El extraño caso de Garvín de la Jara | Emilio Borrega

El extraño caso de Garvín de la Jara | Emilio Borrega

El extraño caso de Garvín de la Jara | Emilio Borrega

El extraño caso de Garvín de la Jara

EMILIO BORREGA

 

Garvín de la Jara es un pequeño municipio al noroeste de la provincia de Cáceres, en la Comarca de La Jara, limítrofe con la vecina provincia de Toledo y con una población de 95 habitantes, poco más o menos.

Resulta que en esta pequeña localidad, en las pasadas elecciones municipales que se celebraron en mayo de 2019, hace poco más de un año, sus habitantes repartieron sus votos de la siguiente manera. Para el Partido Popular, PP, fueron 42 votos; Ciudadanos recibió 17; uno menos el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, que recibió 16; Ya menos y con solo 11 se quedó Extremadura Unida. Con este resultado, el Consistorio local quedó conformado con 2 concejales para el PP y 1 para Ciudadanos. Tomo posesión como Alcalde de Garvín de la Jara el candidato del PP, al ser este el candidato más votado y tener más concejales. Todo normal. Todo normalidad democrática.

Transcurrido un año desde las elecciones municipales, haces escasas fechas, el compañero de partido, PP, y de Corporación del Alcalde, dimite de cargo por cuestiones personales y, como decimos en Extremadura, “corre lista”. Y es aquí precisamente cuando por estas casualidades y designios desconocidos del devenir político, las carambolas, rebotes y desvíos de la Ley Electoral, entra como concejal del Consistorio de nuestra pequeño localidad cacereña el candidato del PSOE, ¡Oh Democracia!, que un año antes se había quedado fuera por voluntad popular.

Así las cosas y bendecidas estas por la legislación vigente, toma posesión de su cargo el referido concejal, el del Partido Popular sigue siendo Alcalde y el de Ciudadanos mantiene su concejalía. 

"Por estas extrañas cosas de nuestra política, dimite un concejal del PP y le sustituye, ¡oh, Democracia!, uno del PSOE, quien presenta moción de censura junto al de Ciudadanos para convertirse en alcalde"

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Decía Miguel de Cervantes en El Quijote, que “cada uno es como Dios lo hizo, y aun peor muchas veces”. Pues bien, por estas extraordinarias cosas que tiene la vieja y mala política, aúnan voluntades y se alían el concejal recién llegado, al que el pequeño pueblo no quería, con el concejal de Ciudadanos que ya estaba presente en la Corporación. Ambos juntos, en identidad de intereses, presentan una moción de censura para entregar la alcaldía al recién llegado concejal socialista o para echar al alcalde del PP mayoritariamente votado. Como queramos verlo, según la perspectiva.

El resultado de esta zafia maniobra es una alianza entre Ciudadanos y el PSOE para colocar como Alcalde de la Corporación municipal a un concejal que no fue apoyado ni votado por el pueblo, que además accede a ser concejal por la dimisión de otro concejal del PP, y al que restan poco menos de tres años de legislatura como Alcalde, cuando el pueblo, nuestro pequeño pueblo, quiso al otro y así lo demostró con su voluntad en unas elecciones democráticas.

Si comparamos los votos, el Partido Popular había obtenido 42 votos, mientras que la suma alcanzada entre el PSOE y Ciudadanos solo llega a 33. Debería ser entonces alcalde el del PP, por la mayoría de votos legítimamente expresados por los vecinos de Garvín de la Jara.

Pero si, además, los vecinos le dieron más votos al candidato de Ciudadanos frente al del PSOE, la más lógico dentro del esperpento, sería que en esa alianza fuese alcalde el más votado, es decir, el concejal de Ciudadanos.

Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza ‘estrujar’ las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto? ¿dónde queda la voluntad expresada por el pueblo de Garvín de la Jara tras ser convocado a una elecciones libres?

Cada vez es más indudable y más evidente que la política sufre la desafección de los ciudadanos. El votante no se siente identificado con el político ni con los partidos. Los sitúa en un plano distinto, en otro nivel, no superior, por supuesto, y lo hace porque los políticos tienden a ‘romper modelos’, a ‘cruzar líneas’ y a ‘forzar’ al máximo el sistema en su beneficio. Lo hace, además, sin consideración alguna, sin medir las consecuencias, la transcendencia y los resultados a largo plazo.

"Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza 'estrujar' las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto?"

