Seducción | Damián Beneyto

Seducción | Damián Beneyto

Seducción | Damián Beneyto

Seducción

DAMIÁN BENEYTO

Quizás una de las seducciones más famosas de nuestra literatura patria sea la de Don Juan a Doña Inés de Ulloa con la ayuda inestimable de Brígida, “dueña” de la doncella en cuestión. El apolíneo Don Juan, con lisonjas, embustes y requiebros, acabará haciendo suya a la pobre de Doña Inés, que a todas luces parece más simple que el mecanismo del botijo.

En nuestra querida España en pleno siglo XXI se está perpetrando una seducción que, no por ser política, desmerece de la del Tenorio de Don José Zorrilla. Se apresta nuestro apuesto presidente con la imprescindible colaboración del ‘Rasputin moscovita’ –Don Iván-, cual Brígida alcahueta, a embaucar a Doña Inés de Arrimadas y da la impresión que va a caer en la celada cual inocente paloma:

Ines Arrimadas y la Seducción de Pedro Sánchez, por Damián Beneyto

No cabe duda que las intenciones de nuestro presidente ‘Tenorio’ son las de torcer la voluntad ‘liberal’ de la cancamusa lideresa de Ciudadanos. Por otro lado, Doña Inés, a pesar de su ingenuidad manifiesta, necesita hacerse visible ante la opinión pública para insuflar algo de energía electoral a su depauperado partido. El resultado de este frenesí político va a ser, si el ‘Mejías’ de turno no lo impide, que nuestro ‘Tenorio’ patrio se a llevar al catre a la liberal Doña Inés para después ‘si te he visto, no me acuerdo’.

No se da cuenta la lideresa de Ciudadanos que el liberalismo y el socialcomunismo casan muy mal; es más, se repelen. Los PGE son la aplicación práctica de la ideología de los redactores, aunque muchas veces son auténticos ‘brindis al sol’, pues la ingeniería financiera se encarga de modificar las partidas presupuestarias y de frenar o acelerar, según proceda, el nivel de ejecución de las mismas.

Damián Beneyto en Visioncoach

Damián Beneyto Pita es natural de Carcaixent (Valencia) pero  extremeño y residente en Plasencia desde 1977.  Profesor de Enseñanza Secundaria. Director del Centro de Artes Escénicas y de la Música, CEMART, entre 2007 y 2011. Director también de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura entre 2007 y 2010, Diputado en la Asamblea de Extremadura por el Partido Regionalista Extremeño, PREX, entre 2011 y 2015.

Ines Arrimadas seducida por Pedro Sánchez, por Damián Beneyto

Pero además, el rédito político, para bien o para mal, no es para el que consiente; aunque no lo parezca, es para quien ejecuta, que no es otro que el gobierno de turno.

Renunciar a los principios ideológicos para estar en el candelero unos días y hacerse alguna foto que otra con el ‘Tenorio’ de turno solo conduce, a la larga, al descrédito.

Cuando el gobierno ha abandonado la socialdemocracia para revolcarse -con sus socios necesarios sin los cuales no estarían gobernando- en el comunismo rancio bolivariano, es imposible, salvo bajada evidente de ropa interior, que un partido liberal llegue a acuerdos que contrarresten las demandas de Podemos, Bildu, ERC y cía. Cualquier justificación al efecto no dejan de ser pamplinas para tranquilizar conciencias.

Doña Inés, como en el drama de Don José Zorrilla, será seducida mientras nuestro presidente ‘Tenorio’ arruinará este país y luego, se justificará de sus desatinos como un Don Juan cualquiera, repitiendo los versos ‘zorrillenses’:

Pedro Sánchez y la seducción de Ines Arrimadas, de Damián Beneyto

Damián Beneyto

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El extraño caso de Garvín de la Jara | Emilio Borrega

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El extraño caso de Garvín de la Jara

EMILIO BORREGA

 

Garvín de la Jara es un pequeño municipio al noroeste de la provincia de Cáceres, en la Comarca de La Jara, limítrofe con la vecina provincia de Toledo y con una población de 95 habitantes, poco más o menos.

