Entrevista a José Enrique Pardo, Director de COPE Extremadura

por | May 5, 2017

José Enrique Pardo Soto, Periodista y Director de COPE Extremadura.
Entusiasta de su profesión y vocación y, sobre todo, de Extremadura, por la que siente pasión y respeto. Nacido en Oliva de la Frontera, José Enrique Pardo hace bueno el aforismo de que “quien ama su trabajo, no trabaja nunca”. En su conversación transciende saberse en el mejor lugar del mundo, acompañado por quienes le hacen feliz y haciendo lo que le apasiona.
Inconformista. No ceja nunca de reclamar que Extremadura sea recompensada por sus muchos años de olvido, que se dé a sus gentes el trato que les corresponde y que el progreso por venir les facilite una vida mejor.
Imposible arrancar de él la piel de periodista, intenta siempre reconvertir su posición de entrevistado en entrevistador. Es curioso. Riguroso. Pregunta. Lo cuestiona todo y quiere entenderlo todo. Tiene tanto sentido común como crítico. Hacer esta entrevista le ha supuesto salir brevemente de su vertiginosa tarea diaria y mirarse a sí mismo, por dentro, ejercicio en el que han aflorado múltiples emociones.
Las raíces de cada persona arrancan en su casa, en su familia, en su colegio. ¿Qué recuerdos tienes de tu primera infancia? ¿Qué valores se vivían en tu familia?
Yo siempre cuento que la banda sonora de mi primera infancia es la retahíla del rosario que mis abuelos rezaban todas las noches en la habitación contigua a la que compartíamos mi hermano pequeño y yo. A los oídos de unos niños como nosotros aquello era algo bastante aburrido que, sin embargo, nos hacía sentirnos tremendamente protegidos.