¿Nos podemos sentir identificados con nuestros políticos? ¿Nos podemos sentir identificados con esos políticos que hacen esa política? Decidan ustedes mismos.

El ciudadano, esa persona tranquila y libre al que cada cuatro años le pedimos el voto, al que agasajamos e ilusionamos con propuestas de futuro, al que prometemos solucionar sus problemas, al que ofrecemos grandes ideas y proyectos y al que aseguramos que vamos a representarlo fielmente en las instituciones, y que confiado va a la urna y nos vota, o no, le debemos un respeto. ¿Dónde está el respeto a los ciudadanos de Garvín de la Jara en esta extraña e irresponsable decisión?

La política levanta muros entre los políticos y los ciudadanos, muros que son cada vez más sólidos y más difíciles de derribar. El sentido común, ese que es el menos común de los sentidos, se pierde cuando las personas razonables dejan de serlo para convertirse en políticos.

Esta situación, real y actual, no es cuestión de partidos políticos, ni de los de siempre ni de los de ahora, puesto que si algo está mal, está mal. Lo haga quien lo haga y desde el partido político que lo haga. Esto es cuestión de política, de política con mayúsculas. Es cuestión de que nuestros políticos, esas personas en quienes confiamos, sean capaces de anteponer los intereses generales por encima de sus intereses particulares o de partido.

Se trata de mirar al ciudadano a la cara y acordarse siempre de él, de que está ahí. Y de que está ahí, no solo en periodos electorales, sino durante toda la legislatura. Se trata, en definitiva, de hacer la política grande con nuestras decisiones, aunque estas se tomen en un pequeño pueblo extremeño de tan solo 95 habitantes, más o menos, situado en la extensa provincia de Cáceres y llamado Garvín de la Jara.

Emilio Borrega

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A la política, a servir o a mandar

EMILIO BORREGA

 

Cuando todo marcha a una velocidad de vértigo, la información te bombardea por múltiples canales, las opiniones se multiplican, los acontecimientos se suceden y cambian en cuestión de horas y el hastío nos invade porque ya no podemos más. Es momento de frenar en seco, de hacer un alto en el camino, reflexionar serenamente y, hablando en términos tecnológicos, resetearse.

La política es el bello arte de lo posigle, una ciencia que, como cualquier otra, se estudia y se trabaja. A través de la acción política podemos cambiar, para bien o para mal, el destino de millones de personas. La política, no solamente son nuestros políticos. Hay política en todos los lugares donde haya más de dos personas con intereses comunes, hay política empresarial, asociativa, deportiva, judicial, vecinal, económica, social, sectorial, etc. En definitiva, todo es política.

"Son personas quiénes, ya desde los colegios, se veía inquietos, críticos, participativos, reivindicativos, molestos con todo aquello que no les gustaba"

La política, al igual que el sufragio en España, puede ser activa o pasiva. Es decir, podemos actuar e intervenir en política siendo parte activa, o ser meros espectadores y opinadores de lo que ocurre, siendo entonces sujetos pasivos.

Mucha es la gente que participa en política pensando en el origen en esa vocación de servicio público. Son personas que no quieren ser meros espectadores y quieren aportar su granito de arena para cambiar las cosas, para mejorarlas. No tienen que ser grandes genios ni tener expedientes académicos brillantes. No tienen que ser los mejores de la clase, simplemente tener esa vocación del servicio público y, desde donde puedan o les dejen, llevar a cabo una acción que, por mínima que parezca, siempre será importante para mejorar las cosas.

Estos sujetos activos de la política suelen manifestar esa vocación de ayuda a los demás, de servir y de no servirse, desde muy temprano. Son personas que, ya desde los colegios, se veían inquietos, críticos, participativos, reivindicativos, molestos con todo aquello que nos les gustaba. Que un día dieron el paso y que, por lo general, no buscan ni reconocimiento en lo que hacen ni un modo de vida económico con el que subsistir. Son esos que siempre estuvieron, están y estarán al servicio de los demás. Los que vinieron a servir.

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Pero también hay quiénes descubren esa “vocación de servicio público” cuando ocurren, por lo general, dos cosas. Una, que ven una alivio económico en la acción que desarrollan, porque altruismo no se les reconoce fuera de la política. Y dos, aquellos que teniendo resuelta esa parcela económica de la vida, pretenden un reconocimiento que en otros lares no han sido capaces de obtener

Son aquellos que no habiendo estado nunca en ningún colectivo, asociación, agrupación, etc., de repente aparecen en nuestras vidas, como adalides de la regeneración, y se convierten en actores todopoderosos de nuestros destinos, sin saber muy bien por qué. Personas que nunca manifestaron una vocación de servicio sin recibir nada a cambio. Son aquellos que no vienen a servir, sino a mandar.