Resulta que en esta pequeña localidad, en las pasadas elecciones municipales que se celebraron en mayo de 2019, hace poco más de un año, sus habitantes repartieron sus votos de la siguiente manera. Para el Partido Popular, PP, fueron 42 votos; Ciudadanos recibió 17; uno menos el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, que recibió 16; Ya menos y con solo 11 se quedó Extremadura Unida. Con este resultado, el Consistorio local quedó conformado con 2 concejales para el PP y 1 para Ciudadanos. Tomo posesión como Alcalde de Garvín de la Jara el candidato del PP, al ser este el candidato más votado y tener más concejales. Todo normal. Todo normalidad democrática.

Transcurrido un año desde las elecciones municipales, haces escasas fechas, el compañero de partido, PP, y de Corporación del Alcalde, dimite de cargo por cuestiones personales y, como decimos en Extremadura, “corre lista”. Y es aquí precisamente cuando por estas casualidades y designios desconocidos del devenir político, las carambolas, rebotes y desvíos de la Ley Electoral, entra como concejal del Consistorio de nuestra pequeño localidad cacereña el candidato del PSOE, ¡Oh Democracia!, que un año antes se había quedado fuera por voluntad popular.

Así las cosas y bendecidas estas por la legislación vigente, toma posesión de su cargo el referido concejal, el del Partido Popular sigue siendo Alcalde y el de Ciudadanos mantiene su concejalía. 

"Por estas extrañas cosas de nuestra política, dimite un concejal del PP y le sustituye, ¡oh, Democracia!, uno del PSOE, quien presenta moción de censura junto al de Ciudadanos para convertirse en alcalde"

Emilio Borrega columnistas de VisionCoach
Emilio J. Borrega es Técnico Superior en Seguridad Laboral y apasionado por la buena política. Ha compaginado siempre su trabajo con la política, donde ha sido concejal de Alcántara (Cáceres), Diputado provincial en Cáceres, Vicepresidente de la Diputación Provincial de Cáceres y Delegado de Recursos Humanos, SEPEI y Formación.
En la actualidad cursa Grado de Ciencias Políticas y Gestión de la Administración Pública en la Universidad Internacional de La Rioja

Decía Miguel de Cervantes en El Quijote, que “cada uno es como Dios lo hizo, y aun peor muchas veces”. Pues bien, por estas extraordinarias cosas que tiene la vieja y mala política, aúnan voluntades y se alían el concejal recién llegado, al que el pequeño pueblo no quería, con el concejal de Ciudadanos que ya estaba presente en la Corporación. Ambos juntos, en identidad de intereses, presentan una moción de censura para entregar la alcaldía al recién llegado concejal socialista o para echar al alcalde del PP mayoritariamente votado. Como queramos verlo, según la perspectiva.

El resultado de esta zafia maniobra es una alianza entre Ciudadanos y el PSOE para colocar como Alcalde de la Corporación municipal a un concejal que no fue apoyado ni votado por el pueblo, que además accede a ser concejal por la dimisión de otro concejal del PP, y al que restan poco menos de tres años de legislatura como Alcalde, cuando el pueblo, nuestro pequeño pueblo, quiso al otro y así lo demostró con su voluntad en unas elecciones democráticas.

Si comparamos los votos, el Partido Popular había obtenido 42 votos, mientras que la suma alcanzada entre el PSOE y Ciudadanos solo llega a 33. Debería ser entonces alcalde el del PP, por la mayoría de votos legítimamente expresados por los vecinos de Garvín de la Jara.

Pero si, además, los vecinos le dieron más votos al candidato de Ciudadanos frente al del PSOE, la más lógico dentro del esperpento, sería que en esa alianza fuese alcalde el más votado, es decir, el concejal de Ciudadanos.

Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza ‘estrujar’ las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto? ¿dónde queda la voluntad expresada por el pueblo de Garvín de la Jara tras ser convocado a una elecciones libres?

Cada vez es más indudable y más evidente que la política sufre la desafección de los ciudadanos. El votante no se siente identificado con el político ni con los partidos. Los sitúa en un plano distinto, en otro nivel, no superior, por supuesto, y lo hace porque los políticos tienden a ‘romper modelos’, a ‘cruzar líneas’ y a ‘forzar’ al máximo el sistema en su beneficio. Lo hace, además, sin consideración alguna, sin medir las consecuencias, la transcendencia y los resultados a largo plazo.

"Si la Ley Electoral permite este tipo de argucias políticas, autoriza 'estrujar' las normas en beneficio propio o en perjuicio del contrario, ¿qué pinta el elector en todo esto?"

¿Nos podemos sentir identificados con nuestros políticos? ¿Nos podemos sentir identificados con esos políticos que hacen esa política? Decidan ustedes mismos.

El ciudadano, esa persona tranquila y libre al que cada cuatro años le pedimos el voto, al que agasajamos e ilusionamos con propuestas de futuro, al que prometemos solucionar sus problemas, al que ofrecemos grandes ideas y proyectos y al que aseguramos que vamos a representarlo fielmente en las instituciones, y que confiado va a la urna y nos vota, o no, le debemos un respeto. ¿Dónde está el respeto a los ciudadanos de Garvín de la Jara en esta extraña e irresponsable decisión?

La política levanta muros entre los políticos y los ciudadanos, muros que son cada vez más sólidos y más difíciles de derribar. El sentido común, ese que es el menos común de los sentidos, se pierde cuando las personas razonables dejan de serlo para convertirse en políticos.

Esta situación, real y actual, no es cuestión de partidos políticos, ni de los de siempre ni de los de ahora, puesto que si algo está mal, está mal. Lo haga quien lo haga y desde el partido político que lo haga. Esto es cuestión de política, de política con mayúsculas. Es cuestión de que nuestros políticos, esas personas en quienes confiamos, sean capaces de anteponer los intereses generales por encima de sus intereses particulares o de partido.

Se trata de mirar al ciudadano a la cara y acordarse siempre de él, de que está ahí. Y de que está ahí, no solo en periodos electorales, sino durante toda la legislatura. Se trata, en definitiva, de hacer la política grande con nuestras decisiones, aunque estas se tomen en un pequeño pueblo extremeño de tan solo 95 habitantes, más o menos, situado en la extensa provincia de Cáceres y llamado Garvín de la Jara.

Emilio Borrega

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Cuando gobierna el clientelismo

MAR RODRÍGUEZ

Hace ya mucho tiempo que el partido gobernante dejó de ser lo que sus siglas representan, a no ser que sustituyamos la S de socialista, por la S de sanchista. De la O de obrero, mejor ni hablamos, porque esa sí se cayó por el camino de los chiringuitos y las mariscadas del sindicalismo. De la E de español le queda el hecho de estar registrado como partido en España, que si no, ni eso.

El Partido Sanchista exObrero y exExpañol, ahora en maridaje con el comunismo bolivariano, lo mejorcito de cada casa del independentismo catalán y vasco y hasta herederos de aquellos asesinos en cuya mochila pesan casi novecientos crímenes, es una red clientelar como pocas ha habido en los más de cuarenta años que llevamos de democracia en España. A la vista está que, salvando un par -no más- de honrosas excepciones, las instituciones del Estado están dirigidas por una peligrosísima banda de cuatreros de quienes resulta más que obvio, han entrado en ellas con el único y exclusivo propósito de destruir la democracia que tanto esfuerzo y tanto sacrificio costó a la generación de nuestros padres conseguir.

"El Partido Sanchista ex-Obrero y ex-Español es una red clientela como pocas ha habido en los más de cuarenta años que llevamos de democracia en España."

