Protagonistas de la Transición: Alberto Asuar

por | Ago 14, 2017

Con 83 años, Alberto Asuar Ramírez, sigue siendo uno de los referentes del Partido Comunista de España, PCE, en Extremadura. Es el menor de diez hermanos y mantuvo su oficio como artesano marmolista desde que empezó a trabajar, con tan solo 13 años, hasta su jubilación. Formó parte, como número dos, en la lista electoral del PCE por la provincia de Badajoz en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura.  Participó activamente en el proceso autonómico extremeño que se inició tras la aprobación de la Constitución, fue también Diputado Autonómico en la Asamblea de Extremadura en la tercera legislatura y ha estado doce años presente en la política municipal como Teniente de Alcalde y Concejal en Almendralejo. 
Político sensato y sin extremismos, tiene claro a lo que debe aspirar la sociedad y las formas para conseguirlo. Hizo lo que tuvo que hacer en el momento en que le tocó vivir y, si volviese a nacer, lo volvería a hacer. Hijo y padre de simpatizantes y hermano de militantes comunistas que les sirvieron de guía en su lucha por un cambio social justo y democrático en la España de la dictadura franquista.

Aspira a seguir siendo querido por sus hijos y que se le recuerde simplemente por lo que es: luchador por las libertades democráticas que, con errores y aciertos, hizo que lo creía de justicia.

 

ALBERTO ASUAR RAMIREZ, es artesano marmolista, trabajador y militante comunista desde hace setenta años. Habla con humildad y lucidez. La política le ha quitado tiempo y dado preocupaciones y problemas, pero cumplió siempre con sus creencias. En 1977, con ocasión de las primeras elecciones democráticas en España, formó parte, como número dos, de la candidatura del Partido Comunista de España, PCE, por la provincia de Badajoz.

Comunista y empresario, ¿no es una contradicción?

Bueno, yo no soy empresario, es mi hijo. He sido un artesano que ha trabajado siempre. Indudablemente no he tenido a nadie por encima de mi, siempre que he podido. Ahora es mi hijo Alberto quien lleva la empresa de mármoles. Yo empecé a trabajar en el año 1947, con mi hermano Juan, de quien era la empresa. Yo tenía 13 años. Trabajaba por el día y por la noche iba a la Escuela de Artes y Oficios a estudiar cuestiones de dibujo, de talla y de cosas de esas.

¿Qué es la política? ¿Se es político siempre?

He peleado mucho dentro de la política a favor del comunismo y sigo pensando que hay que intentar ser comunista, pero comunista siempre en relación con lo que piensa la gente, no con la ideología del poder. Mucha gente confunde el comunismo. El comunismo se puede confundir también porque hubo datos claramente negativos pero en su mayoría era una posición ideológica para que la sociedad cambiara y cambiara a mejor. Y por ese objetivo he peleado todo lo que he podido. Con buena gente, con buenos amigos. Tengo ahí amigos como José María Coronas y otros muchos que han sido grandes amigos. Montones de ellos.

Yo creo que se lleva la política dentro, aunque la tengas dormida y sepas que es otra gente la que tiene que trabajar. Otra gente más jóven que tiene que seguir los pasos, como yo seguí los pasos de alguna gente que para mi eran ídolos. Ahora tengo una actividad política pasiva en la que asisto a las reuniones y a las cosas que me llaman y que me invitan e insisten en que vaya para apoyar.

¿Cómo se va formando en ti la vocación y el interés por la política?

Desde muy jóven. Era yo un muchacho y mi hermano Félix, 20 años mayor que yo, estaba preso por ser del PCE. Lo dejaron salir porque tenía una peritonitis y creían que se iba a morir. Salío, la superó y siguió peleando hasta que murió a los 90 años.

A partir de los años setenta hubo una serie de gente muy valiosa, como Santiago Carrillo y empezamos a luchar por toda España. También luego con Gerardo Iglesias y Julio Anguita he peleado por Extremadura y por toda España. Hemos estado en muchos sitios. Estuvimos en Badajoz, en Mérida y en doscientos mil sitios más y también estuvimos presentes en todas las batallas que se han ido acumulando.

¿Qué valores están presentes en esa vocación?

El valor es la satisfación de pelear por eso que tú crees justo, aunque luego no salga. Los valores de actuar de acuerdo a los deseos que uno tiene por cambiar esta sociedad son, para mí, valores fundamentales, si no, no hubiera peleado. El principal valor para mi siempre ha sido la comunicación con los compañeros y el compromiso común. Cuando eso se daba era cojonudo. Es cierto que ha habido gente que ha cambiado después, que han dejado el PCE y se han pasado al PSOE. Casos de esos se han dado, pero han sido pocos, afortunadamente.