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"Espero que nos sirva para mirar alrededor, observar y saber diferenciarlos"

Servir o mandar. Esta dicotomía nos hace pensar sobre qué tipo de políticos queremos que nos gobiernen, nos dirijan y decidan sobre nuestras vidas. Daría para una tesis, puesto que tanto en la parte de servir, como en la parte de mandar, múltiples son las personalidades que podemos encontrar, pero, como pensamiento involutivo para resetearnos con todo lo que está aconteciendo estos últimos meses, espero que nos sirva para mirar alrededor, observar y saber diferenciarlos.

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La “nueva” forma de entender España | Emilio Borrega

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La “nueva” forma de entender España | Emilio Borrega

La "nueva" forma de entender España

 

EMILIO BORREGA

 

“Plan de Transición hacia la Nueva Normalidad” es el título elegido por nuestro gobierno para desarrollar objetivos graduales, asimétricos y en cuatro fases -que realmente son cinco porque existe la “fase cero”- para retomar lo que siempre ha sido nuestra vida en libertad y que ahora, el equipo de marketing de la Moncloa, quiere denominara “nueva normalidad”.

No crean que el nombre del Plan viene copiado de algún país comunista de medio pelo, de ningún manifiesto bolchevique de Corea del Norte, Cuba o Venezuela. Este plan de transición, elaborado por el equipo de marketing y/o los “expertos” que igual valen para un roto como para un descosido, no ha tenido en cuenta lo acontecido durante estos dos meses que llevamos de estado de alarma, ni puede ser el título de una hoja de ruta anunciada y deseada.

"El Plan de Transición hacia la Nueva Normalidad" es el título elegido para retomar lo que siempre ha sido nuestra vida en libertad y que ahora, desde el equipo de marketing de Moncloa, pretenden llamarlo como "nueva normalidad"

Las alarmas sanitarias que vienen sonando desde finales de enero en España fueron desoídas por nuestro gobierno social-comunista, porque Pedro Sánchez y su numerosa corte de ministros nunca pensó, ni pensaron, gestionar una pandemia. Eso no entraba en sus planes. Él, Pedro Sánchez, el presidente, quiso ser presidente para otra cosa, para cambiar España tal y como la conocemos, para transitar hacia un estado más fuerte, más controlador, con poderes ejecutivos, legislativos y judiciales y, de paso, también mediáticos y sociales. Es decir, Pedro Sánchez quiso ser presidente para “matar a Montesquieu” y a cualquier hijo de vecino que lo recordase.

Para ello, nada mejor que una alianza con Podemos, con un partido que, a todas luces y sin complejos, siempre ha dejado claro que nuestra democracia está obsoleta, que el estado español es rancio, que el Rey ha de ser “guillotinado” (quiero creer que la amenaza es en el sentido político y no físico) y que Venezuela, Cuba, Bolivia o Irán son ejemplos del tipo de gobierno y de la forma de vida que quisieran instaurar en España.  deseada.

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

A este feria se suman, con otros objetivos pero con el nexo común de destruir la España en que vivimos, los nacionalistas catalanes y vascos, sean republicanos, de derecha o de izquierda, separatistas radicales y comunistas de moqueta y visas oro, para aupar al líder, Pedro Sánchez, ambicioso, ególatra y narcisista hasta límites insospechados, para dirigir tamaña empresa, toda vez que ha sido capaz de imponer en el PSOE un estado de sitio intelectual en el que nadie critica ni cuestiona las decisiones del líder y ni siquiera se plantea una mínima réplica o contradicción.

Cuando todo esto del gobierno parecía que echaba a andar, van los chinos y se dejan escapar un virus, sin vacuna aparente, que se extiende por el mundo, que llega a España, nos cambia la vida y nos lo para todo. Absolutamente todo. Los planes del gobierno social-comunista pasan a ser ahora lo de transitar hacia una nueva forma de entender España.

Nos vemos obligados por imperativo de la realidad, a centrarnos en solucionar una crisis sanitaria sin precedentes, que alcanza más de 25.000 fallecidos -y subiendo-, miles de infectados -y subiendo- y sin vislumbrar después de todo, un horizonte esperanzador a la vista.

