestros destinos, sin saber muy bien por qué. Personas que nunca manifestaron una vocación de servicio sin recibir nada a cambio. Son aquellos que no vienen a servir, sino a mandar.

Podemos y los podemitas
Podemos y los podemitas

"Espero que nos sirva para mirar alrededor, observar y saber diferenciarlos"

Servir o mandar. Esta dicotomía nos hace pensar sobre qué tipo de políticos queremos que nos gobiernen, nos dirijan y decidan sobre nuestras vidas. Daría para una tesis, puesto que tanto en la parte de servir, como en la parte de mandar, múltiples son las personalidades que podemos encontrar, pero, como pensamiento involutivo para resetearnos con todo lo que está aconteciendo estos últimos meses, espero que nos sirva para mirar alrededor, observar y saber diferenciarlos.

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La “nueva” forma de entender España | Emilio Borrega

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La "nueva" forma de entender España

 

EMILIO BORREGA

 

“Plan de Transición hacia la Nueva Normalidad” es el título elegido por nuestro gobierno para desarrollar objetivos graduales, asimétricos y en cuatro fases -que realmente son cinco porque existe la “fase cero”- para retomar lo que siempre ha sido nuestra vida en libertad y que ahora, el equipo de marketing de la Moncloa, quiere denominara “nueva normalidad”.

No crean que el nombre del Plan viene copiado de algún país comunista de medio pelo, de ningún manifiesto bolchevique de Corea del Norte, Cuba o Venezuela. Este plan de transición, elaborado por el equipo de marketing y/o los “expertos” que igual valen para un roto como para un descosido, no ha tenido en cuenta lo acontecido durante estos dos meses que llevamos de estado de alarma, ni puede ser el título de una hoja de ruta anunciada y deseada.

"El Plan de Transición hacia la Nueva Normalidad" es el título elegido para retomar lo que siempre ha sido nuestra vida en libertad y que ahora, desde el equipo de marketing de Moncloa, pretenden llamarlo como "nueva normalidad"

Las alarmas sanitarias que vienen sonando desde finales de enero en España fueron desoídas por nuestro gobierno social-comunista, porque Pedro Sánchez y su numerosa corte de ministros nunca pensó, ni pensaron, gestionar una pandemia. Eso no entraba en sus planes. Él, Pedro Sánchez, el presidente, quiso ser presidente para otra cosa, para cambiar España tal y como la conocemos, para transitar hacia un estado más fuerte, más controlador, con poderes ejecutivos, legislativos y judiciales y, de paso, también mediáticos y sociales. Es decir, Pedro Sánchez quiso ser presidente para “matar a Montesquieu” y a cualquier hijo de vecino que lo recordase.

Para ello, nada mejor que una alianza con Podemos, con un partido que, a todas luces y sin complejos, siempre ha dejado claro que nuestra democracia está obsoleta, que el estado español es rancio, que el Rey ha de ser “guillotinado” (quiero creer que la amenaza es en el sentido político y no físico) y que Venezuela, Cuba, Bolivia o Irán son ejemplos del tipo de gobierno y de la forma de vida que quisieran instaurar en España.  deseada.

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

A este feria se suman, con otros objetivos pero con el nexo común de destruir la España en que vivimos, los nacionalistas catalanes y vascos, sean republicanos, de derecha o de izquierda, separatistas radicales y comunistas de moqueta y visas oro, para aupar al líder, Pedro Sánchez, ambicioso, ególatra y narcisista hasta límites insospechados, para dirigir tamaña empresa, toda vez que ha sido capaz de imponer en el PSOE un estado de sitio intelectual en el que nadie critica ni cuestiona las decisiones del líder y ni siquiera se plantea una mínima réplica o contradicción.

Cuando todo esto del gobierno parecía que echaba a andar, van los chinos y se dejan escapar un virus, sin vacuna aparente, que se extiende por el mundo, que llega a España, nos cambia la vida y nos lo para todo. Absolutamente todo. Los planes del gobierno social-comunista pasan a ser ahora lo de transitar hacia una nueva forma de entender España.

