‘Femicomunismo’ | Damián Beneyto

‘Femicomunismo’ | Damián Beneyto

‘Femicomunismo’ | Damián Beneyto

'Femicomunismo'

DAMIÁN BENEYTO

Aunque nazismo y comunismo son, como diría un concejal catalanista de mi pueblo refiriéndose a algunas lenguas romances, términos sinónimos, en lo que nos compete es más correcto, en mi opinión, utilizar en España el vocablo ‘femicomunismo’ que ‘feminazismo’ que, aun queriendo decir lo mismo, nos aclara la procedencia de tan curioso y tétrico movimiento popular.

El 'femicomunismo' es una ideología totalitaria emanada de los desatinos de Hegel, Marx y Engels y con base en el victimismo y la mentira "

El ‘femicomunismo’ es una ideología totalitaria que emana de los desatinos de Hegel, Marx y Engels, que se basa siempre, como todos los populismos de extrema izquierda, en el victimismo y la mentira. No busca la igualdad entre los sexos, algo admitido por la inmensa mayoría de hombres y mujeres, busca la supremacía del sexo femenino sobre el masculino a través de los privilegios, de la discriminación positiva y de la violencia si se tercia.

Una de sus principales ideólogas, la estadounidense Valerie Jean Solanas en su manifiesto SCUM que aboga por la exterminación de los varones al más puro estilo estalinista, llegó a escribir, entre otras gilipolluás, lo siguiente:

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

“El macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales”.

Este movimiento es violento y beligerante, no hay que leer algunas ‘perlas’ como estas:

  • “Las mujeres que tiene sexo con hombres son traidoras de género”, Tiina Rosemberg (Profesora de la Universidad de Estocolmo).
  • “La proporción de hombres debe ser reducida y mantenida aproximadamente en un 10%”, Sally Miller Gearhart (Maestra en el Sweet Brian College).
  • “Todos los hombres son violadores”, Marilyn French (Escritora).
  • “El hombre es un animal doméstico el cual debe ser tratado con firmeza; puede ser entrenado para que haga muchas cosas”, Jilly Cooper (Periodista).
  • “Todo coito heterosexual es una violación”, Catharine Mackinnon (Profesora en la Universidad de Yale).
  • “La heterosexualidad no es una forma natural de vivir la sexualidad”, Beatriz Gimeno Reinoso (Activista y cargo público por la gracia de Podemos).

Por supuesto, hay muchas más perlas, algunas bastante barriobajeras, que por respeto a la mayoría de las mujeres no voy a reproducir.

También en el tema de la maternidad las femicomunistas desbarran adecuadamente y como ejemplo este ‘botón’: “El feto es una parte de su cuerpo (de la mujer) y es también un parásito que la explota; ella lo posee y también es poseída por él”, Simone de Beauvoir (Filósofa).

La obsesión de mostrar al respetable las domingas se realiza presentemente en los lugares de culto, siempre católicos; debe ser porque musulmanes y judíos las comprenden mejor"

Feminismo y comunismo, por Damián Beneyto

Políticamente, estas musas también son sectarias, como buenas rojelias y, si no, lean lo que dice la periodista y activista polaco-alemana, Rosa de Luxemburgo: “Quién es feminista y no de izquierdas, carece de estrategia. Quién es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad”.  Y se quedo tan pancha…

Las femicomunistas españolas son mucho más folclóricas, ¡dónde va a parar!, e incluso más campechanas y, por supuesto, menos leídas. Son un cruce entre Doña Rogelia sin refajo y Cristina Almeida en deshabillé; tienen mucha más espontaneidad y, sabedoras de que no pueden mostrar su inteligencia, enseñan su anatomía convenientemente tatuada. Tienen una obsesión especial por mostrar al respetable sus glándulas mamarias o domingas, aunque si se tercia también ponen en exposición pública el rulé o el parrús (coño, en valenciano).

Esta exhibición anatómica, la suelen realizar en edificios públicos y en lugares de culto preferentemente católico, las mezquitas y las sinagogas las frecuentan menos, debe ser porque musulmanes y judíos las comprenden mejor. También muestran sus gracias o sus desgracias, de todo hay, frente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en las algarabías que montan para hacerse valer.