Como todo en la vida, lo que empieza, acaba. Esta crisis empezó y terminará. Y cuando suceda, el gobierno seguirá con su siniestra hoja de ruta, hoja de ruta que han venido en llamar “nueva normalidad”.

La anormal normalidad que se quiere imponer en España

La crisis sanitaria, además de poner de manifiesto una vez más que “izquierda” y “gestión” son conceptos incompatibles, ha servido para acelerar y tratar de imponer a los españoles una “nueva normalidad” que realmente debería haberse denominado “una nueva forma de entender España”, como modelo distinto al vivido desde hace cuarenta y cinco años gracias a aquel gran pacto que supuso la Transición y a la concordia alcanzada en y desde la Constitución de 1978.

Me gustaría estar equivocado y ser tachado como “alarmista”. Creo que el Estado de Derecho español cuenta con herramientas de defensa para contra atacar con efectividad cualquier intento de sublevación, aunque se haga desde esa “política líquida y blanda” que nos quieren imponer a través de la manipulación desde la comunicación. Pero entiendo que, cuando un gobierno social-comunista lo controla prácticamente todo, Fiscalía General de Estado incluida, todo es posible. Más que posible.

El marketing, el marketing político, ha venido para quedarse. Tras el estado de alarma prorrogado una y otra vez, hemos comprobado cómo se vive con las libertades recortadas y sin el reconocimiento de derechos fundamentales que ampara nuestra Constitución. Eso que ha sido amparado sucesivamente por el Congreso de los Diputados, no puede extenderse sine die al resto de nuestras vidas. Esa “nueva normalidad” no puede ser esa “nueva forma de entender España” que se nos quiere imponer. Si nos resignamos, viviremos en un estado de alarma permanente y no creo que para eso estemos preparados.

Emilio Borrega 

 

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Después del Covid-19, nada será igual | Emilio Borrega

Después del Covid-19, nada será igual | Emilio Borrega

Después del Covid-19, nada será igual | Emilio Borrega

Después del Covid-19, nada será igual

 

EMILIO BORREGA

 

Es viernes. Hoy es el primer día de la primavera. Llueve en la calle y no se escucha mas ruido que el caer relajante del agua. Todo es tranquilidad. 

Desde la ventana veo a lo lejos dos lugares emblemáticos para la ciudad en la que vivo, Cáceres. Uno es la ermita de la Virgen de la Montaña, el otro es el Hospital “San Pedro de Alcántara”. La afortunada vista alcanza también a poder ver la Ciudad Deportiva, el Complejo Cultural “San Francisco” y la sierra de La Mosca. Pero no hay evento o actividad alguna de deporte, ocio o cultura. Lamentablemente, se han convertido desde hace muy pocos días en lujos que, por circunstancias, no me puedo permitir.

"Es viernes. Hoy es el primer día de la primavera. Llueve en la calle y no se escucha más ruido que el caer relajante del agua. Todo es tranquilidad"

 

Hay momentos, más de los que quisiera, en que dejo fija la mirada en la ermita de la Virgen de la Montaña. Inconscientemente le pido que nos aguarde, que nos proteja y que esté vigilante a todo lo que sucede en estos días en su ciudad, en nuestra ciudad, en toda la provincia de Cáceres y también en Extremadura, en España entera y en gran parte del mundo. 

Sé que ella, en su templo, también está confinada en cuarentena. Este año es, por ello, más triste. No podrá bajar desde su ermita para estar entre nosotros. No podrá ser recibida por sus vecinos cacereños en Fuente Concejo ni visitada cada tarde por todos en Santa María ni podremos hacer esas largas colas para poder besar su manto. Lo sabe y lo entiende.

En ocasiones, las muchas que dan las largas horas en casa, observo el gran edificio del Hospital “San Pedro de Alcántara”, del que solo alcanzo a ver su fachada, sus ventanas iluminadas, el humo que asciende desde una chimenea. Se que ahí dentro hay una gran actividad y se mueven emociones. Se que ahí “está la guerra”. 

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Ahí, tan cerca de mi, están nuestros héroes luchando para librarnos de un virus de nombre Covid-19 y devolvernos la libertad arrebatada. Están en desigual pelea contra un enemigo invisible y exponiéndose personalmente en esa lucha. No son militares. Son médicos, enfermeros y muy diverso personal sanitario. Esta guerra no es militar. Es biológica, es sanitaria. 

Sin embargo, combaten. Lo hacen como pueden, como saben, como les dejan. Lo hacen pese a las carencias de medios, pese a la falta de protecciones, pese al cansancio y al miedo, que también tienen. 