Nací hace ya 48 años en un precioso pueblo del sur de Extremadura, pegado a la frontera con Portugal. Pueblo en el que, según alguna teoría no confirmada aun, podría haber nacido Cristobal Colón, pero en el que con toda seguridad nacieron, entre otros muchos, el afamado pintor Timoteo Pérez Rubio y San Rafaelito, el santo de los pobres.
También lo hicieron mis abuelos paternos y maternos y, por supuesto, mis padres a los que no solo debo la vida sino haberme dejado en herencia una familia de gente buena, honrada y muy trabajadora.
Los recuerdos de mi infancia son los juegos interminables por las calles y por el inmenso bosque verde de encinas y alcornoques que siempre llevo en mis ojos.
Desde pequeño quise ser periodista y es lo que soy. Pero ya no sueño con ser corresponsal y contar aventuras desde países lejanos. Mi pasión por Extremadura me lo ha impedido porque, como dirían los conquistadores de América, “El Dorado” estaba y está aquí.
Quiero a esta tierra con todas mis fuerzas y me gustaría verla progresar como se merecen su historia y, sobre todo, sus gentes buenas y trabajadoras. Hace mucho tiempo sembré árboles y se que he vivido mucho por todas las primaveras en las que he visto en ellos nidos de jilgueros y mirlos.
Ójala pudiera algún día descansar bajo la sombra de esas mismas ramas, leyendo libros y recordando todo lo bueno de esta tierra que he visto, oído, olido, tocado y saboreado.
En sus rios he pescado barbos enormes que doblaron mi caña; en sus caminos he besado el polvo y el barro y, entre vacas rojas y cochinos grises, he cogido setas, espárragos y flores. Sentado sobre sus ruinas he visto teatro, he oído rock and roll y he sentido la misma brisa caliente que debieron sentir hombres y mujeres que estuvieron aquí mismo hace miles de años.
Y aunque en su cielo limpio he visto las estrellas como en ningún otros sitio del mundo, me quedo con la lección de vida que me ha dado la gente sabia de sus pueblos.
¿A quiénes recuerdas especialmente de aquella infancia de casa y colegio y por qué? ¿Qué te aportaron?
Sin duda alguna a mis abuelos maternos porque los paternos habían fallecido recientemente en un terrible accidente de tráfico. Mis padres vivían en el campo y nosotros estábamos con ellos en el pueblo para poder ir a la escuela. Eran gente sencilla y buena. De muy buen corazón. En aquella casa vivían también otros primos y el ambiente era muy familiar: mi abuela era dulce y cariñosa y mi abuelo mucho más serio. Se ponía nervioso con tantos niños en casa jugando sin parar y, sin embargo, no soy capaz de recordar ni una sola regañina o enfado suyo que no me hiciera bien y que no estuviese motivada por el cariño más paternal hacía nosotros. También recuerdo de aquellos primeros años de escuela en el pueblo a profesores buenos e inolvidables amigos de la calle con los que jugaba sin parar.
¿Cómo surgió en ti el querer estudiar periodismo? ¿Qué o quién te inspiró para ello? ¿Para qué? ¿Qué buscabas?
En realidad yo siempre quise ser periodista. Desde muy pequeño. Después tuve dudas y momentos en los que me alejé de esa vocación y soñaba con ser aviador o naturalista, como Félix Rodríguez de la Fuente. Tenía una gran imaginación pero siempre quise ser periodista: me gustaba mucho escribir y, curiosamente, también contar cosas, aunque era tremendamente tímido. Recuerdo perfectamente un pequeño “semanario” que hacía con mis amigos en la calle donde vivíamos cuando solo tenía diez años y en el que contábamos las cosas de las que nos íbamos enterando durante la semana. Se llamaba “LA LLECA”, hacíamos varias copias con papel de calca y las dejábamos en cada casa. Después, en el internado, durante las horas de estudio, ocultaba entre las manos un pequeño auricular para poder oír la radio e iba contando a mis compañeros cómo iba el Madrid de Santillana y Juanito en aquellos inolvidables partidos de la Copa de Europa.
Desde entonces hasta ahora has tenido un recorrido intenso en prensa escrita, radio, televisión ¿Qué es el periodismo para ti? ¿Qué utilidad tiene en nuestra sociedad?
Si. Desde que me licencié en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid solo tuve un año de parón sin encontrar nada. Colaboraba en la radio local de Barcarrota y de repente tuve mucha suerte y me surgió la oportunidad de empezar en la COPE y demostrar toda la ilusión y ganas de aprender que llevaba dentro. Y ya fue un no parar llegando a compaginar mi trabajo diario en la radio, como responsable de informativos regionales con colaboraciones en la agencia Colpisa, el diario ABC, Popular TV y empresas de comunicación empresarial para la que hacía guiones y hasta discursos por encargo. Era un ritmo frenético en el que mi pasión por el periodismo me impedía ver mucho más allá.
Ahora puedo reflexionar más sobre esta profesión y sinceramente creo que el periodismo es la solución a muchas de las inquietudes que tiene la sociedad actual pero también el problema. Intentamos influir demasiado en cuestiones políticas y económicas de corto plazo cuando a mi juicio el periodismo además de garantizar el derecho a la información, contando la realidad, debe ser un instrumento pedagógico en favor del bien común y valores como la paz, el diálogo, la solidaridad, la igualdad, la libertad.
La prensa como cuarto poder es una metáfora conocida y fortalecida aun más por la aparición de la radio y la televisión. ¿Qué hay de verdad en ella cuando debe coexistir con grandes medios de comunicación, internet, redes sociales y opiniones e información en cualquier soporte?
El cuarto poder no es la prensa, ni la radio, ni la televisión. Tampoco internet. Es la comunicación. La comunicación es el signo de nuestro tiempo y uno de los requisitos imprescindibles para sobrevivir en el nuevo mundo al que nos encaminamos.