El lenguaje oral y/o escrito que utilizan para lanzar sus mensajes está lleno de poesía y de buenos deseos. He aquí algunos ejemplos:

  • “Muerte al macho”, pancarta
  • “Muerto el macho se acabó la rabia”, copia literal de otra una pancarta.
  • “No quiero tu piropo… quiero que te mueras”, seguimos con pancarta.
  • “Un macho muerto, un feminicidio menos. Muerte al macho”, pintada callejera.
  • “Machete al machote”, pancarta nuevamente.
  • “Hetero, te vamos a matar”, pintada.
  • “Mata a tu marido”, otra pintada.
  • “Mata a tu papá y a tu novio y a tu hermano”, pintada.
Femicomunismo, por Damián Beneyto

Doña Irene debe saber, con perdón, que, desde que el mundo es mundo, tiran más dos tetas que dos carretas y, por ello, ella es ministra"

Como se puede comprobar, estas femicomunistas de pro son un dechado de buenas intenciones.

Curiosamente, la mayoría de las femicomunistas autóctonas que han llegado a cargos de responsabilidad política lo han hecho de la mano de algún macho alfa y ha sido una especie de gratificación por el derecho de pernada.

Alguna hasta ha llegado a ministra por méritos de alcoba y ahora anda diciendo que a los hombres nos dan miedo las tetas. Esta pobre mujer, por muy ‘menistra’ que sea, no anda muy sobrada de luces y la prueba es que agradeció como un gran piropo que un presentador pelachufas y barriobajero la dijera en un programa televisivo que ‘tenía el coño como una mesa’. Dña. Irene debe saber, con perdón, que desde que el mundo es mundo tiran más dos tetas que dos carretas y por eso, ella es ‘menistra’.

Estoy convencido que en nuestro país la inmensa mayoría está por la igualdad entre los sexos. Sacar los demonios de paseo sólo trae rencor e inquina. La violencia de género, en todas sus formas, debe perseguirse y castigarse sin discriminación. Como decía al principio de mi parrafada, la auténtica igualdad no entiende ni de privilegios, ni de discriminaciones, por muy positivas que sean.

Damián Beneyto

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Populismo esperpéntico | Damián Beneyto

Populismo esperpéntico | Damián Beneyto

Populismo esperpéntico

DAMIÁN BENEYTO

Las actuales corrientes de opinión apelan a un sentimentalismo obsceno y a un buenismo desmedido, es lo que se ha dado a llamar ‘populismo’. Todo lo que ha hecho la humanidad hasta este momento hay que olvidarlo, hay que acabar con las tradiciones e incluso con los avances sociales. La nueva ideología promete crear un futuro idílico basado en la dictadura de los sentimientos mientras se aniquila el espíritu de la razón.

El mundo se ha llenado de mesías parlanchines que apelando fraudulentamente a los sentimientos de los ciudadanos han conseguido, secundado por unos medios de comunicación siempre dispuestos a entusiásticamente apoyar lo novedoso, llegar a dirigir la política y los grandes holdings. Estos mesías, pueden ser indistintamente de extrema izquierda o de extrema derecha y siempre tendrán en común su afán por acabar con las instituciones nacionales e internacionales y con la democracia representativa.

El populismo no es antagonista del elitismo, como algunos quiere hacer creer; es la sustitución de una élite por otra; es un quítate tú para que me ponga yo"

Damián Beneyto

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Los grandes partidos políticos europeos nacidos después de la Segunda Guerra mundial han desaparecido de muchas naciones siendo sustituidos por otros populistas tanto de un signo como de otro. Por ejemplo: En Italia, la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista de Italia (PSI) han sido fagocitados por el Movimiento 5 Estrellas, populista de extrema izquierda, y la Liga Salvini Premier (LSP), populista de extrema derecha, ambos euroescépticos; en Francia, el Gaullismo y el PS se han quedado en meros partidos testimoniales, mientras que el populismo de extrema derecha de la Sra. Le Pen (Alianza Nacional) es el partido más votado; y en España, VOX y Podemos, cada uno desde un extremo, se han convertido, si no cambian mucho las cosas, en imprescindibles para poder gobernar.

El populismo no es el antagonista del elitismo, como algunos nos quieren hacer creer, es la sustitución de una élite por otra, es un quítate tú para que me ponga yo, porque yo sé lo que necesita el pueblo soberano y tú no. El líder populista actúa desde el mesianismo e incluso puede hasta carecer de ideología. Su estrategia es poner en solfa los indudables problemas de la sociedad magnificándolos en beneficio propio y haciendo creer al personal que hay que destruir lo existente para construir un mundo bucólico y pastoril  dónde todo será ‘puro y casto’.

Hay populistas de toda clase y condición, pueden ser millonarios (Gates, Soros, Roure, etc.), comunistas de trapillo (Maduro, Evo Morales, López Obrador, Grillo, Pablo Iglesias, etc.), de extrema derecha (Bolsonaro, Orban, Salvini, Trump, Abascal, etc.) e incluso jóvenes convenientemente adiestrados (Greta Thunberg). Es la nueva ola promocionada por el marketing y las redes sociales.