Por eso, desde mi balcón, como el resto de españoles desde el suyo o desde las ventanas, cada día, a las ocho de la tarde, tienen mi aplauso y el de mi familia, y mi toque fuerte y emotivo de campano. Se lo merecen. Están ahí.

Esta crisis del coronavirus ha obligado a todo un país a meterse en sus casas. Este confinamiento facilitará que ahora las familias estén todavía más unidas. Hablarán más, harán más cosas juntos, convivirán más

Este “Gran Hermano” que estamos viviendo nos ha frenado en seco. Nuestra acelerada vida de trabajo, nuestras prioridades superfluas, nuestros cabreos innecesarios, nuestras ambiciones y nuestras rencillas. Todo eso, pero también todo lo bueno y admirable, se ha visto frenado. Han quedado inmóviles en el espacio. 

Nada será igual tras el covid-19 de Emilio Borrega

"Son médicos, enfermeros y muy diverso personal sanitario. Esta guerra no es militar. Es sanitaria, es biológica"

 

Aplausos desde los balcones a los sanitarios del Covid-19

"Por eso, desde mi balcón, como el resto de españoles desde el suyo, cada día, a las ocho de la tarde, tienen mi aplauso"

 

Estamos solos y estamos aislados en nuestros domicilios. La mayoría lo estamos, afortunadamente, con aquellos que más queremos. Aprovechemos este tiempo, estos días, para reflexionar y sacar lo mejor de cada uno de nosotros y ojalá, nunca más, esto vuelva a pasar.

“Mal de muchos”, sí, porque, aunque aislados, no estamos solos. Sabemos que todos estamos igual: confinados en casa, luchando silenciosamente contra un virus. Lo estamos en pueblos pequeños y en grandes ciudades

Lo hacemos de manera paciente, hablando con los vecinos con la distancia de las ventanas, viendo televisión y escuchando en la radio cómo se suceden los acontecimientos. De vez en cuando recibimos mensajes graciosos que te arrancan una sonrisa. Hablamos por teléfono con familiares y amigos para saber de ellos y de su particular encierro. Estamos pendientes de nuestras redes sociales para estar o sentirnos más unidos. Aunque aislados, no estamos solos.

Atención sanitaria; civid 19; Emilio Borrega

“Esto pasará”. Sí, Pedro Sánchez, esto pasará. Pero cuando se levante este inusual “toque de queda”; cuando volvamos a recuperar nuestros derechos secuestrados por el Estado de Alarma; cuando las calles se llenen otra vez de gente, de ruido, de vida; cuando hablemos todos en persona, cara a cara y no de manera virtual ni telemática; cuando analicemos todo esto, nada será como tú piensas. Porque nada será igual.

Nada será igual. Porque en todo este tiempo en el que estamos siendo testigos desde nuestros balcones, habremos visto y pensado en nuestras prioridades, en lo que de verdad importa. No en lo banal, lo vacío y lo gris; no en la división y en el odio que utilizaste y que te sirvieron para llegar a ser Presidente del Gobierno. No. En eso, no. 

Pensaremos y valoraremos más a los buenos políticos que nos dicen la verdad, por dura que esta sea. Estaremos más unidos y dejaremos a un lado  todo lo que nos divide y que tú y tus socios os empeñáis en alentar. 

Sí, Pedro Sánchez. Nada será igual. No estás legitimado para liderar este nuevo tiempo. Has metido a los españoles en las cavernas porque querías dividirnos y separarnos. Vamos a salir de ellas. Lo haremos más unidos que nunca, orgullosos de la hazaña que entre todos vamos a alcanzar y que todos escribimos de manera épica. Pese a ti. Estamos viviendo una parte importante de la Historia. De la Historia con mayúsculas. España es un gran país y los españoles somos gente de bien. No lo olvides nunca. Ahí es “la guerra” y en otros muchos, muchos, hospitales.

Emilio Borrega

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Oposición no es solo oponerse | Emilio Borrega

Oposición no es solo oponerse | Emilio Borrega

Oposición no es solo oponerse | Emilio Borrega

Oposición no es solo oponerse

EMILIO BORREGA

Cuando nuestro querido barón de Monstequieu en su “El espíritu de las leyes”, desarrolló la teoría política de la división de poderes, nos dejó absolutamente claros y definidos cuáles deben ser estos y cómo funcionan. Se trata de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. 

