El Movimiento Semilla en la realidad nacional de Guatemala | Samuel Pérez

El Movimiento Semilla en la realidad nacional de Guatemala | Samuel Pérez

El Movimiento Semilla en la realidad nacional de Guatemala | Samuel Pérez

Como partido político, el Movimiento Semilla es un núcleo de pensamiento y acción donde concurren ciudadanos que buscan crear una entidad política, portadora de mensajes de reconstrucción y reconciliación nacional en Guatemala. Este jóven Partido Político, Movimiento Semilla, busca también la necesaria reconciliación entre la ética y la política, en la convicción de que la relación entre ambas deber ser un objetivo a cumplir. El ejercicio del poder debe realizarse con valores y principios que permitan alcanzar la justicia social. La política debe estar al servicio de las personas y no las personas al servicio de la política

El Movimiento Semilla y la realidad nacional

de Guatemala

 

SAMUEL PÉREZ ÁLVAREZ

 

Samuel Pérez del Partido Político Movimiento Semilla de Guatemala
Samuel Pérez Álvarez es el Secretario General del Partido Político Movimieno Semilla de Guatemala. Es Economista graduado con el Reconocimiento a la Excelencia Landivariana por la Universidad Rafael Landivar (URL), maestrando en gestión pública en la Escuela de Gobierno, con estudios en política y economía social de mercado.
Ha sido Integrante de la Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala (CEUG) en 2015, presidente de asociaciones estudiantiles de la URL en 2013, 2014 y 2015. También ha sido consultor en temas de seguridad alimentaria, asesor técnico en el Ministerio de Economía, asistente de investigación en el ICEFI y profesor e investigador en el Instituto de Investigaciones IDIES de la URL
Lobo Partido Político Movimiento Semilla de Guatemala

El mundo está atravesando por un punto de inflexión en el que se cuestionan los ejes tradicionales de las ideologías políticas y las evidencia como insuficientes para la categorización política. Desde la Primavera Árabe se han dado contundentes procesos de transformación en la cultura política semejantes en diferentes países, que han logrado renovar la oferta política e iniciar un cambio de régimen. 

Guatemala no es ajena a esta dinámica. Actualmente se encuentra en un período de transformación política que inició en el año 2015, cuando un consenso nacional de combate a la corrupción comenzó a demandar la renuncia del binomio presidencial en el poder y a rechazar las prácticas políticas tradicionales, fenómeno que incentivo la movilización ciudadana urbana, en gran medida de clases medias despolitizadas, que tomaron las calles y la plaza central de la ciudad, entre otras manifestaciones y acciones políticas.

"Guatemala se encuentra en un periodo de transformación política que inició en el año 2015, cuando un consenso nacional de combate a la corrupción inició a demandar la renuncia del binomio presidencial en el poder"

 

Al cumulo de demandas no se quedo en la plaza. Más allá de acciones políticas, las manifestaciones fueron el punto de partida de un cambio profundo en la cultura política del país, que se logro evidenciar en el proceso electoral 2019. Asimismo, se dan las condiciones oportunas para canalizar el descontento social en organizaciones políticas y, más importante, la articulación para dar lugar a nuevas identidades políticas distantes de los ejes tradicionales. 

Es en este contexto que surge el Movimiento Semilla, inicialmente como grupo de análisis, luego como organización política y actualmente como partido político. Surge partiendo de la hipótesis de una crisis sistémica del Estado y, desde ese momento constituyente, transita el proceso de constitución de partido político con una oferta clara de combate a la corrupción enfocada en rescatar al Estado, reconstruir las instituciones y responder a la población en un actuar político fundamentado en cinco principios: Democracia, Economía humana, Sociedad plural, Respeto a la naturaleza y Equidad

El Movimiento Semilla propone repensar la democracia y sus instituciones para entenderla como un conjunto de valores inclusivos.

 

La democracia representativa y de supuestos de la democracia liberal del país se encuentra en un deterioro latente, por lo que el Movimiento Semilla se ve en la obligación de repensar la democracia y sus instituciones, empezando por considerarlas más allá de la simple acción del voto y proceder a entenderla como un conjunto de valores inclusivos, representación legítima y amplia de la sociedad que permita la participación real en la toma de decisiones con respecto a los problemas  que enfrenta y las posibles soluciones. 