En cada país el populismo se manifiesta de una manera, pero todos estos movimientos al final persiguen lo mismo, acabar con las instituciones democráticas, con la globalización, fomentar los nacionalismos excluyentes y crear una especie de asambleísmo teledirigido donde los ciudadanos se crean protagonistas cuando en realidad son meros antagonistas engatusados.

Los españoles, que atravesaban uno de los mejores momentos de su historia, se dejaron llevar por unos 'pijosprogres' que no habían dado un palo al agua en su vida"

Fue Grecia el primer país que sufrió en sus carnes un gobierno populista que le costó, parafraseando a Churchill, “sangre, sudor y lágrimas” y hasta que no mandaron al ‘mesías’ Tsipras a donde da la vuelta el aire no volvieron a tener un estado del bienestar medianamente aceptable. Aún así, muchos países siguen obnubilados sin aprender de los males ajenos.

El esperpento en la política española

En España el populismo llegó de la mano del movimiento 15M aunque ya con el sonatillo Zapatero había mostrado maneras. Esta doctrina creó una aureola de falso moralismo cuyo mensaje fue muy bien orquestado por los medios de comunicación, unos de forma consciente y otros haciéndose cómplices sin percatarse de ello. Los españoles que atravesaban uno de los mejores momentos de su historia, a pesar de la crisis económica, de un día para otro lo empezaron a ver todo negro y se dejaron llevar por unos ‘pijosprogres’  que no habían dado un palo al agua en su vida, analfabetos funcionales y criados opíparamente en un país libre y democrático.

De repente la Transición del 78 era un bodrio, el régimen de libertades conseguido después del franquismo era una milonga y el incuestionable nivel de bienestar al que habíamos llegado una fruslería, y eso a pesar de haber sido un ejemplo para el mundo. Según esta pandilla de esperpénticos “pijosprogres”, aquí nada se había hecho bien. Se cuestiona la Constitución, la Monarquía, la Justicia, la Religión, nuestra Historia, nuestras Tradiciones, el derecho a existir como nación e incluso nuestro idioma hablado en el mundo por más de 600 millones de personas.

Si hay algo de lo que no cabe duda, a pesar del empeño de algunos por darle visos de normalidad, es que en España vivimos en una realidad grotesca y distorsionada con una degradación de los valores que nos lleva situaciones auténticamente ridículas y no por ello menos penosas.

Si D. Ramón María del Valle Inclán viviera en esta época tendría los mismos motivos que tuvo, o más, para satirizar acremente a la sociedad española y, como en su serie de novelas ‘El Ruedo Ibérico’, se burlaría de esta ‘casta grotesca’ que nos gobierna y ridiculizaría sin compasión a los españoles que aceptan, sin mayores problemas, convertirse en bufones y caricatos para mayor gloría de los poderes fácticos que rigen nuestros destinos.

La historia de España siempre fue, como diría Max Estrella -protagonista de ‘Luces de Bohemia’-, como mirarse en un espejo cóncavo. Una realidad sistemáticamente deformada y grotesca. Vivimos unos tiempos donde lo estrafalario, lo ridículo y lo bufo es lo corriente, lo normal y lo castizo.

La fugacidad de la nueva política: Podemos

Vivimos unos tiempos donde lo estrafalario, lo ridículo y lo bufo es lo corriente, lo normal y lo castizo"

En España hemos rizado el rizo del populismo, hemos creado el populismo ‘made in Spain’, lo hemos convertido en un puro esperpento donde todo es disparatado, absurdo, insensato e incluso extravagante. Solo la inercia que nos proporciona la pertenencia a la UE está haciendo posible que aún no nos hayamos convertido en una república bananera al más puro estilo hispanoamericano.

Es incuestionable que, por el momento, en nuestro país el populismo dominante es el de extrema izquierda. Una Ley Electoral, que no me cansaré de definir como dudosamente democrática, permitió que triunfara una moción de censura que elevó a los altares a un personaje ‘valleinclanesco’ que nos está dando muchos momentos de gloria. Era el pistoletazo para que accedieran a las altas estancias del poder todos los aprovechados, sacacuartos, sablistas y parásitos que militaban en partidos que habían hecho del ‘populismo esperpéntico’ su bandera y que el pueblo soberano había tenido a bien premiar con su voto.

Desde ese momento nuestro país ‘funciona’ a golpe de ocurrencias disparatadas salidas de las ‘privilegiadas’ mentes de una caterva de pelachufas que dirige un pobre narcisista cuyo único mérito es el demérito de los que le votan. En estos últimos años han llegado auténticos especímenes esperpénticos a las más altas instancia de la política patria, todos ellos tan poco ilustrados como pícaros (no hace falta dar nombres).