 «En cada Estado existen tres clases de poderes: la potestad legislativa, la potestad ejecutiva de las cosas que proceden del derecho de gentes y la potestad ejecutiva de aquellas que dependen del derecho civil.»

«En virtud de la primera, el Príncipe o Magistrado hace leyes transitorias o definitivas, y enmienda o deroga las existentes. Por la segunda, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadas, establece la seguridad pública y previene las invasiones. Por la tercera, castiga a los criminales, o determina las disputas que surgen entre los particulares. Se dará a esta última el nombre de potestad de juzgar, y la otra, simplemente, la potestad ejecutiva del Estado.»

El espíritu de aquella teoría política, todavía hoy vigente en todos los países democráticos del mundo, marcaba y marca que ninguno de ellos tuviese superioridad sobre los otros, y que, tanto unos como otros controlasen su acción política para evitar la superioridad de los poderes sobre los ciudadanos.

Se pretendía poder vivir en una sociedad libre e igual, sometida al obligado cumplimiento de las leyes por todos, sin supremacías, discriminaciones ni abusos.

«Cuando en la misma persona o en el mismo cuerpo de magistratura, la potestad legislativa y la potestad ejecutiva están reunidas, no puede haber libertad; porque se puede temer que el mismo monarca o senado pueda hacer leyes tiránicas, para ejecutarlas tiránicamente.»

«De nuevo, no hay libertad, si la potestad de juzgar no está separada de la potestad legislativa y de la ejecutiva. Si estuviese unido a la potestad legislativa, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario; debido a que el juez sería el legislador. Si se uniera a la potestad ejecutiva, el juez podría tener la fuerza de un opresor.»

«Todo estaría perdido, cuando el mismo hombre, o el mismo cuerpo, ya sea de los nobles o del pueblo, ejerza esos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas, y el de juzgar los crímenes o las diferencias entre los particulares.»

«La potestad ejecutiva debe estar entre las manos de un monarca, porque esta parte del gobierno, que tiene casi siempre necesidad de una acción momentánea, está mejor administrada por uno que por varios; mientras que lo que depende de la potestad legislativa está mejor ordenada por varios que por uno sólo.»

«Pero si no hubiera monarca y la potestad ejecutiva fuera confiada a un cierto número de personas sacadas del cuerpo legislativo, no habría ya libertad, porque los dos poderes estarían unidos, ya que las mismas personas tendrían a veces, y podrían siempre tener, parte la una en la otra.»

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Esta teoría del filósofo y jurista francés, cuya obra se desarrolla en el contexto del movimiento intelectual y cultural conocido como la Ilustración, cerraba un círculo político que venía a modernizar la vida pública, a garantizar períodos de paz sobre los conflictos e intereses que generan los autoritarismos, y a poder ejercer el poder por parte de cualquier ciudadano, sea de la clase y condición social que sea, en representación de todo el pueblo, sin necesidad de haber nacido en una familia noble o acaudalada.

Dentro del espíritu que emana del pensamiento de Montesquieu, donde los poderes se controlan entre ellos, el poder ejecutivo siempre fue el más propenso a ejercerlo de manera interesada, autoritaria, e independiente al ser el poder donde más atribuciones se depositan y, por tanto, donde más autonomía cuenta a la hora de ejercer la acción política.

De ahí que, en el poder ejecutivo, tanto interés tiene el legítimo gobierno conformado a partir de un proceso legislativo, como los grupos de oposición, que deben ejercer su legítimo derecho al control de los actos de ese gobierno.

Podemos y los podemitas

"En el poder ejecutivo, tanto interés tiene el legítimo gobierno conformado a través de un proceso legislativo, como los grupos de la oposición, que deben ejercer su también legítimo derecho al control del gobierno"

 

Por eso, estar en la oposición en un Estado libre y de derecho, no es solamente oponerse por oponerse, o por llamarse oposición. La oposición se debe de ejercer a distintas variables. 

  • La oposición controla al gobierno, supervisa su acción política, vigila el estricto cumplimiento de las leyes que nos hemos dado y ejerce su derecho de interpelar sobre todo aquello que entienda que se sale de la norma establecida. Esa es su obligación.
  • La oposición nunca debe ser, “no es no”. Estar en la negación permanente no conduce a nada positivo y produce hartazgo en los ciudadanos, que desean vivir tranquilos y no en la disputa permanente.
  • La oposición, debe aspirar a ser gobierno. Por lo tanto, debe estar preparada para acceder al gobierno cuando los ciudadanos le llamen a ello y debe hacerlo desde el conocimiento y la experiencia. Por eso es importante que desde la oposición se prepare para ese momento.