Nos vemos obligados por imperativo de la realidad, a centrarnos en solucionar una crisis sanitaria sin precedentes, que alcanza más de 25.000 fallecidos -y subiendo-, miles de infectados -y subiendo- y sin vislumbrar después de todo, un horizonte esperanzador a la vista.

Como todo en la vida, lo que empieza, acaba. Esta crisis empezó y terminará. Y cuando suceda, el gobierno seguirá con su siniestra hoja de ruta, hoja de ruta que han venido en llamar “nueva normalidad”.

La anormal normalidad que se quiere imponer en España

La crisis sanitaria, además de poner de manifiesto una vez más que “izquierda” y “gestión” son conceptos incompatibles, ha servido para acelerar y tratar de imponer a los españoles una “nueva normalidad” que realmente debería haberse denominado “una nueva forma de entender España”, como modelo distinto al vivido desde hace cuarenta y cinco años gracias a aquel gran pacto que supuso la Transición y a la concordia alcanzada en y desde la Constitución de 1978.

Me gustaría estar equivocado y ser tachado como “alarmista”. Creo que el Estado de Derecho español cuenta con herramientas de defensa para contra atacar con efectividad cualquier intento de sublevación, aunque se haga desde esa “política líquida y blanda” que nos quieren imponer a través de la manipulación desde la comunicación. Pero entiendo que, cuando un gobierno social-comunista lo controla prácticamente todo, Fiscalía General de Estado incluida, todo es posible. Más que posible.

El marketing, el marketing político, ha venido para quedarse. Tras el estado de alarma prorrogado una y otra vez, hemos comprobado cómo se vive con las libertades recortadas y sin el reconocimiento de derechos fundamentales que ampara nuestra Constitución. Eso que ha sido amparado sucesivamente por el Congreso de los Diputados, no puede extenderse sine die al resto de nuestras vidas. Esa “nueva normalidad” no puede ser esa “nueva forma de entender España” que se nos quiere imponer. Si nos resignamos, viviremos en un estado de alarma permanente y no creo que para eso estemos preparados.

Emilio Borrega 

 

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La crisis de la comunicación política | Víctor Píriz

La crisis de la comunicación política | Víctor Píriz

La crisis de la comunicación política | Víctor Píriz

La crisis de la comunicación política

 

VICTOR PÍRIZ

 

No se me ocurre mejor tribuna que esta para expresar lo que la crisis que vivimos está reportando a la comunicación y para analizar las causas que están llevando al Gobierno de España a fracasar estrepitosamente en su manejo.

En comunicación hay varios principios fundamentales, al menos en comunicación política.  En esta crisis se están soslayando todos. No se están teniendo en cuenta y afectan cada día más a la credibilidad de un gobierno que, si vemos las encuestas de este fin de semana sobre el manejo de la situación que atravesamos, está fracasando estrepitosamente, no solo en la resolución de la misma, que es un hecho incontestable, si no en su organización comunicativa.

En primer lugar, hay que trasladar credibilidad, una credibilidad que esté basada en hechos objetivos, y hay que hacerlo desde la humildad. Si alguien sigue las ruedas de prensa de Pedro Sánchez estas semanas, verá que lo más próximo a ese concepto es la desnuda arrogancia con la que se dirige a los españoles. Resulta cuanto menos curioso que en una crisis en la que están muriendo decenas de miles de compatriotas apenas tiene palabras para reconocer errores y dar consuelo a los familiares de las víctimas

Hay que trasladar credibilidad, una credibilidad basada en hechos objetivos, y hay que hacerlo, además, desde la más profunda humildad

 

Frente a eso, exhibe una arrogancia impropia con la situación que vivimos. Cuando más creíbles debemos de sonar los políticos, más alejados se hayan algunos de los ciudadanos de discursos repelentes, trufados de frases grandilocuentes y ridículas. La gente en sus casas, los españoles, nuestra gente, esa que está sufriendo, no quiere frases hechas, quiere frases creíbles. Y no las está encontrando cada vez que Pedro Sánchez lee en su telepronter.