"A mi juicio, el periodismo, además de garantizar el derecho a la información, contando la realidad, debe ser un instrumento pedagógico en favor del bien común y valores como la paz, el diálogo, la solidaridad, la igualdad y la libertad"

¿Qué valores y habilidades debe tener un buen periodista? ¿Cuáles de ellas  resaltarías en ti?
El valor principal es la honestidad y la valentía. Un buen periodista tiene que tener la suficiente firmeza como para contar aquellas cosas que suceden a su alrededor aunque no le gusten, no las comparta, e incluso le perjudiquen. Contar por ejemplo que un político ha sido detenido acusado de corrupción aunque sea del partido al que vota, contar que no ha sido penalti el penalti que ha hecho ganar a tu equipo de fútbol o que hay una manifestación en la puerta del banco que dirige tu padre. Después serán los jueces los que digan si el político es culpable o no, y seguramente tu padre no tendrá la culpa de la estafa que ha provocado aquella manifestación frente a su banco, pero tu responsabilidad es contar lo que ha sucedido sin atender a quién o a quienes beneficia o perjudica. Cumplir esta premisa es muy difícil pero yo creo que es una de las claves que garantiza el derecho a la libertad de información de los ciudadanos y la pluralidad informativa de una región o un país.
¿Cuáles de tus valores honras en tu actividad profesional? ¿En qué medida el medio donde trabajas te limita o potencia esos valores? ¿Cómo se los potencias tú al resto de tu equipo de trabajo?
Si te refieres a los valores personales que esta profesión me aporta, yo creo que son muchos. Esta profesión te permite llevar a la práctica muchos de los preceptos del humanismo cristiano en los que yo creo, con el objetivo de construir un mundo cada vez mejor. Somos una profesión de servicio público y son muchas las cosas que podemos hacer, y de hecho hacemos, para mejorar la sociedad, informando, entreteniendo, diviertiendo y dando a conocer tantas y tantas cosas buenas que se hacen a diario.
A veces tenemos la sensación de que los periodistas solo contamos malas noticias y que siempre estamos hablando de política -bueno, esto último habría que analizarlo con más tiempo-, pero también es cierto, y sobre todo en la radio, que contamos cosas muy interesantes para la mayoría de la gente, como opiniones de expertos en mil y un temas, información cada vez más completa sobre el tiempo y el tráfico, entrevistas de mucho nivel a gente extraordinaria, como médicos o científicos de las que tenemos tanto que aprender, emprendedores que te cuentan sus avances, etc.
Yo creo que la radio que se está haciendo ahora mismo en España es un auténtico lujo como master de aprendizaje humano, completamente gratis y que puedes ir asimilando mientras conduces o realizas múltiples actividades compatibles con escucharla.
¿Qué profesionales de la comunicación te sirven de guía en tu labor diaria? ¿Qué valores resaltarías de ellos?
Son tantos que no cabrían en esta entrevista. De todos y cada uno de los profesionales de radio que escucho a diario aprendo algo. Y así llevo muchos años: desde que iba en el coche de mi padre, oyendo la ronda de noticias y temperaturas de Radio Nacional, hasta que ya hecho un jovenzuelo escuchaba la música de Cadena 100 o descubrí entusiasmado la fuerza con la que comenzaba su programa Antonio Herrero. Ahora mismo me siento muy orgulloso de pertenecer a la empresa que cuenta entre sus comunicadores a gente de la valía de Carlos Herrera, Ángel Expósito, Juan Pablo Colmenarejo, Paco González, Manolo Lama, Pepe Domingo Castaño, Juanma Castaño, José Luis Pérez, César Lumbreras, Cristina López Schlichting y tantos otros.