Sentí cuando el PCE se conviertió en Izquieda Unida (IU), porque sentía que de alguna manera, se iba, y se ha ido bastante, pero también desde Izquierda Unida se ha dado una respuesta válida que para mi es muy importante.

¿Qué recuerdos guardas de tu familia?

Yo era el pequeño de 10 hermanos y recuerdo el dolor que nos causaba la situación de mi hermano Félix. Mi padre era sastre, tenía otras preocupaciones y no se metió nunca en política, aunque estaba también en esa línea. Mi padre me aportó los valores de la comprensión y la solidadridad con aquella gente, pero no podían manifestarse porque estaban todos afiliados. Nunca quisieron que yo me dedicara a la política, sin embargo, cuando me casé, mi mujer nunca se opuso a ello. Siempre me ha apoyado mucho en todo, además de ser también una gran militante.

Llegas al PCE a través de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Desde un movimiento católico a un movimiento político. ¿Cómo se puede explicar eso?

La HOAC fue la cuna de muchos comunistas y socialistas y se estaba en aquello porque era donde te podías mover y estabas un poquito menos controlado. Allí, aunque era un órgano de la derecha, había mucha gente de izquierda peleando por sus ideales. Estando en la HOAC pasé también por los cuartelillos de la Guardia Civil en diversos pueblos de Extremadura y de España porque te estaban ya esperando al entrar en el pueblo. Me llevaban al cuartelillo y me interrogaban. Me decían dónde y cuándo había estado y algunas veces me levantaban la voz. A mi, afortunadamente, nunca me pasó nada, porque había curas, amigos y mucha gente en muchos pueblos que estaban en la misma línea que yo, peleando por el partido comunista, y que estaba contigo, que te ayudaba. Tenías a gente en torno tuyo, pero tuve una persecución acojonante. Pero no pasó nada. Estamos aquí. Nunca me tocaron. Había miedo porque te controlaban. Todos teníamos miedo pero unos lo disimulábamos más que otros.

¿Cómo empieza tu militancia comunista?

No recuerdo exactamente cuando fue. Yo era un muchacho, el pequeño de todos mis hermanos. El tener a mi hermano en la cárcel por ser del PCE nos dolía a todos. A mi madre, a mi padre y a mis hermanos. A mi también me dolía.

Con el llamado “aldabonazo” en 1973, el PCE recibe un duro golpe en Extremadura. Más de un centenar de personas son detenidas y caen cédulas en numerosas localidades. ¿Cómo recuerdas aquello y cómo es el PCE que queda en Extremadura?

Con mucho vacío y con un sentimiento de putada y de persecución porque aquella gente eran bastante conocidos para mi. Aquello fue un ataque de persecución para que fuera inamovible el sistema que había. Pero el sistema nunca fue inamovible, porque hubo muchísima gente que pelearon, entre los que me quiero contar yo también, que estuvieron en la brecha para conseguir el cambio social y democrático. Eso fue muy importante.

Había un buen Partido Comunista en Extremadura. Lo que pasa es que había muchas precauciones, porque había una persecución acojonante. A cualquier pueblo que ibas te estaban esperando. Era al PCE al que más atacaba el franquismo, mucho más que al PSOE. Lo que querían era que desapareciéramos. Es franquismo fue muy cabrón.

¿Cómo vivistes la muerte de Franco y cómo se vivía en tu entorno?

La vivimos con alegría. La de Franco, pero también antes la de Carrero. Franco llevaba enfermo hacía tiempo y estábamos esperando que se muriera un día u otro. La enfermedad de Franco debilitó mucho al franquismo. Franco tuvo una enfermedad larga y con el asesinato de Carrero se le hizo mucho daño. Le ayudó a morir. Era su mano derecha, su hombre de confianza y su seguro hombre fuerte y sucesor.

¿Cómo era la España de 1977?

Una España dominada por el franquismo en contra del franquismo. Quiero decir que era una España donde el franquismo era el que dominaba, pero en donde la opinión pública no estaba ya con Franco.

¿Qué supuso para tí la Transición?

Fue una alegría para todos. No cubría del todo todas nuestras expectativas pero era el principio del cumplimiento de la democracia. Abria unas oportunidades de democracia que hasta entonces no había.