En crisis de esta magnitud, al comunicar debes trasladar seguridad y conocimiento de los temas que tienes entre manos. El no enfrentarte a las preguntas abiertas de los periodistas, limitando tanto su derecho a informar como el derecho de los ciudadanos a saber, no hace sino ampliar aún más la brecha entre los políticos y los ciudadanos. Que en pleno siglo XXI, con los medios electrónicos de que disponemos, el gobierno pretenda ocultar las preguntas incómodas y contestar solo aquellas que quiere contestar, ahondando más aún en los mensajes previos, es sin duda un error mayúsculo.  

Victor Piriz diputado del PP en el Congreso
Victor Píriz Maya es Diputado en el Congreso por Badajoz y Portavoz de Presupuestos del Grupo Parlamenario Popular.
Es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, MBA por la Escuela de Organización Industrial y Master en Economía de Empresa y Trabajo por la Universidad de Extremadura.
Ha dirigido departamentos financieros de empresas regionales, nacionales y multinacionales. Ha sido Director y Subdirector de FUNDECYT.
Cómo única experiencia previa en política está el haber sido Concejal del Ayuntamiento de Talavera la Real, en Badajoz. 

No pueden insultar así la inteligencia de los ciudadanos, porque los españoles son perfectamente conscientes que, cuando un dirigente no se enfrenta al escrutinio de la prensa es porque, o bien no conoce los temas, o bien no sabe lo suficiente como para someterse a preguntas sin filtro previo. O lo que es peor, no tiene seguridad propia, seguridad ni en lo que hace ni en lo que dice.

Aprovechar una crisis para limitar el derecho a la información de la prensa y limitar, como nunca antes en la historia de la democracia, el derecho a la legítima oposición y control al Gobierno por parte de los diputados y senadores en las Cortes Generales, traslada la sensación de que se está usando la crisis para algo más serio que para comunicar mal o no comunicar. Traslada la impresión de que se quiere aprovechar la crisis para un cambio de modelo de Estado, para un cambio en las reglas de juego que todos nos dimos hace más de cuarenta años. Supone, en definitiva, un error garrafal de un gobierno superado, de un gobierno que confió todo al poder de la comunicación política y no a la acción política. 

Y cuando se vieron desbordados, cuando vieron que perdían la iniciativa comunicativa pese a tener la mayor parte de los medios controlados con publicidad institucional, cuando todo esto comenzó a pasar, cuando las mascarillas no llegaban, cuando los test que se compraban no funcionaban, cuando nada de lo que intentaban les salía bien, optaron por la peor comunicación posible: desviar la atención.

Y en esa fase estamos ahora en nuestro país. Echando la culpa de todo a unos falsos recortes del PP que los propios datos del Ministerio de Hacienda o la OCDE desmienten. Si para ello hay que pasear por todos los platós a un liberado sindical vestido de enfermero para la ocasión y candidato de Podemos como experto en los recortes sanitarios…se hace. Sin sonrojarse. Si hay que denunciar a Fiscalía que los mayores están muriendo abandonados en las residencias…se hace, aunque la propia Fiscalía lo desmienta en pocos días. Han llegado a un punto que todo les da igual, que utilizan cualquier instrumento, todos los medios a su alcance, todos mensajes y mensajeros, periodistas inventados incluidos, para desgastar a la oposición y salvar su desastre de gestión de crisis.

Victor Píriz y la crisis de la comunicación en el gobierno

Todo les da igual. Desde el gobierno se utiliza cualquier instrumento, todos los medios a su alcance, todos los mensajes y mensajeros, periodistas incluidos, para desgastar a la oposición y hacerles responsables ante los ciudadanos

 

Una estrategia errática que pasa también por situar en la boca de técnicos el mensaje más duro, descansando sobre ellos las malas noticias y los mensajes negativos con un lenguaje apenas entendible para la gente normal en sus casas que viven pegadas al televisor en busca de información y esperanza. Una estrategia de comunicación que pasa por obviar lo más duro de esta crisis que son las decenas de miles de muertos. Porque el desastre de gestión no tiene consecuencias inocuas. Muchos días perdidos por los test falsos, por la no llegada de equipos de protección individual, la falta de toma en consideración de las recomendaciones de la OMS en febrero que llegaron a permitir partidos de fútbol y la manifestación del 8M. Cada día que se ha perdido ha costado vidas. Pérdida de vidas que, en esta comunicación política, para escribir en los manuales de LO QUE NO HAY QUE HACER no se recuerdan ni se honran. No se habla de ellos ni se pone una sola imagen de los verdaderos damnificados de esta crisis. Una comunicación que se queda en el envoltorio pero que no tiene mensaje, es imposible que llegue a nadie.

