Protagonistas de la Transición: Tomás Martín Tamayo

por | Jul 2, 2017

La Transición a la democracia en España, uno de cuyos primeros pasos fueron las primeras elecciones democráticas de 1977, se construyó sobre hombros de gigantes. Ciudadanos que dieron un paso de servicio para construir un sistema de convivencia que rompiese con una dictadura caduca e instaurase en España un espacio de libertades civiles que ninguno sabía cómo podría terminar. Dar el paso de presentarse a unas elecciones libres y democráticas, encabezar una candidatura, era hace 40 años algo más que “significarse”. Era poner nombre y rostro a opciones políticas en nuestros pueblos y ciudades y poner en juego el prestigio personal en una causa de incierto final.
Para rendir homenaje a aquellos protagonistas que se embarcaron en la aventura de la democracia y que llevaron a buen fin al conjunto de nuestra sociedad, hemos querido mirar hacia atrás y ver el camino recorrido con Tomás Martín Tamayo, cabeza de lista por Badajoz de Alianza Socialista Democrática – Centro Izquierda, ASDCI, en las primeras elecciones democráticas celebradas el 15 de junio de 1977.

Le agradezco su generosidad en atenderme y la visión aportada.

 

TOMÁS MARTÍN TAMAYO, es maestro, escritor de éxito, político mientras viva y luchador en todos los agravios que Extremadura padece. Habla siempre claro porque nunca le ha debido nada a nadie. En 1977, con ocasión de las primeras elecciones democráticas en España, encabezó la candidatura de Alianza Socialista Democrática – Centro Izquierda, ASDCI, por la provincia de Badajoz.

Dejó la política de primera línea en 2011, tras treinta y cinco años en ella. Fue Consejero de Cultura, Educación y Deportes de la Junta de Extremadura. Cofundador de Centro Democrático y Social, CDS, junto a Adolfo Suárez. Diputado Autonómico por CDS en 1991 y en dos legislaturas más, en 2003 y 2007, como independiente.
Pionero del regionalismo en Extremadura, en 1992, al desaparecer el CDS, fundó Convergencia Regional de Extremadura, CREX, que formaría parte posteriormente de Coalición Extremeña.

Además de excelente político, ha sido y es reconocido por su labor literaria, en la que, además de sus catorce títulos anteriores, añade y destaca El enigma de Poncio Pilatos, editado por Planeta, y El secreto del agua, publicado por la Diputación de Badajoz. Es también columnista habitual en el Diario regional HOY y autor del blog Cuentos del día a día.

¿Cómo describiría la España que ejercía la democracia en 1977?

Era una España entre perpleja, confusa, esperanzada y alucinada porque acabábamos de salir del cascarón y no conocíamos el camino a seguir. Por una parte estaba la tendencia al proteccionismo que habíamos perdido y por la otra la posibilidad de afrontar retos que ignorábamos y para los que carecíamos de manual de instrucciones.

¿Hemos ganado algo como sociedad en estos cuarenta años de democracia? Qué hemos perdido? ¿Cree que se puede echar algo de menos?

Creo que el saldo es netamente positivo a favor del cambio y la evolución. Todos hemos crecido y todos hemos desarraigado visiones y tendencias que hoy nos parecen del paleolítico. Cuando se abren las puertas no se pueden dejar entreabiertas y son muchas las cosas que se fueron, creo que para siempre. El respeto, la solidaridad, la garantía de que no se pasarían ciertos límites…

¿Cómo piensa que han cambiado los valores de nuestra sociedad en todo este tiempo?

Fijémonos en cómo han cambiado, por ejemplo, los automóviles, las relaciones padres/hijos, los fundamentos de pareja, la visión de la Iglesia, el respeto a las leyes, el miedo a la carcel,… España ha evolucionado y el problema es que , tal vez, lo ha hecho muy deprisa, casi sin tiempo para asimilar todo lo que estaba cambiando.

¿Cómo ve la política española en este momento? ¿Cómo contrasta lo que estamos viviendo ahora con respecto a 1977?

La política, después de un tiempo de contención, se ha desparramado, entrando de lleno en la corrupción, que era algo que al principio no estaba en la hoja de ruta de nadie. En la Transición se hicieron muchas trampas para evitar retrocesos, dejando todo en manos de los partidos políticos. Y estos han evolucionado hacia el esperpento, convirtiendo la democracia en partitocracia, olvidando la inquietud de la calle, para centrarse en el ‘cosa nostra’. Nada de lo que está fuera de la colmena interesa a la colmena. En 1977, queríamos sinderamente ayudar, desalambrar, abrir puertas y ventanas para poder desperezarnos del largo letargo de los últimos cuarenta años… Nada que ver con la política y el político de ahora egocentrico, egoista, desclasado y miserable.

¿Cree que sería necesario recuperar algunos valores? ¿Cuáles serían?

Recuperar los valores es una añoranza que conduce a la melancolía. Los valores volverán por su propio peso, depurados y adaptados a un nuevo tiempo que nada tienen que ver con el de 1977.

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