Sobre la economía humana, es reconocer al ser humano y su contexto, no sólo como objeto sino como sujeto del sistema de mercado, un énfasis particular a los mercados laborales y modelos de desarrollo inclusivos, que permitan que la economía no deje de atender como prioritario la reducción de la pobreza, desigualdad y evite la exclusión inherente a los paradigmas económicos ortodoxos.

Por otro lado, para el partido, el reconocimiento de Guatemala como una sociedad plural implica más allá de enunciados. Es permitir un Estado que incluya, represente y actúe desde la diversidad y no sólo la visibilice. Es necesario un debate sobre un Estado multinacional, intercultural, plurinacional y sus implicaciones. 

Asimismo, el respeto a la naturaleza es fundamental para reconocer la urgencia de preservar las condiciones para la vida digna, una relación holística, integral con la naturaleza y el medio ambiente. 

Y por último, el compromiso con la equidad es esencial para visibilizar la urgencia de combatir niveles de desigualdad extrema que impiden la existencia armoniosa de la sociedad. Esta concepción implica trascender la perspectiva economicista exclusivamente centrada en ingresos y permitir la equidad en términos políticos, sociales, económicos y culturales.

Estos principios permiten la articulación de mayorías sociales a partir de nuevas identidades políticas que no necesariamente se catalogan bajo los ejes tradicionales de izquierda y derecha. Cuestión que no significa un distanciamiento absoluto de marcos teóricos o del fin de las ideologías, sino más bien pone en evidencia que existen identidades políticas que se pueden construir más allá de los marcos teóricos tradicionales y que no están dadas ni por el rol dentro de la estructura productiva, ni por las condiciones materiales objetivas, sino por otras variables más volátiles.

Bancada del Movimiento Semilla, Guatemala

El momento político en Guatemala es trascendental luego de las movilizaciones del 2015; el país ha vivido dos procesos electorales, en 2015 y en 2019. El primero no tenía un cambio en la oferta política, sino que mitigó las acciones políticas para canalizar el descontento en las urnas. En 2019, un proceso electoral cuestionado desde el inicio, con poderes tradicionales que han capturado al Estado, impidieron la participación de nueva oferta política para el Ejecutivo. Impidieron que el descontento social acumulado se canalizara en las urnas en su totalidad y solamente se viera reflejado en el Legislativo. 

Sin embargo, los procesos de transformación son de largo plazo; el surgimiento de partidos políticos que permiten la articulación y representación de nuevas identidades políticas es fundamental para la democracia, allí radica la importancia de la existencia del Movimiento Semilla en el contexto actual.

Samuel Pérez Álvarez 

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Política mediocre y viceversa

ALBERTO ASTORGA

Decimos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Quizá no sea así, pero nos gusta pensarlo porque nos hace sentir mejor. Cuando atravesamos momentos de crisis personal, o simplemente por melancolía, nos refugiamos en recuerdos de momentos e instantes pasados que con toda probabilidad no fueron tan maravillosos como los dibujamos en nuestra memoria. 

La nostalgia es una emoción que nos lleva a rememorar momentos en los que de algún modo nos sentíamos protegidos, seguros, con buenas sensaciones y con optimismo.

Para el neurólogo y psiquiatra Alan R. Hirsch, la nostalgia se puede considerar como el anhelo de regresar al pasado, un pasado idealizado por una impresión aseada que construimos de ese pasado. No se trata en ningún caso de una verdadera recreación, sino una combinación de muchos recuerdos diferentes que integramos y de los que apartamos las emociones negativas. En esa reconstrucción mental influyen nuestras expectativas, deseos, creencias y valores, que llenan los huecos, suavizan las aristas y aportan cierta lógica al recuerdo. 

"Hombres y mujeres que se dedicaban a la política y hoy alcanzan, con la perspectiva del tiempo, una calidad intelectual, profesional y política y una visión de futuro que valoramos y echamos de menos"

Winston Churchill y los Hombres de Estado

Pero la nostalgia es también una emoción social que nos ayuda a aumentar nuestra empatía, fortalecer los sentimientos de conexión y de pertenencia social, con lo que se eleva nuestra autoestima y nuestra propia valoración como grupo y como sociedad.