Entonces, nadie iba en la lista electoral por figurar. La gente iba en la lista por luchar. Para el comunista la posición era luchar contra el franquismo para lograr una sociedad más justa. Entonces no había celo por ser primero, por ser segundo y cosas de esas. Es más, mucha gente tuvo que ocupar sitios más destacados porque los eligieron los compañeros y las compañeras. Te obligaban y te daban razones porque los compañeros veían que eras útil y tenías que hacerlo.

¿Qué hemos ganado como sociedad desde 1977?

Hay otra situación distinta a la de entonces, pero no se ha ganado todo lo que se tenía que ganar. Hemos ganado una situación distinta con más posibilidades y con un campo más abierto para todo el mundo, pero a la izquierda le viene mejor esta situación que la anterior. Creo que eso se ha ganado. ¿Que hay que ganar más cosas? ¡Pues claro! ¡Hay mucho que hacer todavía!

Hay una serie de gente como Alberto Garzón que están peleando por ello y hay otra serie de gente como Pablo Iglesias que también esta peleando y que están haciendo cosas importantes. Pero juegan más a ser ellos y los demás tienen que adaptarse. Pero Garzón creo que es un hombre muy válido, muy bueno. Está en la línea que tiene que abrir muchas puertas para la izquierda, no ya para el PCE, para la izquierda, puede puede haber otras opciones de izquierda que sean válidas hoy y que antes no la había.

¿Cómo han cambiado los valores de nuestra sociedad desde 1977 hasta ahora?

Los valores fundamentales eran la presencia en la lucha por una sociedad democrática, el objetivo en la lucha en esa sociedad y el deseo de contagiar a esa sociedad democrática. Avanzar en esa dirección era importantísimo. Hoy eso ya no hace falta. Sin embargo, no se avanza como a uno le hubiera gustado, pero sí se han dado pasos y hay posibilidades de llegar dónde quiere la sociedad.

Todavía falta mucho recorrido. De todas maneras, yo pienso que hay ahora más gente que piensa en una democracia más participativa, más real, que en aquellas fechas. No quiero decir que no exista pero hay más posibilidades de poder desarrollarla que entonces.

En la medida en que avance la sociedad con unos criterios de gobernabilidad de izquierda en España y de participación de izquierda en España, será a la medida en que vayamos consiguiendo esos objetivos, pero todavía no. Se han conseguido cosas ¡dónde vamos a parar! Ahora se puede conseguir cualquier cosa, ahora mismo. Hay una situación en la sociedad en que se puede conseguir cualquier cosa pero falta todavía conciencia política de izquierda entre muchísima gente. Todavía el tabú de la izquierda dura en alguna gente, en muchísima, sobre todo en la juventud que no participa como nos gustaría que participara, pero la juventud lo tiene ahora más fácil. Ojalá hubiéramos tenido nosotros esta situación en aquellas época.

Después de más de sesenta años de activismo social y político, ¿qué ha supuesto en tu vida la política? ¿Qué has ganado? ¿Qué has sacrificado?

Le he puesto muchos años. Empecé en política de muchacho, mi hermano era del PCE y para mi era un ídolo. Eso de estar quince años en la cárcel fue muy doloroso para la familia. Lo paso muy mal el pobre. En parte es un referente para mi, porque el sufría mucho y yo lo veía y lo pasaba mal, como mi madre y mis hermanos.

¿Qué he sacrificado? Pués no lo se. He estado porque me ha gustado. Me ha quitado tiempo, he tenido que hacer esfuerzos, me ha creado problemas, pero eso, para mi, no es sacrificar nada. Eso es vivir la vida que tú quieres. Es buscar hacer el bien en una situación que tu no querías y que mucha gente no quería.

No estoy descontento ni contento. Se que si volviera a vivir aquella situación, volvería a hacer exactamente lo mismo que he hecho. Algunas cosas salieron y otras no, pero tuve una posición que es la que a mi me gustaba. Eso no sé si es estar contento.

¿Quiénes son los referentes personales que han dejado más huella en tí? ¿A qué personas has admirado?

El primero es mi hermano Félix, que fue un luchador toda la vida. Yo sentía mucho que él estuviera en la cárcel. Cuando salió y se recuperó, siguió luchando hasta los 90 años. Gerardo Iglesias tuvo el valor de regresar a la mina después de ser Secretario General del PCE. El valor de decir que regreso a mi vida y a mi trabajo a mi me sirvió bastante. Julio Anguita fue para mi un gran Secretario General.