Y frente a ese desbarajuste, la comunicación de verdad, la que sale del corazón y llega al alma, la que los ciudadanos reciben, entienden y empatizan. La del ejemplo. La del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, acarreando cajas en el hospital de IFEMA, acudiendo a los homenajes a los sanitarios o insuflando cada día ánimo a todos, desde la humildad y la solidaridad

No hace falta tener a todos los medios de comunicación de tu lado. Eso puede ser importante para tratar de manipular, pero para comunicar, solo hace falta tener un buen mensaje y ser creíble. Y ambas cosas las tiene José Luis Martínez Almeida en esta crisis y no las está teniendo Pedro Sánchez

Porque en política hay que comunicar también con el corazón. Si quieres llegar al de la gente que te está escuchando, al de aquellos que hacen voluntariamente mascarillas o batas para los sanitarios llegando donde el Gobierno no llega, o llevan la compra a sus vecinos. Desgraciadamente de eso, de humanidad y de corazón, Pedro Sánchez e Iván Redondo van bien escasos.

Víctor V. Píriz Maya

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Cuando esto acabe | Víctor Píriz

Cuando esto acabe | Víctor Píriz

Cuando esto acabe | Víctor Píriz

Cuando esto acabe

 

VICTOR PÍRIZ

 

Esto acabará. No sé cuando. Nadie lo sabe. Pero acabará. Habrá un día en el que podré ir a ver a mi padre y darle un beso eterno. Habrá un día en que pueda ver a mi chica y levantarla por los aires. Habrá un día en que mis sobrinos puedan volver a jugar con mis hijos al Cementerio de Minecraft.

Habrá un día, sin duda, en que despertemos todos de esta pesadilla colectiva, en el que podamos salir a la calle, hablar con los vecinos, abrazarnos a los amigos, correr por el campo, pasear por la playa o montar varias horas en bici. Ese día llegará, estoy seguro.

Pero para que eso llegue, muchos héroes tendrán que seguir dando la cara como la están dando: médicos, enfermeros, celadores, auxiliares o técnicos. Se juegan la vida cada día al mismo tiempo que son el dique de contención de nuestra sociedad frente a un virus que, no solo se está llevando miles de vidas por delante, sino que está finiquitando todo un modelo de sociedad. 

Pero no se va a llevar nuestra memoria. No vamos a olvidar cómo durante todas estas semanas y hasta el mismo día en que acabe todo, ha habido miles de personas en las que, tras su juramento hipocrático, apareció también un heroísmo admirable.

"No vamos a olvidar que durante estas semanas ha habido miles de personas en las que apareció también un heroísmo admirable"

 

Actúan en muchos casos sin equipos de protección apropiados por el desastre en la gestión de un Gobierno de España superado por los acontecimientos. Un gobierno que cuando se vió incapaz, desistió de centralizar los suministros necesarios y los abandonó a su suerte. 

Nuestros héroes, los que harán que podamos salir de esto, se juegan la vida por nosotros. Aunque tengan que aguantar que la consejera valenciana le diga que “enferman al ir a ver a sus familiares”.

Hay más héroes. No llevan capa. Cuidan de nosotros, nos protegen de nosotros mismos, de nuestro individualismo, de ese virus silencioso que también mata porque nos hace tomar decisiones equivocadas para todos, para nuestra sociedad. 

Victor Piriz diputado del PP en el Congreso
Victor Píriz Maya es Diputado en el Congreso por Badajoz y Portavoz de Presupuestos del Grupo Parlamenario Popular.
Es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, MBA por la Escuela de Organización Industrial y Master en Economía de Empresa y Trabajo por la Universidad de Extremadura.
Ha dirigido departamentos financieros de empresas regionales, nacionales y multinacionales. Ha sido Director y Subdirector de FUNDECYT.
Cómo única experiencia previa en política está el haber sido Concejal del Ayuntamiento de Talavera la Real, en Badajoz. 