Sus logros son evidentes y evidencia que llevan al país al desastre social y económico. Han dado alas al secesionismo, al blanqueo del terrorismo, al odio y al enfrentamiento, al fomento del ‘gandulismo’, al adoctrinamiento educativo, al ‘okupacionismo’, al atraco fiscal, a la banalización de la justicia y con una deuda pública desorbitada al futuro del estado del bienestar y de las pensiones.

Los populismos actuales son como los nacionalismos de principio de siglo XX, solo traen miseria, disputas y desdichas y, en este país, de eso deberíamos saber bastante y estar vacunados. Como dice D. Mariano Rajoy –que en un país serio aún sería presidente del Gobierno-: “La democracia liberal ha demostrado a lo largo de las últimas décadas sus beneficios y su indiscutible capacidad para mejorar la vida de la gente, para garantizar la convivencia entre personas con ideas e intereses distintos, para avanzar en el progreso social y, principalmente, para solucionar nuestros conflictos de manera pacífica”.

Damián Beneyto

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Política de banderías | Carmen Heras

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Política de banderías

CARMEN HERAS

Hay desagradables incidentes que hablan por sí solos. Vivimos en un país de banderías, si no estás conmigo estás contra mí. Con los míos a muerte, pero ni agua para los otros. De nada sirve que exista mucha información que puede rastrearse en las redes para contrastar, cada individuo solo cree aquello que quiere y nada de lo que digan ‘los otros’ merece su atención, no vaya a ser que haya algún atisbo de verdad en sus palabras y ello obligue a replantearse certezas y amistades.

El individuo dentro de la tribu, ya sea política, de clase o económica. Así que el terreno está siempre preparado para la polémica, con razón o sin ella, en infinidad de debates inútiles que a nada conducen salvo a la crispación.

Los medios, la mayoría, colaboran. Por su propia razón de ser reavivan lo diferente, lo negativo, hasta extremos insospechados. Tener un solo periódico de cabecera, como guía extrema de lo que ocurre, es una gran equivocación, pues como en otros aspectos de la vida, nada es inocente y que no tenga razones (sus razones) para hacer lo qué hace.

Los periódicos son empresas, las empresas deben ganar dinero y los asalariados de las mismas, en muchas ocasiones, lo son porque ayudan en ese cometido y le dan lectores al periódico. Conviene tener en cuenta todo esto para no crear códices santos que acatar o libros demoniacos para destruir, cuando unos y otros, con ligeros matices, obedecen a las tendencias sociológicas que les mantienen, de las que se nutren y a quienes ofrecen la información.

Siempre ha sido y será así, salvo casos específicos maravillosos que resultan excepciones extrañas, todo agravado ahora porque ya no se vende material impreso como antes. Por eso resulta sorprendente que muchos ciudadanos se peleen y batallen a la luz de la información única de lo que creen como propio. La realidad es poliédrica y las personas ambivalentes, incluso torpes, por lo que a veces la maldad que se les supone es meramente una tremenda escasez intelectual.

Carmen Heras Pablo
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Y luego están las estrategias políticas. Algunas son de libro. Escorarse hacia los extremos es una de ellas, radicalizarse en el discurso y venderlo bien, a sabiendas de que el marco conductual está en Europa y en las decisiones de sus órganos máximos, con lo que muchas propuestas nunca llegarán a buen puerto -salvo que se tome las de Villadiego, como hizo Inglaterra con resultados que ya estamos viendo-.

Radicalizarse hacia las orillas da lugar a la aparición de otras fuerzas políticas opuestas para contrarrestar, en el juego de los equilibrios; la negación -porque es el competidor que te pisa los talones e incluso puede sobrepasarte en votos- del contrincante natural, a fuerza de enfocar los dardos y tipificar como enemigo clave al del extremo, agudiza las reacciones de los simpatizantes de este último de modo que crece quitándole votos al moderado.

Conmigo o contra mi

Cada individuo solo cree aquello que quiere y nada de lo que digan 'los otros' merece su atención, no vaya a ser que haya algún atisbo de verdad"

Algo que, aunque en un momento X puede resultar (pues el cercano en votos no gana), crea un temeroso caldo de cultivo para la vida política que viene después. La utilización de señuelos (personas, sucesos, símbolos) ayuda poderosamente a ello, sabiendo que funcionan perfectamente para remover visceralmente a los propios simpatizantes.