Cuando ponemos en perspectiva nuestras vivencias políticas y las comparamos con la política del momento, cuando contrastamos a aquellos protagonistas que recordamos con estos que se asoman a la actualidad del día a día, nos embargan elevadas dosis de nostalgia y desencanto.

Hace pocos días, en esta misma tribuna, escribía Emilio Borrega sobre los hombres de Estado, sobre aquellos hombres y mujeres que se dedicaban a la política y que hoy alcanzan, con la perspectiva del tiempo, una calidad intelectual, profesional, política y una visión de futuro que valoramos y echamos de menos. El artículo se titulaba “Hombres de Estado” y nos anunciaba con desazón, que tales personajes ya no existen. No le falta razón.

La inseguridad, la incertidumbre y la falta de objetivos y metas se han instalado en nuestra política actual y con ellas, la nostalgia por tiempos pasados, por aquella política y por aquellos políticos. 

La degradación experimentada puede ser subjetiva o no, pero lo cierto es que las encuestas demuestran un evidente deterioro político en los últimos años y que se agrava por momentos. Así, El País del pasado 4 de julio, haciendo referencia al barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, de junio, publicaba, tan solo dos meses después de la celebración de las elecciones generales, que los políticos y los partidos se consolidan como el segundo problema de los españoles, solo por detrás del paro” y alcanzado niveles hasta ahora desconocidos. 

Felipe Gonzalez y una generación política brillante

"Los políticos actuales apenas se han desarrollado profesionalmente fuera de la política y, como además el conjunto de la población está también mejor formada, los títulos másteres y doctorados impresionan menos en los currículos"

Este deterioro de la imagen de la política ha alejado el talento; y sin talento, la política solo puede nutrirse de la mediocridad que, a la vez, desprestigia la política y origina un bucle infinito. 

Según Xavier Collet, sociólogo, periodista y catedrático de sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, “se da la paradoja de que la percepción de que tenemos políticos malos sucede cuando tenemos la clase política mejor formada de la historia del país”

Aun siendo esto cierto, los políticos actuales apenas se han desarrollado profesionalmente fuera de la política y, como además el conjunto de la población está también mejor formada, los títulos, másteres y doctorados impresionan menos en los currículos.

Lejos quedan los políticos de la a menudo venerada generación de la Transición política española. En todo el espectro político se contaba con profesionales con dilatadas carreras en muy diversos sectores y habían demostrado sobradamente quiénes eran en la sociedad. Pocos habían tenido actividad política previa, pero daban un paso adelante comprometiendo su prestigio, ante el reto de reinventarse para ayudar a construir la democracia.

Tenemos una elite política muy formada, pero también muy desprestigiada. El descrédito de la política no es casual. No es únicamente consecuencia de los elevados niveles de corrupción alcanzados ni de los escándalos o abusos conocidos ni por la aparición de movimientos ciudadanos reivindicativos. No busquemos ni rebusquemos más razones. 

"Las organizaciones políticas se han ido convirtiendo en grandes centros de influencias, de negocios y, sobre todo, en agencias de colocación, sedimentándose la peligrosa práctica de premiar la fidelidad y sancionar el mérito"

Julio Anguita y una generación política brillante

Se debe, principalmente, a la sensación de creciente incompetencia que transmiten los políticos y que los ciudadanos perciben. Luis María Ansón, periodista, escritor, miembro de la Real Academia Española y fundador de La RazónEl Imparcial, en una entrevista publicada ya en febrero de 2016 en El Español, es categórico: “El gran problema de la clase política española no es la corrupción, sino la mediocridad”.

Los partidos políticos son los grandes protagonistas y responsables de esta situación. Una incompetencia que no es fruto del momento, sino debido a años y años. Las organizaciones políticas han venido actuando siempre con desdén y arrogancia, se han ido convirtiendo en grandes centros de influencias, de negocios y, sobre todo, en agencias de colocación, sedimentándose la peligrosa práctica de premiar la fidelidad y sancionar el mérito.

El profesor de la Universidad de NavarraJaime Nubiola, orienta una parte del problema a las juventudes de los diversos partidos y otra, no menor, a las listas cerradas. Afirma que “buena parte de los políticos actuales han pasado toda su vida en los partidos. Necesitan títulos para aparentar que son alguien porque no han hecho otra cosa”. Los currículos son parte de una parafernalia más estética que necesaria.