También a mis compañeros periodistas y comunicadores de COPE Extremadura como Julia Sancho, Paco Vadillo, José Luis Lorido, José Manuel Gordillo, Fabián Vázquez, Miriam Rodríguez o Celia Lafuente, entre otros que seguro se me quedan en el tintero.
Creo sinceramente que el Grupo COPE esta viviendo uno de sus mejores momentos, consolidándose como referente obligado de la comunicación en España. El Estudio General de Medios (EGM) lleva ya dos oleadas consecutivas diciendo que la COPE y Cadena 100 son las emisoras de radio que más se escuchan en la región a mucha diferencia del resto.
¿Qué valores te gustaría que se potenciaran en la sociedad? ¿Cómo puede la prensa y el periodismo de hoy ayudar a ello? ¿Y tú?
A pesar del cambio de ciclo en el que estamos inmersos, estoy convencido de que los valores del  humanismo cristiano, la dignidad humana, la justicia social y la ética son ideales para consolidar una sociedad democrática cada vez más justa e igualitaria. La comunicación es clave pero no siempre potencia esos valores. En muchos casos la comunicación es un negocio como otro cualquiera y sus promotores no tienen ningún reparo a la hora de ofrecernos solo aquellos productos a los que más dinero les van a sacar.
Ahora nos quejamos de la cantidad de jóvenes que no creen en el proyecto europeo pero la verdad es que no hemos sabido explicarles que, a pesar de sus problemas e imperfecciones, la actual Unión Europea es el mejor de los mundos posibles.
En general el periodismo y sobre todo la televisión ha renunciado durante años a la pedagogía, porque no era rentable y puede que sea demasiado tarde para remediarlo.
Prensa y política es un tándem hoy inseparable, ¿qué habilidades personales crees que debe tener un buen político? ¿Y qué valores?
Visto lo visto la honradez es muy importante. También la coherencia, la humildad y una profunda vocación de servicio público. Yo creo que el nivel tan mediocre que por lo general hay en nuestra clase política es consecuencia de que para muchos de ellos la política no es una vocación de servicio público sino una mera salida profesional. Y así nos va.
Por lo demás, lo que más valoro de un político es que su obsesión sea la de trabajar para mejorar la vida de la gente, que sea justo y aplique el sentido común en todas sus acciones.
Los políticos que más daño hacen son aquellos que anteponen sus propios intereses al interés general y también aquellos que utilizan la política para fomentar bandos, enfrentar a los ciudadanos y sacar provecho propio de ese enfrentamiento.
¿Están ahora presentes en nuestra actividad pública nacional? ¿Y en la regional? ¿Qué faltaría para que estuviesen presentes?
Da igual que la actividad pública sea nacional o regional: la mediocridad se ha instalado en el tuétano del sistema y es como un cáncer. No deberíamos resignarnos ni caer en el terrible error de acabar con el sistema para renovarlo. A mi juicio hay mucho margen para reformarlo desde dentro promoviendo la llegada a la vida pública de gente con verdadero talento y vocación de servicio público. Profesionales que en lugar de soñar con las prebendas del poder sueñen con pasar a la historia por haber cambiado a mejor la vida de sus paisanos.
Estoy convencido de que el los pueblos y ciudades extremeñas hay mucha gente así metida en política, incluso en alcaldías. Sin embargo, algunos de los políticos mediocres que manejan los aparatos de los partidos no los dejan progresar y frustran sus aspiraciones de servicio público.