Lo peor es que unos sectores retroalimentan y justifican a los otros. Y viceversa. Y España vuelve a dividirse en dos bandos cada vez más necesitados, para dirigir el país, de los partidos minoritarios, que hacen gala de su voracidad buscando conquistas para sus ideas o sus propios territorios. Para frenar esta deriva sería necesaria otra forma de actuar de los partidos clásicos con implantación nacional. Y unos dirigentes con sentido de estado que lo quieran hacer, a sabiendas de que su éxito no será inmediato.

Carmen Heras

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¡A las barricadas! | Damián Beneyto

¡A las barricadas! | Damián Beneyto

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¡A las barricadas!

DAMIÁN BENEYTO

Vuelven a sonar tambores de guerra entre las tribus del social-comunismo patrio. Socialistas, comunistas, secesionistas y filoterroristas desentierran el hacha de guerra dispuestos a liarla parda sacando una Ley que pretende juzgar los crímenes del franquismo, pero no los del Frente Popular.

Estos escarceos bélicos, que comenzaron con el abyecto Zapatero, parecen que van a llegar a buen puerto con el tal Sánchez. El PSOE va a volver a hacer un gran servicio a España, como aquel que le hizo en 1934 y que, con los mismos compañeros de viaje, nos metió en una cruenta guerra civil.

La Ley de Amnistía de 1977 tenía por finalidad la reconciliación social de los españoles y la transición hacia la democracia"

La Ley de Amnistía de 1977 tenía por finalidad la reconciliación social de los españoles y la transición hacia la democracia. En esta Ley se decretaba la amnistía total para todos los hechos y delitos de intencionalidad política, realizados por personas u organizaciones de cualquier ideología, ocurridos entre el 18 de julio de 1936 y el 15 de diciembre de 1976.

No hacía ninguna distinción entre rojos y azules y ni siquiera dejaba fuera a los terroristas de cualquier clase o condición. Su aprobación en el Congreso fue por amplia mayoría; 296 votos a favor, 2 en contra, 18 abstenciones y uno nulo. Votaron a favor UCD, PSOE, PCE, los Nacionalistas vascos y catalanes y el Grupo Mixto. Se abstuvo AP. En la comisión que redactó esta Ley, estuvieron Pilar Bravo y Marcelino Camacho (PCE), Javier Arzallus y Miguel Unzueta (PNV), Plácido Fernández y Pablo Castellanos (PSOE) y Donato Fuejo (PSP).

Damián Beneyto; Regionalismo extremeños; Asamblea de Extremadura; Visioncoach;

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

LEY DE AMNISTIA DE 1977 (Les recomiendo que la lean despacio)

Artículo primeroQuedan amnistiados:

a) Todos Ios actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día quince de diciembre de mil novecientos setenta y seis.

b) Todos los actos de la misma naturaleza realizados entre el quince de diciembre de mil novecientos setenta y seis y el quince de junio de mil novecientos setenta y siete, cuando en la intencionalidad política se aprecie además un móvil de restablecimiento de las libertades públicas o de reivindicación de autonomías de los pueblos de España.

c) Todos los actos de idéntica naturaleza e intencionalidad a los contemplados en el párrafo anterior realizados hasta el seis de octubre de mil novecientos setenta y siete, siempre que no hayan supuesto violencia grave contra la vida o la integridad de las personas.

A los meros efectos de subsunción en cada uno de los párrafos del apartado anterior, se entenderá por momento de realización del acto aquel en que se inició la actividad criminal. La amnistía también comprenderá los delitos y faltas conexos con los del apartado anterior.

Amnistía; El País;

Artículo segundoEn todo caso están comprendidos en la amnistía:

a) Los delitos de rebelión y sedición, así como los delitos y faltas cometidos con ocasión o motivo de ellos, tipificados en el Código de justicia Militar.

b) La objeción de conciencia a la prestación del servido militar, por motivos éticos o religiosos.

c) Los delitos de denegación de auxilio a la Justicia por la negativa a revelar hechos de naturaleza política, conocidos en el ejercicio profesional.

d) Los actos de expresión de opinión, realizados a través de prensa, imprenta o cualquier otro medio de comunicación.

e) Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.

f) Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.

Como se puede apreciar, hubo un gran consenso para que la democracia en España naciera en un clima de reconciliación y concordia. Todos los partidos aparcaron los odios y los ánimos de venganza y antepusieron el futuro de España a cualquier consideración guerracivilista.

Sin embargo, como decía al principio de esta parrafada, algunos están empeñados en que volvamos a las andadas y nos enfrentemos nuevamente. A la Ley para la Memoria Histórica, que ya levantó ampollas y volvió a abrir las heridas, se une ahora la llamada Ley de Memoria Democrática que además de incidir en lo mismo va más allá y pretende hacer un juicio sumarísimo al franquismo obviando los delitos cometidos por el Frente Popular y el terrorismo secesionista.