Por su parte, las listas cerradas “van en contra de los méritos personales, porque un político no está ahí porque le hayan votado a él, sino porque han votado al partido”. Si el partido te elige, entras. El votante ha de aceptar el paquete completo, aunque prefiera prescindir de algún regalito. Pero las listas abiertas, tampoco es la panacea, porque los partidos siempre se reservarán elegir a los que podrán ser elegidos, con lo que el control no desaparece.

Si en otros países o en otros momentos ser parlamentario o incluso concejal, es un prestigio en si mismo, hoy en día la política se ha convertido en un medio necesario para acceder a cargos de nombramiento discrecional. De ahí que las pugnas internas en política no sean de carácter ideológico, sino que sean verdaderas guerras personalistas para alcanzar o mantener un estatus privilegiado.

Rufian y Junqueras o la decadencia de la politica de calidad

"Nos encontramos con una clase política capaz de fracturar una sociedad, entorpecer la investidura de un candidato, exigir ministerios, consejerías o delegaciones municipales, permutar apoyos por liberaciones y contratación de asesores y personal de confianza"

La mediocridad ha crecido descontroladamente. Hay políticos magníficos y no se puede generalizar, pero la media es terriblemente mediocre. Nos encontramos con una clase política capaz de fracturar una sociedad, entorpecer la investidura de un candidato, exigir ministerios, consejerías o delegaciones municipales, permutar apoyos por liberaciones y contratación de asesores y personal de confianza. No se contrastan ni se debaten las ideas ni se plantean transcendentales proyectos o reformas de futuro

La pugna entre partidos se ha convertido en una pelea barriobajera en la que priman los intereses personales o de partido y los dogmatismos populistas. La política es espectáculo con el que se quiere mantener movilizado al electorado en una campaña permanente; una legión de perfiles falsos en redes sociales que humillan, atacan e insultan a quien piense diferente; un espacio de linchamiento a quien destaca o a quien pretenda utilizar ciertas dosis de sentido común. El clima de respeto y de aceptación de ideas es cada vez menor y la calidad democrática de las instituciones se pone en entredicho.

En un panorama así, sin proyectos ni horizontes épicos a los que conducir nuestra sociedad, no es de extrañar que profesionales de prestigio huyan de la política y la dejen en manos de quienes nos lideran. Los políticos mediocres se vuelven candidatos mediocres que dan discursos mediocres, que llegan a gobiernos mediocres y se rodean de colaboradores mediocres. El resultado final es evidente.

Alberto Astorga 

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El diálogo y otras hierbas | Carmen Heras

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El diálogo y otras hierbas

 

CARMEN HERAS

 

A muchos se nos hace extraño ese desenvolver de conceptos tales como la responsabilidad, el sentido común y la prevalencia del bien general por encima del propio, curiosamente solo en momentos en los que se necesitan para conseguir algo en lo qué se está particularmente interesado. 

Quizá sea por deformación profesional, pero los que trabajamos en educación sabemos que no hay nada como el ejemplo para crear costumbres y que la ausencia de castigo o de premio a conductas que se merecen lo primero o lo segundo, lleva a asentar malos hábitos para siempre -en el primero de los casos- y a convencer -a los que tienen las segundas- de que son unos pipiolos de los que los más pícaros se burlan. 

"Si se precisa intermediación para solucionar el conflicto, los que destruyeron la convivencia son considerados al mismo nivel que los que no lo hicieron, con lo que sus tesis prevalecen"

 

España no es un país de consensos, al menos no habitualmente. Cuando alguien los sigue, suele salir escaldado la mayoría de las veces, porque los socios -no todos, afortunadamente- no respetan las reglas implícitamente acordadas y aprovechan su posición para intentar -y a veces lo logran- escalar al puesto del líder -secretamente añorado desde el principio-. 

No hablo de oídas. En mi cercana experiencia lo he vivido varias veces. Al principio todo va sobre ruedas. Como creo firmemente en el diálogo y en la pluralidad, siempre que haya un nexo común entre las partes, he planteado muchas veces la concordia como norma de actuación, tanto en el terreno académico como en el político. 

Carmen Heras columnistas de VisionCoach
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

En el primero de los planos, incorporando a todo componente posible de los claustros. En el segundo, pactando con los adversarios dentro de la organización puestos importantes en las ejecutivas y en las listas electorales. 