Siempre tenemos al Ejército, a esos militares a los que gran parte de españoles no los considera como “un gasto superfluo”, a los que incluso el presidente del Gobierno, muy a su pesar,  se ve obligado a reconocer su valor. Su valor para la sociedad a la pertenecen. Un ejército que limpia las calles de España de un virus que no solo nos ataca físicamente, si no que ataca también un modelo de vida y de sociedad, de entretenimiento, de relación, de cultura y economía. Un ejército que pasea nuestra bandera por el mundo con el mismo orgullo que limpia las contaminadas aceras en cualquier pueblo de España o de Extremadura.

Hay más héroes, sí. Estos van de verde y azul. Son nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, al igual que los sanitarios, deben hacer su trabajo sin apenas medidas de protección. Ellos también empiezan a dar sus vidas en esta batalla.

Me siento orgulloso de todos y cada uno de ellos. De todos y cada uno de estos patriotas que defienden aquello que juraron defender por encima de su propias vidas. Esos héroes, a los que este gobierno traicionó ya antes, no cumpliendo con la equiparación aprobada por el gobierno de Rajoy en 2018. Pero esto no va de dinero. Lo sabe Sánchez. 

Sabe que trata con gente de palabra, con auténticos profesionales que viven con pasión su profesión, como lo son también los funcionarios de prisiones, a los que no se les reconoce como autoridad y se les deja abandonados en una sociedad que ahora les mira con orgullo. Porque también están dando su vida en situaciones cada vez más complicadas. Si fuera de las prisiones es difícil este confinamiento, no quiero ni imaginar cómo será ahí dentro. Son el escudo de la sociedad. Son ellos, nuestros funcionarios.

Victor Píriz y los héroes del covid en España
Coach para líderes; Coach para líderes políticos;

Cuando esto acabe, cuando podamos abrazarnos, habrá quien levante las persianas de su negocio, de su trabajo, de su actividad profesional, con ilusión, pero con dificultad. Serán esos casi dos millones de autónomos que han sido abandonados por un Gobierno que hace mucho tiempo olvidó la decencia y que dio prioridad a indultar a determinados políticos catalanes condenados o instalar en el CNI a Ivan Redondo o a Pablo Iglesias, antes que tomar medidas sensatas y contundentes para ayudarles.

Estos autónomos habrán perdido meses de trabajo y de ingresos, pero obligados a seguir cotizando, presentar las liquidaciones de impuestos y pagar los alquileres o sus renting. Estos no llevan capa, no. No están tampoco en la primera línea de fuego. Pero estos dos millones de españoles son tan héroes como los anteriores. Son los que nos llevan el pan a casa, los que nos cortan el pelo, los que nos venden un ordenador o la carcasa para el móvil. Nos pintan la casa o nos venden la fruta. Son la parte más importante de un país que no debe olvidarlos, que no puede permitirse dejarlos en la cuneta. 

Ser autónomo es una forma de vida, una forma de entenderla. Es arriesgar todo cada día; no saber cómo acabará el mes; no tener vacaciones ni bajas por enfermedad; es llevarse a casa las facturas y los albaranes y no dejar de pensar en tu proyecto, en tu vida, a todas horas.

Cuando todo esto acabe, estos héroes necesitarán un país que no les falle. Yo no pienso fallarles. Os lo juro. No soy capaz de hacerlo. No lo haré por valores, pero también porque un día juré nuestra Constitución ante millones de personas para defender causas como las vuestras. 

Pediremos las responsabilidades a los ‘responsables políticos’ de todo esto que sucede ahora. Encontraremos soluciones para nuestros valientes. Porque de esta saldremos y tendréis detrás a un grupo de hombres y mujeres que se van a dejar la vida para que nadie se quede atrás, para que salgamos todos juntos, para que España vuelva pronto a ser ese país que nos emociona: el país de Nadal, el país de Indurain, el país con ese himno sin letra que eriza la piel. 

Cuando todo esto acabe algunos tendremos una misión: devolveros parte de lo que habéis dado por este país en cada segundo de nuestras vidas. Y lo haremos. Palabra de un extremeño. Mi palabra. 

Víctor V. Píriz Maya

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