La derogación de la Ley de Amnistía de 1977, paso previo para aprobar esta nueva Ley, no parece que vaya a tener transcendencia jurídica, pero es, en todo caso, una declaración de intenciones de una izquierda cerril empeñada en legitimar una República que nació fruto de una revolución y no de unas elecciones libres, y contra la que se volvieron en 1934 con un intento de golpe estado que fue el aldabonazo de la guerra civil.  

También se olvidan estos milicianos de pacotilla de las masacres que perpetraron sus padres putativos desde 1931 hasta el final de la contienda, casi siempre en la retaguardia, a civiles indefensos. De la persecución que sufrió la Iglesia Católica ya ni hablamos, un genocidio en toda regla.

Aprobación Ley de Amnistía, Damián Beneyto; Visioncoach;
Aprobación Ley de Amnistía; Damián Beneyto;

Para estos demócratas de pacotilla, todo lo que no sea hacer su santísima voluntad es antidemocrático y fascista. No conciben la alternancia política ni el respeto a las libertades individuales"

Lo de las elecciones de febrero de 1936 también tiene su aquel. Decir que Franco se levantó contra el gobierno legítimo de la República es además de una falacia una burla a la historia. El pucherazo que pegó el Frente Popular en esas elecciones está más que demostrado. La izquierda nunca admitió una República democrática y me parece, que visto lo visto, vamos por el mismo camino.

El tal Sánchez se ha convertido en un pequeño ‘Negrín’ en manos de comunistas y secesionistas que están dispuestos a llevarse a este país por delante en cuanto no toquen el pelo del poder. Para estos demócratas de pacotilla todo lo que no sea hacer su santísima voluntad es antidemocrático y fascista, no conciben la alternancia política ni el respeto a las libertades individuales y son capaces de cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder y, a la historia me remito.

Si las elecciones de 2023 le dan el gobierno a la derecha, ya verán estos ‘hijos de la Pasionaria’ lo demócratas que son, ya verán a los sindicatos de ‘clase’ lo pronto que se movilizan entre mariscada y mariscada, ya verán a catalanes y vascos declarando independencias varías y, sobre todo, ya verán al PSOE encabezando el guirigay.

Volveremos a oír eso de ¡A LAS BARRICADAS!, por qué algunos siguen queriendo ganar una guerra que sus antepasados ideológicos perdieron por goleada mal que les pese.

Damián Beneyto

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Flores congresuales

CARMEN HERAS

Todos los partidos tienen la costumbre, cada cierto tiempo, de dedicar unos días a reflexionar sobre su propio ideario, intentando actualizarlo al momento presente con sus características y problemáticas.

En estos congresos, además de una nueva dirección renovada, se discute y aprueba la ponencia marco sobre la que luego han de asentarse los programas electorales que se presentan a los ciudadanos. Previamente -al menos en el PSOE-, el texto del borrador ha circulado por las distintas agrupaciones locales de modo que cualquiera de los militantes ha podido, en uso de su libertad de opinión, realizar enmiendas al contenido del mismo. Debatidas y votadas éstas, en las comisiones correspondientes, se produce la aprobación definitiva de aquel en el plenario.

Todo depende del color del cristal con que se mire o del extremo de la mesa en que esté situado"

El trabajo lo hacen los delegados elegidos para el congreso, en uso de la representatividad que le otorgaron los compañeros para representarlos.

Me cuentan que todo el proceso ha cambiado notablemente en el fondo y en la forma y, aunque no puedo detallar los pormenores, porque no he asistido a ninguno de los últimos cónclaves celebrados, lo que sí puedo atestiguar es que de puertas afuera, y según la información publicada por los diarios, no hay nada digno de resaltar en relación al mensaje político, más allá de las generalidades consabidas sobre feminismo, ecología, etc.

Carmen Heras Pablo
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Pero de lo que sí se ha hecho eco la información pública es de los nombres de las personas que componen los próximos órganos de dirección. Nombres que a unos pueden parecerles adecuados y a otros no, pues ya es conocido que todo depende -para muchos- del color del cristal con que se mire. O del extremo de la mesa en que se esté situado.

Que sean unos nombres u otros tiene una importancia relativa en estos momentos. La manera de gobernarse las organizaciones hoy, da a sus ‘números uno’ todo el poder orgánico, para bien o para mal. No en vano se requieren liderazgos fuertes -en otro momento hablaremos de lo que hoy se entienden como tales- y éstos se enfundan el cargo, sin ambages.