Hay quien respeta las normas de honor preestablecidas, hay quien no. Y cuando lo segundo sucede, has de encarar la sorpresa que te produce el que los órganos superiores de mando no tomen partido por quien tiene la razón, sino por quien teóricamente posee, -o puede hacerlo-, la fuerza

De modo y manera que si se precisa intermediación para solucionar el conflicto, los que destruyeron la convivencia son considerados al mismo nivel que los que no lo hicieron. Con lo que sus tesis prevalecen, aunque vengan después de su felonía. Y como consecuencia de ella.

Diálogo político y otras hierbas de Carmen Heras

Queda así el -en ese momento- “damnificado”, a expensas del juicio de muchos “constructores” aviesos de un “relato” que lo estima débil y vencido, con lo que la reacción en cadena se produce, sobre todo en conjuntos gregarios de personas, como por desgracia son la mayoría de los partidos políticos. 

Y se consigue el objetivo de descabalgar a quien ocupaba, hasta ese momento, la máxima responsabilidad; no porque no haga bien su trabajo, sino con el argumento falaz de la regeneración

¿Qué viene después? Solo el tiempo lo dice. En general, menos calidad y menos ética. Pero es sabido que ambos términos están en desuso, al parecer con la aquiescencia de los contribuyentes que siguen votando en la misma dirección. 

Carmen Heras 

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Hombres de Estado | Emilio Borrega

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Hombres de Estado

 

EMILIO BORREGA

 

Hombres de Estado, esos señores que ya no existen; esos que anteponían los intereses del país, del conjunto de los ciudadanos, a sus intereses personales y a los intereses de su partido. Esos hombres que soñaban con un mundo mejor, con una sociedad mejor. Hombres, y mujeres, que dedicaban su vida pública al servicio ajeno. Llegó la nueva política y desaparecieron los hombres de Estado.

España lleva meses, yo diría años, viviendo una situación inconsciente, a la vez que imprudente y nada corriente. Los españoles somos llamados a urnas para dibujar el color parlamentario de ese templo de la palabra y del orden constitucional que es el Congreso de los Diputados. Y lo hacemos. Votamos y depositamos nuestras esperanzas e ilusiones en forma de voto, para que los representantes políticos hagan lo que tienen que hacer: política.

"Protegemos al lince ibérico, al quebrantahuesos, al oso pardo, incluso protegemos al burro, pero al Hombre de Estado lo hemos dejado desaparecer. Ya no hay."

 

Pero no, no hacen política. Juegan con la política. Hace tan solo dos o tres legislaturas, en España, el día de las elecciones votabas, esperabas los resultados, los digerías con intriga y, finalmente, una vez escrutado el 100% de los votos, te marchabas a la cama porque el lunes se madrugaba. Pero ya sabías quién era tu Presidente del Gobierno. El bipartidismo tenía estas cosas. Esas cosas que hoy resultan extrañas.

Hoy, no. Hoy, una vez que has votado, esperas impaciente el resultado y, ya escrutado, te marchas a la cama consciente de que te esperan meses, largos meses de negociación entre partidos, con no sabemos qué intereses en ellas. Posiblemente eres sabedor de que tu voto puede acabar en un extremo indeseado o de que te pueden hacer pasar por las urnas nuevamente. Por supuesto que, ni de cerca sabes quién podrá ser tu Presidente de Gobierno ni mucho menos, sus socios. El multipartidismo, la mal llamada nueva política, tiene estas cosas.

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Y en medio de esta mal llamada nueva política, hemos dejado que se extingan los Hombres de Estado. Protegemos al lince ibérico, al quebrantahuesos, al oso pardo, incluso protegemos al burro; pero al Hombre de Estado lo hemos dejado desaparecer. Ya no hay.

El juego de las sillas al que hoy nos tienen sometidos los partidos políticos y los intereses de sus  líderes, hacen que se olvide lo principal de la política, que es la acción política

Legislar para mejorar, cambiar las cosas para adaptarlas a los nuevos tiempos; afrontar retos, tomar decisiones en pro de la ciudadanía; anteponer los intereses del país, visionar el futuro y prepararnos para ello. Debatir esto y mucho más en el Parlamento debería ser la acción política diaria.