Estamos en eso que algunos han llamado de manera equívoca “la nueva política”. Desgraciadamente, no vislumbro ahora mismo ningún partido político que represente eso de “la nueva política”, si ello verdaderamente significa hacer política de manera distinta a cómo se venía haciendo. Es cierto que hay nuevos partidos en el tablero del juego político, pero ni hacen nueva política, ni han aprendido de los posibles errores que pudo haber cometido la vieja política. 

"No vislumbro ahora mismo ningún partido que represente eso de 'la nueva política', si eso significa hacer política de manera distinta a cómo se venía haciendo"

 

La política ni es nueva ni vieja. Simplemente es buena o mala. Nos ponemos la capa, nos calificamos de “nuevos políticos”, pero no solo repetimos errores de épocas pasadas, sino que los multiplicamos. Ahora la información vuela rápido, todo se magnifica y se sobreactúa.

Oposición y Oponerse de Emilio Borrega

No innovamos, no arriesgamos ni hacemos en el gobierno lo que decimos en la oposición. Algunos incluso, los más patéticos, se siguen manifestando, megáfono en mano, y pidiendo que se presione cuando es a ellos mismos a quienes se dirige la protesta. 

Por eso, ejercer la oposición debe ser más que oponerse, debe ser optar y aspirar a ser gobierno, alejando a los ciudadanos de la trifulca y de polémica permanente. La oposición debe ser el momento en que se demuestre que se es mejor que el adversario que gobierna, que se tienen mejor ideas y mayor capacidad para resolver los problemas de todos. 

Así, y solo así, la nueva política puede empeza a hacer nuevas cosas, romper con los estereotipos y hacer lo que todo el mundo hace cuando quiere algo que otro también quiere: ser mejor, demostrarlo y, finalmente, ganar la confianza para conseguirlo.

Emilio Borrega

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Las tres íes de la política española en 2019 | Emilio Borrega

Las tres íes de la política española en 2019 | Emilio Borrega

Las tres íes de la política española en 2019 | Emilio Borrega

Las tres íes de la política española en 2019

 

EMILIO BORREGA

 

Termina el año 2019, un año perdido. Comienza 2020 sin horizonte despejado, solo con el claro hartazgo de los ciudadanos por tener que haber ido a las urnas a dejar su voluntad en forma de papeleta electoral y, después de haberlo hecho dos veces, seguir sin Gobierno.

Incertidumbre. Es lo que se sufre cada vez que hay que pasar por las urnas y después tener que dejar la formación de Gobierno a un Parlamento cada vez más fragmentado, dividido e incapaz.

Inestabilidad. Es lo que produce esa falta de Gobierno. Cuando la clase política lleva jugando a su particular “tetris” más de un año, cuando no se legisla, cuando no se toman iniciativas ni se enfrentan los problemas reales de las personas. En definitiva, cuando no se gobierna.

Inutilidad. La que ha llegado y se ha apropiado de la vida pública y también, y cada vez en mayor medida, de los ciudadanos. Se va teniendo claro que este sistema electoral obsoleto no hace más que complicarnos las cosas y convertir el propio sistema en inútil.

Pedro Sánchez era ese chico urbanita de capital, bien presentado, con “estudios”, alto y deportista. Pijo en sus formas y progre en sus dichos. Quiso llevar al PSOE a la “socialdemocracia” porque, según entendía, los “rubalcabas”, los “madinas” y las “díaz” eran “muy de izquierda radical” y había que moderar el partido y, además, “modernizarlo”.

"Pedro Sánchez entiende que "los rubalcabas", "los madina" y "las díaz" eran "muy de izquierda radical" y había que moderar el partido y, además, "modernizarlo"

 

Como explica en su Manual de Resistencia, y también de supervivencia, ¿por qué no?, va permutándose, mudándose, como hace cada día y desde siempre. Se abraza con entusiasmo tanto a la extrema izquierda de Unidas Podemos, de Pablo Iglesias y Sra., Señores de Galapagar, como a los separatistas de ERC, Gabriel Rufián (Rufián es apellido) y Oriol Junqueras. También a los exbatasunos de BILDU e incluso llega a intimar con la derecha nacionalista y vasca del PNV. 