De las últimas citas socialistas celebradas, tres asuntos me han llamado poderosamente la atención.

El primero, la sumisa reverencia -al menos aparentemente- al líder, de una gran mayoría de elegidos para las Ejecutivas o los Comités y que no se han molestado en disimular. Por el contrario, y como si de una coreografía se tratase, unos detrás de otros han expandido a través de las redes, su agradecimiento al Secretario General por haberse fijado en ellos para formar parte del órgano de decisión.

Juan Espadas y Pedro Sánchez; Flores congresuales, por Carmen Heras

Todos cuánto lo han hecho parecen obviar -quizá no lo aprendieron nunca- que sin la aprobación real y de manera mayoritaria por la asamblea de compromisarios elegidos por las bases y asistentes al Congreso, no formarían parte de esos órganos (ejecutivas y comités) de dirección, por mucho que el jefe directo los eligiera. De ahí que sean directivos porque el Plenario los votó y no por decisión única e irrevocable del líder.

El segundo asunto, también sorprendente para mí, es que los militantes que obtienen un lugar en la dirección del partido no lo hacen necesariamente por méritos políticos reconocibles. En muchos casos, incluso, es al revés, han obtenido, como responsables de un lugar determinado, unos pésimos resultados electorales o mantienen fuertes divisiones en las agrupaciones locales que están bajo su férula. Otros deben ser los motivos, pués.

El tercer asunto, es esa reiteración continua sobre la total unión interna con la que se sale de los congresos, a decir de quienes han estado allí. Pero ¿qué opinan los otros militantes, los que no han ido, los críticos, los marginados… que también existen y pagan sus cuotas? Supongo que nadie les preguntó. En la mente de los oradores no existen.

Carmen Heras

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Aristocracia, ‘el gobierno de los mejores’ | Damián Beneyto

Aristocracia, ‘el gobierno de los mejores’ | Damián Beneyto

Aristocracia, ‘el gobierno de los mejores’ | Damián Beneyto

Aristocracia,

'el gobierno de los mejores'

DAMIÁN BENEYTO

Hoy, la mayoría entiende por aristocracia a la clase social formada por las personas que poseen títulos nobiliarios concedidos por el rey o heredados de sus antepasados. Sin embargo, la acepción original de este término inventado por los griegos poco tiene que ver.

La palabra original que procede de la antigua Grecia “aristokatria” viene de “aristos”, que significa excelencia, y de “kratos”, que significa poder. Con este término los griegos denominaban un sistema político cuyos dirigentes eran los más sabios, los más virtuosos y los que tenían mayor experiencia; es decir, “el gobierno de los mejores”.

Solo cuando gobiernan los mejores la sociedad se vuelve más libre y más justa o, por lo menos, anda más cerca de ello"

A pesar de que tanto Platón como Aristóteles fueron fans de este sistema político, pronto los griegos cambiaron de organización política y allá por el siglo V a.C. instauraron, concretamente en Atenas, lo que llamaron “democracia” a partir de los vocablos “demos”, pueblo, y “kratos”, que puede traducirse como poder, lo que nos llevaría a interpretarlo como: “el poder del pueblo”.

Lo que no está tan claro, y así lo hace notar Plutarco, es que fuera todo el pueblo el que tuviera el poder, o mejor dicho, que todo el pueblo participara. Parece ser que en la democracia ateniense solo participaba aproximadamente un 10% de la población ya que la mayoría de trabajadores, mujeres y esclavos quedaban excluidos. En mi opinión se pasó del “gobierno de los mejores” al “gobierno de los poderosos”, que no es lo mismo ni mucho menos.

Damián Beneyto; Regionalismo extremeños; Asamblea de Extremadura; Visioncoach;

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia), pero extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Fue Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Sin embargo, lo que en nuestros días entendemos por democracia tiene poco que ver con la “demokratia” de los griegos. La mayoría de los países que hoy llamamos democráticos aparecen a principios del siglo XX y vienen de la mano de lo que se llamó sufragio universal, el fin de la esclavitud y la conquista del voto por parte de las mujeres.

Hoy casi todo el mundo está convencido que la democracia, como sistema político, es el menos malo de los existentes o el mejor de los posibles.

Naturalmente todos los sistemas democráticos no son iguales y en unos los ciudadanos son más protagonistas que en otros. Así tenemos la ‘democracia indirecta o representativa’, que es de la que gozamos en nuestro país, donde los ciudadanos ejercen su poder político a través de sus representantes.

También está la ‘democracia semidirecta o representativa’ que es como la anterior, pero, según en qué asuntos, el pueblo puede coger la sartén por el mango mediante el referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular o la revocación del mandato. Algunas de estas figuras existen en nuestro sistema político, pero deben ser impulsadas para hacerlas posibles por los que ejercen el poder y eso no es nada fácil.