"El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones", Winston Churchill

 

Winston Churchill y los Hombres de Estado

Esto no va de nueva política, va de buena política. Y esa no tiene, a día de hoy, dirigentes capaces de hacerla posible. La mal llamada nueva política va de coger sillas. A izquierda y/o derecha, da igual. La ideología se ha perdido. 

Esto va de negociaciones permanentes hasta altas horas de la madrugada; va de “quítate tú, que me ponga yo”; va de oscuros pactos que nadie conoce; de parálisis institucional durante meses, incluso años. Esta política va de ocultar nuestra incapacidad de afrontar los retos del futuro, bajo la anestesia social a la que nos someten cada día los políticos, en este “Sálvame” en el que hemos convertido con la nueva política, nuestro sistema democrático y de derecho.

Emilio Borrega.

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El Salvador: ARENA, principios y valores en tiempos de cambio | Gabriela Alas

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El Salvador: ARENA

Principios y valores en tiempos de cambio

GABRIELA ALAS

Cuando decidimos entrar al mundo de la política nos preguntamos ¿por qué? ¿para qué? y ¿cómo? También me lo pregunté. Decidí entrar a la política sin tener un verdadero conocimiento a lo que me enfrentaría. Recuerdo haber recibido invitación de partidos políticos por mi alta crítica en redes sociales a las coyunturas nacionales, pero no era solo de aceptar entrar a un partido político sin tener una razón de ser. Necesitaba sentirme identificada con sus ideales y no ir en contra de mis principios y valores que me enseñaron en casa.

Estaba convencida que había surgido un compromiso propio de dejar mi comodidad del otro lado de la pantalla, de dejar mis críticas en redes sociales e involucrarme y contribuir para cambiar esa realidad política nacional; poder ser un agente de cambio real y poder incidir de manera positiva a la sociedad a través de la política, pero de acuerdo a mis ideales.

Necesitaba como primer paso, identificarme con mis ideales en un partido político. Esos ideales que nos enseñan en casa: que la familia es el núcleo de la sociedad; que el logro de una meta es producto del esfuerzo individual; la libertad, la justicia, el respeto hacia la dignidad humana y el derecho a la vida. 

Dejar mis críticas en redes sociales e involucrarme y contribuir para cambiar esa realidad política; poder ser un agente de cambio real y poder incidir de manera positiva en la sociedad.

Sin duda alguna, son principios básicos con los que cualquier salvadoreño -siendo un país conservador- podrá identificarse y son los mismos principios que identifican a Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Son los mismos principios que me identifican, por lo que decidí entrar a la Juventud Republicana Nacionalista (JRN), uno de los sectores más importantes de ARENA. Me encontré con muchos jóvenes voluntarios que tenían ganas de trabajar por un mejor mañana de manera desinteresada. 

Todos con distintas historias, distintas edades, distintas personalidades; jóvenes que trabajan y estudian, otros solo trabajan o solo estudian por falta de oportunidades, pero todos con algo en común: cambiar la realidad nacional y hacer mejor política pero con principios.

Gabriela Alas de JRN, juventudes de ARENA, El Salvador
Gabriela Alas es Directora Nacional de Ideología de JRN, Juventud Republicana Nacionalista, sector juvenil de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) de El Salvador. Es también Embajadora del programa internacional “Liderazgo Digital” de la Fundación  Ciencias de la Documentación  (FCD) y la Organización de Estados Americanos (OEA)
Es miembro activo de UPLA, 2018, “Líderes Jóvenes Latinoamericanos”, así como de Jóvenes Políticos de las Américas y Mujeres Líderes de las Américas.
Cuenta con estudios en Relaciones Internacionales y cursa la Diplomatura en Ciencias Políticas y Económicas en el Instituto de Formación Política, INFOP, Mayor Roberto d’Aubuisson.

Dios, Patria y Libertad, son los elementos por los que la conducta de los nacionalistas salvadoreños debe ser segida

En ARENA creemos en el sistema Democrático, Republicano y Representativo, que garantice la libertad de acción y consecución de fines pacíficos del individuo, siendo la vía más rápida y estable para lograr el desarrollo integral de la nación, creando así condiciones sociales adecuadas y elementos indispensables para el buen funcionamiento del país.

Estamos convencidos que el Estado no es un fin en sí mismo, sino el medio para el engrandecimiento y superación del individuo.

