Pueblo y ciudad | Carmen Heras

Ago 24, 2019

Pueblo y ciudad

CARMEN HERAS

Ustedes que me leen me permitirán un pequeño cuento veraniego que empiece así: ¿Puede un político “tener preferencias” por un lugar determinado y sus gentes, en razón a que de ahí provienen los votos para seguir estando en la vida pública? Por favor no contesten a la manera políticamente correcta, no digan que la persona dedicada al noble arte de la política lo hace por ideales y se debe a todos los individuos de un territorio, porque esa respuesta está estereotipada y no siempre se cumple

Mi interrogación va mucho más lejos. Plantea la “lógica” de gobierno de unos líderes que saben de manera certera que los votos para su fuerza política provienen de unas zonas y no de otras. Y hasta puede que no valoren como inadecuado “relacionar” la virtud de la buena gestión genérica con el aprovechamiento de los votos que pudieran derivarse de aquella.   

Planteo la "lógica" de gobierno de unos líderes que saben de manera certera que los votos para su fuerza política provienen de unas zonas y no de otras.

Pensemos. Los individuos no son ángeles y la cautela prudente es una cualidad promedio de otras muchas necesarias. Los tiempos actuales son pragmáticos: “yo te doy, tu me das” y hasta tiene una justificación humana el mejorar la situación de los cercanos con parecida concepción de los principios. 

Pero, si fuera esta la máxima única (o predominante) aplicable, tal vez debiéramos empezar a preguntarnos por los matices subyacentes. En lo que puede afectar al común y equitativo derecho de todos (personas y lugares). 

Les propongo un juego. Imaginen ustedes un territorio con amplios espacios tipificados como rurales y algunos menos de los llamados urbanos

Carmen Heras columnistas de VisionCoach
Carmen Heras Pablo es Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid. Profesora Titular de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Extremadura donde anteriormente dirigió la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado.
Diputada en el Congreso por Cáceres en representación del PSOE en 1996-2000, fue concejala en el Ayuntamiento de Cáceres en 2003-2007 y Alcaldesa entre 2007 y 2011

Imaginen ustedes que el campo vota de una forma determinada y las ciudades de otra bien distinta. Imaginen que debido a ello se gobiernan muchos pequeños lugares que consiguen en conjunto la victoria y que estos están en la zona tipificada como rural. 

A la luz de esta situación, podría preguntarse si el enaltecimiento político de pueblo frente a ciudad es sincero o solo una especie de entelequia creada por un discurso, evidentemente justificativo para el trabajo político de algunos (hombres, mujeres), antes, durante y después de unas elecciones. 

Cuando los estudiosos repasan las diferencias y similitudes entre lugares geográficos, descubren (a decir de ellos) que actualmente no hay una separación definitoria realmente concluyente entre pueblos y ciudades pues los límites entre lo urbano y lo rural se desdibujan. Tanto más cuando la región es pequeña. Las comunicaciones y la tenencia de vehículo propio acercan las personas y los lugares entre sí, internet nos ha hecho miembros de la llamada aldea global, nuestros chicos y chicas transitan, viviendo, de un sitio a otro cuando estudian, trabajan o están de fiesta. Las distancias, usando como unidad de medida el tiempo empleado en recorrerlas, cada vez se “vuelven” menores, afortunadamente.  

Valoración de la investidura fallida de Pedro Sánchez
Valoración de la investidura fallida de Pedro Sánchez

Si esto es así, ¿a qué ton viene echar la carga de la prueba en las zonas tipificadas como urbanas acusándolas de ser las primeras responsables de la falta de habitantes (caso de haberla) de las susodichas zonas rurales y de su falta de desarrollo? 

Algún populista podría defender que si las gentes que faltan en un sitio están en el otro, razón de más para promocionar los lugares urbanos a los que se han trasladado, en vez de seguir invirtiendo en los puntos de origen con la esperanza de que vuelvan. Porque volver, lo que se dice volver, no lo hacen, si excluimos las vacaciones.

En fin, lo dicho: fábulas de verano, ya saben. 

Carmen Heras 

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