Pedro Sánchez  ha convertido el poder ejecutivo en un reparto de cuotas. Ha pagado en ministerios, secretarías generales y puestecitos varios, el altísimo peaje exigido por las cuatro patas que sostienen la mesa de su desmedida y patológica ansia de poder. Y lo peor de todo es que no le importa lo más mínimo.

Lo que nuestro “Narciso” no esperaba era llegar a la presidencia del gobierno y que una crisis sanitaria, como una plaga bíblica, lo golpeara directamente en su talón de Aquiles. Su ausencia total de capacidad de liderazgo y su absoluta incapacidad para gestionar un país, se han puesto en evidencia. Y es que el marketing está muy bien para venderse, pero no sirve para gestionar un país, máxime si te has rodeado de una panda de inútiles integrales.

El ejemplo más gráfico de todo esto lo estamos viendo cada día los ciudadanos que asistimos impotentes a las continuas improvisaciones de los ministerios de Pedro Sánchez. Porque esa cuota llamada Salvador Illa, filósofo de pro, cuya única relación con la medicina es portar su cartilla sanitaria, ha dejado totalmente al descubierto las vergüenzas de la panda de Pancho Villa en que se ha convertido el gobierno de España.

Mar Rodríguez Márquez @ReinaKhalesi
Mar Rodríguez Márquez es abogada  desde hace más de veintisiete años, especializada en Derecho Civil y de Familia. Preside el Foro Hispano-Israelí para la Cooperación.
Experta universitaria en Comunicación Política e Institucional y en Derecho Tecnológico.
Forma parte del Gabinete de Comunicación y Prensa del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea Regional de Murcia.
Escribe opinión en Metrópolis FM Región de Murcia para el programa “El día menos pensado”, y participa en la tertulia de esta emisora junto a afamados periodistas.
Formó parte del Comité electoral de Ciudadanos en la campaña 2019.
Reconocida tuitera con el alias @ReinaKhalesi entre los top 10 del pasado mes de febrero.

El Ministerio de Sanidad, suele ser un ministerio que, en condiciones normales, no da muchos quebraderos de cabeza ni exige demasiadas comparecencias de su titular. Pero, hete aquí, que a “Sócrates” le ha caído una losa en forma de pandemia sin precedentes que, ni en sus peores pesadillas pudiera haber soñado. Y todo por ser el “regalillo” entregado a Pedro Sánchez por sus socios catalanes. Siempre me he preguntado si no tendrían un médico a mano. ¿Era tan difícil encontrar uno?

Los resultados los tenemos encima de la mesa. Los números cantan por sí solos. Las improvisaciones, también. La cifra de muertos es aterradora (la oficial, de momento), las medidas siempre tardías, las compras defectuosas, la falta de protección de nuestros sanitarios (los más contagiados del mundo). Por eso me pregunto, ¿qué puñetas sabe un filósofo de gestión sanitaria? Pues eso. Absolutamente nada. Ni él, ni ese “Comite de Expertos” del que tanto se habla pero que nadie ha visto ni conoce y que deben ser otras cuantas cuotas a cubrir por el presidente, otros pagos a cambio de su personalísima ambición de estar.

Salvador Illa a la sombra de Simón

"Lo que nuestro "Narciso" no esperaba era llegar a la presidencia del gobierno y que una crisis sanitaria, como una plaga bíblica, lo golpeara directamente en su talón de Aquiles."

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Este cúmulo de despropósitos, el confinamiento de la ciudadanía en un claro abuso sin parangón de un estado de alarma, el control absoluto de la red clientela mediática y el chavismo metido en la cama del presidente, han convertido a España en un estado de auténtico terror del que sospecho no vamos a salir bien parados. Todo sin contar el tríste número de vidas humanas que se han quedado en este corto camino.

Lo único que podemos desear a estas alturas es que quienes han contribuido a este horror rindan cuentas ante la Justicia y que los que queden, o quedemos, podamos verlo.