Como objetivo, tenemos que defender nuestras tradiciones occidentalesante agresiones permanentes que pongan en peligro la vida Institucional de El Salvador, adoptando para esto tres principios: Nacionalismo, Democracia y Libertad.

En ARENA creemos en el sistema Democrático, Republicano y representativo, que garantice la libertad de acción del individuo.

… pero, y ¿la ideología?

En ARENA reafirmamos el nacionalismo como la ideología que nos garantizará la estructura social adecuada a nuestro pueblo. Entendiéndose como el ideal de un pueblo que aspire a tener política propia, tener un Estado propio que se componga de todos sus connacionales.

Muchos piensan que las ideologías han llegado a su fin o que deben de quedar atrás. Pero, definamos, ¿qué es ideología? Se entiende como un conjunto de ideas o nociones que se relacionan entre sí, es la combinación de ideas con puntos en común que representa una postura.

El ser humano es un actor con actividad política permanente, por lo que creer que la ideología llegó a su fin es un error. El mismo error que se cometió en 1989 con la caída del Unión Soviética, ya que, para muchos filosóficos o pensadores políticos, la ideología había llegado a su fin. 

El ser humano siempre estará movido por ideologías, aunque estas puedan ser más o menos claras.  Por lo que, llegar a un consenso de manera colectiva por medio del dialogo, la principal herramienta fortalecedora de la democracia es la clave para sociedades prósperas.

Siempre habrá cantidades de aportaciones o posturas distintas, esto es algo natural del ser humano. Los cambios son inevitables y constantes, la oposición objetiva es imprescindible para la democracia de un país/Estado soberano.

Se escuchan voces diciendo que la ideología de la izquierda y la derecha han quedado atrás. Es un pensamiento totalmente errado; esas voces simplemente son una más de tantas ideologías, partiendo de su definición como“un conjunto de ideas con puntos en común que representan una postura”

En ocasiones esas voces tienen carencia de dirección, identidad y tolerancia a la diversidad de pensamiento.

No se trata que mi postura sea la única correcta sobre la faz de la tierra, porque nadie es dueño de la verdad absoluta, se trata de hacer la elección de decisión más conveniente para beneficio colectivo de un país. Los jóvenes no estamos apáticos a la política, no es que ya no queramos saber de ideologías, porque estoy segura que ningún joven quiere ver fracasar su patria.

Difiero con los pensamientos como “la militancia es fiel a sus colores”; la militancia es fiel a sus principios y valores, por los que se sienten identificados en un instituto político y este es su propio éxito de una ideología.

Hay quieres se autodenominan de “X corriente política”, en un tiempo donde las ideas polítivas se valoran poco y donde prevalecen los intereses personales por encima de los ideales, y son utilizados como propaganda política si suenan bien, son útiles para el “trending topic” o posicionan mediáticamente de cara a los medios.

Principios y valores de ARENA El Salvador

No es que la ideología esté llegando a su fin, lo que estamos viviendo son tiempos de carencia de principios; lo que estamos viendo es que muchos van improvisando valores y moviéndose al que promueva mejores incentivos personales oscuros.

En ARENA, defendemos las libertades individuales, respetando la Constitución de la Republica de El Salvador y el principio de la legalidad. Los principios no se negocian y, si se negocian, nunca se tuvieron.

Gabriela Alas.

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Violencia, mujeres y política

INES MARTÍNEZ

 

Todas las mujeres hemos sido víctimas de algún tipo de violencia en El Salvador. Como violencia hay que entender cualquier acción o expresión que menoscabe la dignidad de la persona con el objetivo de causar daño físico o mental. En el caso especial de la mujer, por el simple hecho de serlo, tratando de ridiculizarla, humillarla, posesionándose de su cuerpo, sometiéndola para que haga lo que se desee. 

Entre otras formas de violencia está la simbólica, que trata de objetivizar el cuerpo de la mujer y reducirla a una “cosa”; desde exhibir a una mujer desnuda, elaboración de montajes, llámese memes u otra forma de representación del cuerpo; acoso callejero, violaciones sexuales incluso por sus parejas; son, entre otros delitos, el diario vivir de las mujeres en El Salvador, pero que, al mismo tiempo, no tienen voz para poder defenderse. 