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Todo con la sola y única intención de seguir siendo Presidente del Gobierno, de mantenerse en el Gobierno, de ese Gobierno que no gobierna pero cuyo presupuesto público le permite poder cambiar de colchón, asistir en helicóptero a la boda de su cuñado, vivir gratis en un Palacio y darse viajecitos en Falcón de cuando en cuando.

¿Cómo es posible que el Estado no se pueda defender de los ataques del propio Estado? Un eventual Gobierno del PSOE con toda la calaña separatista a la que poco importa gobernar para los españoles, sino la simple ruptura de la propia España, no está legitimado para dirigir las riendas del país

Y aun más, pues todo ese plan que ahora se está tramando desde el PSOE, no era el plan con el que se presentó a las elecciones. O sí, pero no lo decía. Por lo tanto, si Pedro Sánchez y el PSOE quieren legitimar ese posible gobierno, deberían refrendarlo ante quienes son soberanos en este país. Ante el propio pueblo español, ante los ciudadanos. Porque es así como lo indica la Constitución. Si no hay un refrendo ciudadano, se habrá engañado a todo al país y se le habrá puesto en riesgo sin su consentimiento ni aval.

Los pactos del psoe con bildu

Si se perpetra un Gobierno que amenaza las estructuras de Estado, la unidad territorial, el Estado de Derecho y la propia Constitución, se estará poniendo en riesgo al propio Estado. Y se habrá hecho desde dentro y con el mayor engaño que el pueblo español haya sufrido desde el nacimiento de nuestra democracia.

Pedro Sánchez, debería intentar la llamada vía constitucionalista, lo tiene en su mano. Pero no ha querido. Ni siquiera lo ha intentado. Solo un día después de las elecciones, firma un acuerdo, que a buen seguro venía gestándose desde antes de las elecciones, con la extrema izquierda de Unidas Podemos. 

A continuación, se va en búsqueda de apoyos parlamentarios para la investidura a ERC, BILDU, PNV, Junts per Catalunya, o como quiera que ahora se llamen, y a todo aquello que pudiera moverse y sumar algo por su izquierda. Y, una vez hecho eso, tiene los santos bemoles de pedirle a PP y a Ciudadanos que se abstengan “por patriotismo”. Vean la paradoja de que se pida patriotismo para permitir gobernar a quienes quieren destruir la patria. Vivir para ver.

Nuestro no investido presidente Pedro Sánchez no puede pretender que PP y Cs se abstengan y permanezcan de brazos cruzados ante un posible Gobierno en el que esté Unidas Podemos y que tal actitud la adorne con el calificativo de patriótica o moderada. Es, simplemente, inaudito. Es un insulto a la inteligencia. Es como si Pablo Casado pactara un gobierno con Santiago Abascal, y le dijera al PSOE que se abstuviera. Con los antecedentes que todos conocemos, ¿alguien se creería que Pedro Sánchez, el hombre del “no es no”, se abstuviera? ¿Sería posible?

Una más que razonable vía constitucionalista dejaría al Partido Socialista Obrero Español solo en el Gobierno. Contaría con apoyos desde el Partido Popular y desde Ciudadanos en aquellas cuestiones importantes para España y para los españoles. Sería un Gobierno que podría arrinconar a los separatistas y desactivar y dejar sin efecto muchas de las amenazas que a día de hoy se ciernen sobre España y su democracia. 

Pero Pedro Sánchez y el actual PSOE han descartado ese camino. Aquellos que culpan a Pablo Casado de esta situación por no rendirse a la abstención, no han caído en que la abstención que se pide no lo es para Pedro Sánchez, ni para el PSOE.

Los pactos del psoe con bildu y ERC

Lo es para el peligroso tándem de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y eso es tan malo como lo es la conjunción Pedro Sánchez – Pablo Iglesias – Gabriel Rufián (insisto en que Rufián es apellido) – BILDU. Y con todo ello se pretende dar paso al fracasado comunismo bananero chavista, al separatismo arcaico y al independentismo. Y que se haga sin ni siquiera la oposición de aquellos a quienes los españoles pusieron en la oposición. Faltaría una alfombra y la banda municipal.

Por eso mantener al Partido Popular como alternativa a todo esto,  desde la oposición rigurosa y sería, es una postura, a mi modo de ver, inteligente y democrática, toda vez que garantiza la alternancia de ideas y de pensamiento en nuestro país.

Feliz 2020. Espero y deseo que la incertidumbre, la inestabilidad y la inutilidad terminen con el año viejo, aunque de momento parece que “las tres íes” han venido para quedarse y convertirse en casta.

Emilio Borrega

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