Teníamos un grupo muy bueno que te ayudaba preparando las intervenciones, haciendo las encuestas, haciendo los argumentos y las posiciones que teníamos. Eso lo recuerdo con cariño y mucho trabajo, mucho más de lo que parece. Porque tú eres un hombre limitado y te tienes que rodear de gente que te ayude, tienes que asimilar lo que te dicen los compañeros y luego lo tienes que escribir y explicar y desarrollar todo eso es difícil.

En la vida y en la política se alternan momentos de éxito con momentos de frustración. Si tuvieras que elegir un momento que te enriqueció como persona, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Hubo dos. Nunca he querido la muerte de nadie, pero la de Carrero Blanco me cayó muy bien. Y la de Franco me cayó tan bien como la de Carrero. Cuando murió Carrero Blanco, dije “este tío se muere”. Por Franco, porque Franco lo pasó fatal con la muerte de su amigo y precipitó la solución a la democracia. Sí es cierto que algunos querían mantener el franquismo y defender aquello, pero ya no había forma.

¿Y algún momento de frustración?

Pues muchos. No lo sé. Algunos momentos siempre hay, pero tampoco los recuerdo. Si en los momentos en que fichaban a tres o cuatro compañeros que los había cogido. De esos había muchos, aunque en aquella época era eso lo que había. Metieron en la cárcel a mucha gente. Descubrieron a un montón de gente agrupadas en organizaciones de izquierda por la parte de Villanueva de la Serena y Don Benito y hubo mucha gente en la cárcel.

¿Qué te gustaría ver más en la sociedad?

Mas democracia, que todavía nos falta. La participación de la sociedad a nivel de los ciudadanos. La participación del ciudadano significa que éste presente y tome parte en la redacción de los documentos que se elaboren, que estén en las reuniones previas a las reuniones políticas.

¿Qué habilidades personales crees que ha de tener un buen político?

Desarrollar lo que quiere con la mayor claridad y transparencia posible para que todo el mundo lo entienda. Aunque te diga que no o te diga que sí. Eso llega mucho a la sociedad. Que la gente sepa lo que dice el político. Eso gusta a la gente, aunque no lo haya votado.

¿Cómo es la izquierda ahora? 

El PSOE es la parte más conservadora y tiene el deseo del poder todavía. Sin embargo, el PSOE no tiene más remedio que contar con Podemos y la Izquierda Unida. Con Alberto Garzón y con otra serie de gente. Lo que pasa es que tiene miedo a que el poder que ellos tienen vaya debilitándose. Y yo pienso que se está debilitando ya.

Pedro Sánchez tiene una posición más a la izquierda que el PSOE y tiene problemas por eso. Susana Díaz ahora mismo está en una posición más a la izquierda que antes, porque ha visto que tiene perdidos los papeles.

¿Unión de la izquierda? Debe haberla. Pero una cosa es que debe haberla y otra si puede haberla. En la izquierda de PSOE hay intereses de poder y entonces no están por cederlo, pero tienen que hacerlo. El poder no es de ellos, es del pueblo.

Decía Winston Churchill, que “si a los 20 años no eres de izquierdas, no tienes corazón; pero si a alos 40 no eres de derechas, es que no tienes cabeza”. ¿Compartes esa afirmación?

(Se ríe) No, no la comparto. Pienso que el que tiene corazón lo tiene para siempre. Si te quitan el corazón, te mueres. Una persona con corazón siempre tiene que tener las respuestas adecuadas en cada momento. Decir que no tiene cabeza es decir que no da la razón al poder para aprovecharse de él. Eso está claro para mi. Y Winston Churchill no fue mal político.

¿Qué legado quieres dejar a tus hijos?

Que me sigan queriendo como me quieren. Están muy contentos con su padre, pero en política no entran y de su padre dicen que no tenía que haber entrado nunca. Siempre han buscado lo mejor para mi. Mi hija, sin embargo, sí. Ha estado en política y ha estado relacionada con algunas cosillas, no mucho; pero siempre ha estado en la línea de su padre. Mi hijo, no. Siempre ha dicho que lo que he pasado yo, no lo pasa él.

¿Cómo te gustaría ser recordado?

La gente no me va a recordar mal. No me recuerdan mal. Tengo muchos amigos que me llaman y que me invitan a cosas. No lo sé. Que me recuerden como soy. Que recuerden mi militancia, mi familia y mis amigos. Un comunista si no es válido para el pueblo no es comunista ni es nada. Que recuerden las cosas válidas buenas y, si hay alguna cosa que estaba mal, que las recuerden también. Que te recuerden como eres.

Alberto Astorga. Almendralejo, 24 de julio de 2017.

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