"Somos una sociedad machista y patriarcal que, a través de las costumbres, ha legitimado todo tipo de violencia especificamente contra la mujer"

En El Salvador es un riesgo ser mujer. Para febrero de 2019, según datos oficiales de la Policía Nacional Civil (PNC), se incrementaron al 12% los feminicidios, que son homicidios cometidos a mujeres por odio, en su mayoría son ejecutados por parejas: novios o esposos con motivos principales de celos o control del cuerpo de la mujer. 

A través de los años, el país se ha posicionado a nivel latinoamericano como el número uno en el cometimiento de feminicidios de acuerdo al conteo realizado por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la CEPAL, teniendo un impacto directo en las familias, en las comunidades y, sobre todo, en las generaciones futuras. 

El Salvador nunca le ha apostado a la disminución de la violencia contra la mujer de manera estructural. Desde 1989 y pasando por 1995, el país ha firmado diversos acuerdos internacionales para poder tomar decisiones en materia legislativa y judicial al respecto. Es de reconocer algunos avances, como por ejemplo la creación de dos leyes que tienen como objetivo darle vida a una especie de protección hacia la mujer

Ines Martínez, politóloga y comentarista Polítca en El Salvador
Ines Guadalupe Martínez Morejón, es salvadoreña. Es Licenciada en Relaciones Internacionales, con estudios en Ciencia Política y Liderazgo para la Gestión Pública, Presidenta de D’politic El Salvador, docente universitaria en el Área de Política Internacional y Delegada Territorial en El Salvador de la Fundación Internacional de los Derechos Humanos. Es co-autora de la tercera edición del libro “El país que viene: horizonte común” y columnista en medios de comunicación escritos: Mpoderate, La Prensa Gráfica y Ajedrez Político. Conductora del programa de opinión juvenil El Comité, en TVX. Miembro de The Washington Academy of Political Arts and Sciences. Directora nacional El Salvador en la Red Mundial de Jóvenes Políticos

Estas son la Ley especial integral para una vida libre de violencia contra la mujer (LEIV) y la  Ley de igualdad, equidad y erradicación de la discriminación para las mujeres (LIE),  que obliga a las instituciones del Estado a realizar acciones para lograr la igualdad de mujeres y hombres en todas las esferas de la vida. 

Es de reconocer que la reforma al artículo 51 de la LEIV es de especial importancia para la prevención de la manipulación digital que existe actualmente. En dicha reforma se establece de 4 a 8 años de prisión a quienes difundan material con contenido pornográfico en el que se utiliza la imagen de las mujeres sin su consentimiento. 

En cuanto a la creación de estas leyes, de manera general han dado herramientas importantes para poder regular este tipo de hechos. El mayor obstáculo lo tiene el órgano judicial, que no está preparado para ponerlas en práctica, pues, para que sea efectiva, es necesario concientización y ardua sensibilización, no solo para quienes son encargados de aplicarla, sino para toda la sociedad salvadoreña que continua avalando dichos hechos violentos.

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Somos una sociedad machista y patriarcal que, a través de las costumbres, ha legitimado todo tipo de violencia específicamente contra la mujer. 

Estas malas costumbres, que se convierten en hechos delictivos, deben quedar en el pasado. Estamos ya en una época nueva. Es tiempo de hacer una nueva política y crear políticas públicas de Estado. No podemos hablar de seguridad y de equidad sino incluimos a las mujeres, a las adolescentes y a la niñez. 

Urgen acciones concretas que debe tomar el nuevo gobierno liderado por Nayib Bukele y que los derechos humanos de las mujeres sean garantizados por el simple hecho de ser personas. La violencia mata y hay intereses claros de algunos grupos de ideología conservadora en querer perpetuar el poder masculino. Dichos grupos incluyen la religión como forma de sometimiento, aparentemente inofensivo, pero tan dañino como un veneno.

Los derechos humanos no tienen ideología y tampoco partido político. Las niñas, adolescentes y mujeres merecemos una vida digna, pero es responsabilidad del Estado propiciar todos los espacios posibles.

Como reza el artículo 1 de nuestra Constitución “El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado”.  Es claro y preciso. No puede haber paz social si se continua violentado la seguridad de las mujeres. 

Velemos porque se cumpla esto a partir de hoy.

Ines Martínez.  

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