Mar Rodríguez – @ReinaKhalesi 

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Son las 11 de la mañana del día 8 de septiembre del año del Señor y de 'la Covid' de 2020, cuando me dispongo a escribir está parrafada. Hoy es el Día de Extremadura, lugar donde habito desde hace más de cuarenta años, tierra que me acogió y a la que tengo tanto que...
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El intervencionismo es un fracaso | Mar Rodríguez

El intervencionismo es un fracaso | Mar Rodríguez

El intervencionismo es un fracaso | Mar Rodríguez

El intervencionismo es un fracaso

MAR RODRÍGUEZ

En la actualidad histórica, no hay nada más “impopular” para el progresismo que la economía de libre mercado, es decir, el capitalismo, siendo este considerado como el culpable de todo aquello que no se considera satisfactorio por los movimientos populistas surgidos desde ambos lados de la política en los últimos tiempos.

Aunque el capitalismo es el sistema económico de la civilización occidental moderna, las políticas de muchas de estas naciones están guiadas por ideas totalmente anticapitalistas. Son las políticas intervencionistas. Para los ideólogos intervencionistas, se trata de una política económica a caballo entre el capitalismo y el socialismo, si bien, en la práctica, la historia ha demostrado que no es así y que, allá donde se ha impuesto, ha fracasado estrepitosamente. El objetivo de esta llamada “economía mixta” es un descalabro en sí mismo porque su funcionamiento, sea cual sea su modelo a seguir, el ruso o el alemán, porque ninguno, nunca, ha funcionado.

"El objetivo de la llamada 'economía mixta' es un descalabro en sí mismo porque su funcionamiento, sea cual sea su modelo a seguir, nunca ha funcionado."

El modelo ruso o marxista es puramente burocrático. Absolutamente todas las empresas económicas se convierten en departamentos del gobierno, incluida la administración del ejército. Todo medio de producción, grande o pequeño, está supeditado al Estado.

El modelo alemán difiere con el primer modelo en que, en apariencia y nominalmente, se mantiene la propiedad privada de los medios de producción, empresarios e intercambio del mercado. Los llamados empresarios hacen compras y ventas, pagan a los trabajadores, contraen préstamos y pagan sus intereses y amortizaciones. Pero ellos ya no son empresarios. En la Alemania nazi eran llamados ‘jefes de tienda’ o betriebsführer.

El gobierno dicta a estos pseudo empresarios qué y cómo producir, a qué precios y a quiénes comprar y a qué precios y a quiénes vender. El gobierno decreta por qué salario los obreros deben trabajar y a quiénes y bajo qué términos los capitalistas deben confiar sus fondos. El intercambio de mercado no es más que una farsa.

Sea como sea, ocurren varias cosas con efecto desastroso para la economía de un país.

Mar Rodríguez Márquez @ReinaKhalesi
Mar Rodríguez Márquez es abogada  desde hace más de veintisiete años, especializada en Derecho Civil y de Familia. Preside el Foro Hispano-Israelí para la Cooperación.
Experta universitaria en Comunicación Política e Institucional y en Derecho Tecnológico.
Forma parte del Gabinete de Comunicación y Prensa del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea Regional de Murcia.
Escribe opinión en Metrópolis FM Región de Murcia para el programa “El día menos pensado”, y participa en la tertulia de esta emisora junto a afamados periodistas.
Formó parte del Comité electoral de Ciudadanos en la campaña 2019.
Reconocida tuitera con el alias @ReinaKhalesi entre los top 10 del pasado mes de febrero.

Cuando los salarios mínimos son impuestos por decretos gubernamentales, son inútiles si se fijan a nivel de mercado y, si se fijan por encima del mercado laboral, el resultado es una tasa exagerada de desempleo. El gobierno acarrea tantos gastos adicionales que es incapaz de generar empleo y, por ello, aumenta la inflación, con lo que los salarios tampoco podrán salir.