"Los valores del humanismo cristiano, la dignidad humana, la justicia social y la ética, son ideales para consolidar una sociedad democrática cada vez más justa e igualitaria""

A lo largo de tu carrera profesional, si tuvieras que elegir un momento que te enriqueció como persona, ¿Cuál sería? ¿Por qué? ¿Qué aprendiste de él?
No hay un momento concreto, son muchos. Detalles del día a día que te hacen madurar, reflexionar y cambiar de actitud. Te enriquecen mucho los errores, las curas de humildad que te da la vida. Cuando te das cuenta, por ejemplo, de que las cosas no son siempre como tu piensas y que en las razones y formas de actuar de los demás hay muchas verdades y virtudes. No caer en los prejuicios e intentar averiguar la verdad de las cosas, escuchando todas las versiones, me ha ayudado mucho. Una de las grandes lecciones que me ha dado el periodismo que practico es la de aprender a ponerme en la piel de los demás.
Creo sinceramente que ya queda nada en mí de aquel universitario “cabezón” que siempre creía que tenía razón en las discusiones. Es más, ahora creo que en la mayoría de los casos no tenía razón
.
¿A qué se renuncia cuando se dirige un medio de gran audiencia? ¿Qué se gana a cambio?
En mi caso renuncié a lo que más me gustaba y más satisfacciones me había dado haciéndome completamente feliz: el periodismo activo, la búsqueda y emisión de noticias radiofónicas, ese contacto vibrante con el oyente a través de las ondas y la actualidad que es como una adicción que te cuesta dejar. Pero lo dejé. Me conciencié de que había llegado el momento de hacer ese cambio en mi vida y acepté el encargo de mi empresa de pasar de la información pura y dura a la gestión. No me arrepiento, todo lo contrario. Me parece muy complicado pero tremendamente apasionante a la vez, el mundo de la dirección de una empresa de comunicación, los recursos humanos, la programación, el departamento comercial, el mundo de la publicidad.
Cuando era responsable de los informativos regionales de COPE Extremadura ya me gustaba mucho el trabajo en equipo y lo consideraba imprescindible para llevar a buen término cualquier informativo o programa. En la gestión esa necesidad se multiplica por diez y trabajar en equipo, ensamblando y coordinando a los integrantes de departamentos tan dispares como son el comercial, administración, informativos o programas, es un reto maravilloso. Estoy muy orgulloso del equipo humano que me ha tocado dirigir y, aunque me gustaría que estuviesen mucho más reconocidos y mejor pagados, no tengo ninguna duda de que son el mejor equipo de profesionales que existe ahora mismo en la radio extremeña.
¿Cuál ha sido tu mayor logro personal?
Mi mayor logro personal lo intento cumplir cada día y, aunque parece fácil, no siempre las circunstancias y las debilidades humanas te lo permiten: dormir con la conciencia tranquila, no hacer daño a nadie de forma intencionada, intentar hacer faliz a las personas con las que convives y te rodean y contribuir de forma activa con acciones, palabras y actitudes a mejora la sociedad. Como yo les digo a mis hijos, ya que no hemos tenído la gallardía de dejarlo todo y ayudar a los que no tienen nada, -por ejemplo en las misiones, como por cierto han hecho tantos paisanos nuestros tan maravillosos y entregados- qué menos que intentar hacer felices a la gente de nuestro entorno más cercano como la familia, el trabajo, el colegio, nuestro barrio, nuestro pueblo o ciudad.
Alberto Astorga, abril, 2017.
  • ¿Un libro que te estimule?

Los libros que me estimulan son los que estoy leyendo en cada momento. En este caso “La escapada”, de Faulkner, y también “El anarquista indómito”,  de José Luis Olaizola, que acabo de empezar.

En mi mesilla de noche siempre están “El dios de la lluvia llora sobre México”, “Doctor Zhivago”, “La carretera” y, por supuesto, “La traición del rey”, como homenaje al extremeño más poderoso de todos los tiempos.

  • ¿Una canción que te anime?

Cualquiera de las que “El Pirata” pincha a diario en Rock-FM.

¿Una frase que te motive?

Una que me enseño un amigo y que siempre repito cuando todo se complica, hay prisas y está todo el mundo a punto de estallar: “En estos momentos, lo más urgente es esperar”.

  • ¿Un momento histórico?

Va por etapas. Hubo un tiempo en que me apasionaba el descubrimiento de América y sus protagonistas extremeños; también los periodos anteriores a las guerras mundiales, de los que tanto deberíamos aprender para evitar acontecimientos tan trágicos y vergonzosos. Sin embargo, el momento histórico que más me apasiona y me preocupa es el actual. Sigo esperando la irrupción de personajes históricos de verdad que nos salven de la mediocridad y la siembra de odio.

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