La democracia en Atenas

Por último, está la ‘democracia directa’ que es cuando las decisiones las toma siempre el pueblo soberano en asamblea. No hay representantes y, en todo caso, hay delegados que llevan la opinión de la asamblea a los órganos pertinentes.

Hemos cambiado el 'gobierno del pueblo' por el 'gobierno de los partidos', y el 'gobierno de los mejores' por el 'gobierno de los astutos, bribones y granujas'"

Cualquiera de estos tipos de democracia tiene pros y contras, pero es en el reglamento que regula el sistema dónde está el quid de la cuestión.

Planteémonos primero eso del “sufragio universal”: Todos tenemos derecho a voto y todos los votos valen igual. Todos, salvo sentencia judicial, somos elegibles para cualquier cargo político.

Podremos ser cultos, incultos e incluso deficientes mentales; podremos ser delincuentes y estar en prisión que, salvo dictamen expreso de un juez, podremos votar y ese voto tendrá el mismo valor que el resto.

Formar parte de una lista electoral para, si se tercia, ser elegido representante de los ciudadanos, está al alcance de cualquiera. Se puede ser analfabeto funcional, no tener ni oficio ni beneficio, tener antecedentes penales o ser tonto del culo, cualquiera puede llegar a vivir de la mamandurria pública.

Esto nos lleva a la ‘partitocracia’ o ‘partidocracia’, un neologismo que definió Gonzalo Fernández de la Mora como “forma de Estado en que las oligarquías partidistas asumen la soberanía efectiva».

Es decir, un fraude en toda regla al espíritu de la democracia y una forma en que los poderes fácticos, a través de los partidos políticos, manejen a su antojo a los pobres ciudadanos que siguen creyendo que son los protagonistas de la vida política, cuando sólo son unos meros palmeros de una oligarquía que hace y deshace a su antojo.

El poder de los partidos políticos es absolutamente absoluto, valga la redundancia. Los ‘sanedrines’ de cada clan eligen a sus candidatos -aunque algunas veces parezca que con eso de las ‘primarias’ lo hacen los militantes- y confeccionan las listas electorales.

Los prebostes de cada partido, según el ámbito electoral, colocarán convenientemente en las listas electorales a sus correligionarios que más méritos hayan contraído. Se premia la lealtad, el servilismo, la falta de ambición política, la dependencia económica, la imagen pública (solo a los que encabezan candidaturas) y, sobre todo, la disponibilidad para inmolarse por el bien del ‘líder’ si fuera el caso.

Protestas ante las Cámaras Legislativas
El gobierno en el Congreso

Se puede ser analfabeto funcional, no tener oficio ni beneficio, tener antecedentes penales o ser tonto del culo; cualquiera puede vivir de la mamandurria pública"

La preparación intelectual, la experiencia laboral, la bonhomía, la independencia y la capacidad de trabajo son cualidades generalmente poco apreciadas e incluso pueden ser hasta contraproducentes.

Así, no es raro ver en los distintos órganos políticos a cientos de representantes de los ciudadanos’ que ‘no saben hacer la ‘o’ con un canuto’, que no han pegado un palo al agua en su vida -ni piensan hacerlo-, y que están dispuestos, al coste que sea, a vivir opíparamente de la mamandurria pública durante toda su ‘vida laboral’.

Lo curioso de esto, es que los ciudadanos, que con sus votos hacen posible que haya tanto palurdo y tanto sinvergüenza en los escaños, no dejan de despotricar y de pedir las ‘orejas y el rabo’, con perdón, de los susodichos a los que seguramente volverán a votar en los próximos comicios.  

Hemos cambiado el gobierno del pueblo por el gobierno de los partidos, y el gobierno de los mejores por el gobierno de los astutos, bribones y granujas. Nos siguen encandilando con mensajes buenistas, hablándonos de libertad y de estado de derecho, pero lo cierto es que somos cada vez menos libres y que los derechos están cada vez más cerca de los vagos y los maleantes y más lejos de las personas de bien. Tenemos una justicia, gracias a un poder legislativo constituido por cada vez más ignaros, tan garantista para los delincuentes como injusta para las víctimas.

Seguramente este sistema político que llamamos “democracia” sea para algunos el menos malo o el mejor posible, pero yo me quedo con la “aristocracia” de Platón y Aristóteles. Solo cuando gobiernan los mejores la sociedad se vuelve más libre y más justa o, por lo menos, anda más cerca de ello. Utopía quizás. 

Damián Beneyto

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