El capitalismo como corriente económica tiende a incrementar los salarios de forma constante y real, porque existe una progresiva acumulación de capital, de riqueza. Hay concesiones de créditos y con ellos también aumenta la tecnología y los nuevos sistemas de producción y se da aquello que hace grande la economía de un país, los beneficios.

Goebbels que castigan a los que opinan distinto

Para los intervencionistas, el hecho de la existencia de ganancias, ya es un mal en sí mismo y hablan de ello sin tener en cuenta las pérdidas, el otro apunto contable de necesaria contemplación. Me atrevería a decir que a los intervencionistas solo les mueve la envidia hacia aquellos que poseen mayores ingresos que los suyos. Por lo tanto, su objetivo no es la equidad en el reparto de la riqueza, sino destruir a los llamados ’empresarios capitalistas’, aunque en ello vaya también la destrucción de las pequeñas economías de los ciudadanos.

Claramente, las políticas intervencionistas sabotean la economía de libre mercado. Todos los males que los ‘progresistas’ interpretan como evidencia del fracaso del capitalismo son el resultado de su supuestamente beneficiosa interferencia el el mercado. Interferencia es control absoluto. Dos términos a los que desgraciadamente nos abocamos sin freno si no conseguimos parar esta locura.

Mar Rodríguez – @ReinaKhalesi 

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Quizás una de las seducciones más famosas de nuestra literatura patria sea la de Don Juan a Doña Inés de Ulloa con la ayuda inestimable de Brígida, "dueña" de la doncella en cuestión. El apolíneo Don Juan, con lisonjas, embustes y requiebros, acabará haciendo suya a...

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El exterminio de los libres | Mar Rodríguez

El exterminio de los libres | Mar Rodríguez

El exterminio de los libres | Mar Rodríguez

El exterminio de los libres

MAR RODRÍGUEZ

Allá por la primavera de 1933, los nazis orquestaron una campaña de propaganda masiva para ganar la lealtad y la cooperación de los alemanes. El Ministerio de Propaganda nazi, dirigido por el doctor Joseph Goebbels, tomó el control de todas las formas de comunicación de Alemania: periódicos, revistas, libros, reuniones públicas y mítines, el arte, la música, las películas y la radio. Los puntos de vista que de algún modo amenazaran las creencias nazis o el régimen eran censurados o eliminados de todos los medios. 

Las organizaciones estudiantiles, los profesores y los bibliotecarios nazis crearon largas listas de libros que no debían ser leídos por los alemanes. En la noche del 10 de mayo de 1933, los nazis allanaron bibliotecas y librerías de toda Alemania. Marcharon con antorchas en desfiles nocturnos, cantaron canciones y arrojaron libros a enormes hogueras. Esa noche se quemaron más de 25.000 libros. Algunos eran obras de autores judíos, incluidos Albert Einstein y Sigmund Freud. Pero la mayor parte de los libros eran de autores no judíos, incluidos estadounidenses famosos como Jack London, Ernest Hemingway y Sinclair Lewis, cuyas ideas eran vistas por los nazis como diferentes a las propias y, por lo tanto, no debían leerse. 

"Desgraciadamente para nosotros los libres, el gobierno de 'los goebbels españoles' está iniciando una obscena persecución de nuestras voces. Somos críticos, somos discrepantes, somos incómodos."

La propaganda como instrumento político fue utilizada desde el ascenso de Hitler al poder. Su objetivo fue adquirir y mantener el poder patrocinando su causa a favor del crecimiento alemán, expansión y persecución a los judíos y otras minorías.

Los medios propagandísticos se convirtieron en una maquinaria del Estado que buscaba llegar a todos los miembros de la sociedad.

Los principios básicos sustentadores fueron la  simplificación e individualización de un enemigo único, transposición de los propios errores o defectos al otro, exageración y desfiguración, vulgarización, orquestación, renovación de acusaciones y unanimidad para convencer a todos. Todo material que no siguiera estos principios se censuraba por el mismo aparato estatal creado con esa finalidad.

Mar Rodríguez Márquez @ReinaKhalesi
Mar Rodríguez Márquez es abogada  desde hace más de veintisiete años, especializada en Derecho Civil y de Familia. Preside el Foro Hispano-Israelí para la Cooperación.
Experta universitaria en Comunicación Política e Institucional y en Derecho Tecnológico.
Forma parte del Gabinete de Comunicación y Prensa del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea Regional de Murcia.
Escribe opinión en Metrópolis FM Región de Murcia para el programa “El día menos pensado”, y participa en la tertulia de esta emisora junto a afamados periodistas.
Formó parte del Comité electoral de Ciudadanos en la campaña 2019.
Reconocida tuitera con el alias @ReinaKhalesi entre los top 10 del pasado mes de febrero.

Leído hasta aquí, seguro que están estableciendo ciertos paralelismos entre aquella Alemania y nuestra España actual. La única diferencia es que entonces no existían las redes sociales, último reducto actual para los ciudadanos de a pie y su libertad de expresión. Y lo peor de todo es que, siendo reconocido el sesgo izquierdoso de la mayoría de la prensa española y redes sociales como Twitter, nos intentan vender su neutralidad, más hacia un lado que al otro, claro está.

Desgraciadamente para nosotros los libres, el gobierno de ‘los goebbels españoles’ está iniciando una obscena persecución de nuestras voces. Somos críticos, somos discrepantes, somos incómodos desde hace un tiempo, sólo que ahora, durante la gravísima pandemia que asola nuestro país, nos hemos convertido en el enemigo público del poder y de su aparato mediático.

Goebbels que castigan a los que opinan distinto

"El presidente del desgobierno, mientras sus mercenarios salen con premeditación y alevosía a la 'kristallnatch', pide unidad y altura de miras, una altura que ese personaje jamás conoció ni conocerá"

Resulta dramático y cruel que un gobierno incapaz, ineficiente, inepto e irresponsable, utilice una tragedia de proporciones bíblicas para batir al disidente, pero lo está haciendo. Ha puesto en marcha campañas de persecución sin precedentes en un país presuntamente democrático, para borrar todo rastro de culpabilidad. La ideología por encima de las personas. Más bajo ya no se puede caer. Sin embargo, el presidente del desgobierno, mientras sus mercenarios salen con premeditación y alevosía a la kristallnatch, pide unidad y altura de miras, una altura que este personaje jamás conoció ni conocerá.

Se nos han colado el terror y la bajeza moral. Nos quieren convertir en eunucos de nuestra palabra, en prisioneros de nuestra libertad y esto, sumado a la negligencia de quienes han antepuesto el régimen de las ideas por encima de las vidas humanas, para mí no tiene nada más que un nombre, nazismo.

Mar Rodríguez – @ReinaKhalesi 

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¿Quo vadis, España?

 

MAR RODRÍGUEZ

 

“El buen líder sabe lo que es verdad, el mal líder sabe lo que se vende mejor”, Confucio

El buen Confucio ni se imaginaba que con sus sabias palabras definía la realidad de un país que siglos más tarde se llamó España, situado allá por Occidente y que, inmerso en una crisis sin parangón, en pleno Siglo XXI, navegaba a la deriva capitaneado por un ser que cumplía escrupulosamente la segunda parte de su célebre frase.

Es precisamente en tiempos de crisis cuando aparece el liderazgo político y cuando el que está a los mandos debe ser capaz de unir a una gran mayoría de ciudadanos de su país, ya sean de su tendencia ideológica o no. A nadie se nos escapa que en estos delicados y graves momentos que estamos viviendo en España, no solo tenemos una crisis, sino dos: la batalla contra el Coronavirus y la total crisis de liderazgo para gestionar tamaña catástrofe, que ya se ha cobrado miles de vidas y nos arrastra a una crisis económica sin precedentes en nuestra era.

Es necesario que las naciones que entran en períodos de incertidumbre encuentren a alguien que sea capaz de organizar y guiar a los ciudadanos de forma inmediata, sin crear más miedos ni dudas innecesarias. Es decir, un líder.

En momentos de incertidumbre, se hace necesario encontrar a alguien capaz de organizar y guiar a los ciudadanos sin crear más miedo ni dudas innecesarias.

 

Una regla no escrita sobre liderazgo político nos dice que, mientras los resultados acompañan a un partido, el ganador no verá cuestionado su liderazgo, independientemente de lo bueno o lo malo que éste sea. Pero, hete aquí que, el azar, el destino o lo que quiera que este infierno del coronavirus que vivimos, sí supone la máxima prueba de fuego a la que un presunto líder se pueda enfrentar.

¿Es Pedro Sánchez el capitán del barco que se espera en estas circunstancias? Evidentemente no. En momentos tan críticos como este, el pueblo no sigue al más guapo o al más simpático, sino al que sabe qué hay que hacer.

A nadie se le escapa ya, y llegará el momento de depurar responsabilidades, que la temeraria conducta del gobierno de coalición con nuestro citado y presunto líder a la cabeza, ha contribuido en grandísima medida al desastre en el que nos vemos inmersos

Mar Rodríguez Márquez @ReinaKhalesi
Mar Rodríguez Márquez es abogada desde hace más de veintisiete años, especializada en Derecho Civil y de Familia. También preside el Foro Hispano-Israelí para la Cooperación.
Experta universitaria en Comunicación Política e Institucional y en Derecho Tecnológico.
Forma parte del Gabinete de Comunicación y Prensa del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea Regional de Murcia.
Cada semana escribe una columna de opinión política en Metrópolis FM Región de Murcia para el programa “El día menos pensado”, así como participa en la tertulia política de esta emisora junto a afamados periodistas de la Región de Murcia.
Ha formado parte del Comité electoral de Ciudadanos durante la campaña 2019 en comunicación.
Reconocida tuitera con el alias @ReinaKhalesi entre los top 10 del pasado mes de febrero.

En estos días arde la prensa afín a los partidos en el gobierno, en un intento desesperado por tapar la dichosa manifestación feminista permitida y jaleada por el gobierno, a pesar de conocer la magnitud de la tragedia que se avecinaba. 

El propio presidente, sin duda por indicación expresa del gurú Iván Redondo, comparece día sí y día también, con la cara cada vez más desencajada y el discurso vacuo y superfluo, a no decir nada. Solo conseguir de los ciudadanos el efecto contrario al que debería pretender un líder: consigue crearnos auténtico miedo.

Mi teoría sobre estas comparecencias me lleva a contemplar a un presidente frágil, desvencijado y totalmente sobrepasado por la situación. No transmite ni genera confianza ni mucho menos tranquilidad. Ni siquiera transmite esa chulería que mostraba en campaña, ese “ir una cuarta por encima del suelo”, ese levitar sobre sus propias posibilidades. Y eso precisamente es lo que está pagando ahora. 

Indignados y el movimiento 15 M en Madrid

Se elevó unos palmos sobre su capacidad de liderazgo, moldeado por el maestro de ajedrez en la sombra, y ganó la batalla, pero no la guerra.  A nuestro no-líder se le han juntado el hambre con las ganas de comer y tampoco ha escogido ni a los mejores compañeros de viaje ni a los más expertos en tragedias y catástrofes

Steve Jobs decía que un buen líder era aquel que se rodeaba de gente más inteligente que él para que lo condujeran en su camino hacia la gestión propia del liderazgo. Es obvio que no es el caso.  Los acontecimientos nos lo muestran cada día. Desconcierto, desinformación, descoordinación son sus compañeras de viaje y, quizás me equivoque, percibo detrás al gurú terminando de cremar la falla.

 

Mar Rodríguez Márquez – @ReinaKhalesi

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