¿Qué ideología política tienes?

por | Dic 24, 2016

Tradicionalmente, cuando se habla de ideología política se nos viene de forma inevitable la división del universo político en dos partes muy distintas y antitéticas: derecha e izquierda. Estas nociones tan básicas -ser de derechas o ser de izquierdas-, conllevan implícitamente una oposición entre ambas situaciones.

El origen de esta clasificación ideológica surge en la Asamblea Nacional francesa constituida en junio de 1789 y derivada de la ubicación geográfica elegida para situar a los distintos delegados allí presentes. A la derecha del presidente de la Asamblea se agruparon los representantes de la aristocracia y del clero por ser esta una ubicación considerada habitualmente como lugar de honor. En la posición contraria tomaron asiento quienes se oponían al poder real y al consiguiente veto que este pudiera oponer a las resoluciones tomadas. Eran, en su mayoría pertenecientes al llamado Tercer Estado.

Este concepto, ya en la ciencia política moderna europea, sirve para definir dos claras posiciones ideológicas, no basadas ya en cuestiones estamentales, sino en la existencia en una u otra de una gama de creencias determinadas. Para Norberto Bobbio, la diada derecha-izquierda permanece todavía activa.  Y es cierto, porque, básicamente y sin utilizar matices, derecha e izquierda se definen e identifican por la defensa de unos valores concretos.

"Cualquier ideología política debe identificarse con la defensa de los valores y las creencias que le son propios"

Así, la derecha se identifica con valores de autoridad, identidad nacional, orden, seguridad, tradición y conservadurismo, mientras que la izquierda abandera valores de progreso, igualdad, solidaridad, insubordinación y reformismo. Para ubicarse en un lado u otro hay que buscar los matices que aportan las innumerables combinaciones de ideales, principios, doctrinas, clase, fines perseguidos y métodos para alcanzarlos. Es muy amplio y solo partiendo de esa línea imaginaria existen posiciones más radicales a uno y otro lado –extrema derecha y extrema izquierda-, más moderadas e incluso más centradas que comparten criterios de uno y otro lado.

Sin embargo, manteniéndose esos conceptos como válidos, en una sociedad cada vez más compleja, donde coexisten muchas más razones de contraste, la dicotomía derecha-izquierda se ve como excesivamente simplificadora. Existen otras cuestiones que determinan el alineamiento y la concreción ideológica dependiendo de dimensiones distintas.

Así, durante el siglo XX, y más aun en nuestro momento actual, muchos países, regiones y organizaciones muestran aspectos políticos más complejos que no entienden solo de ubicación en esa línea imaginaria cuyos extremos serían la derecha y la izquierda. Cuestiones como el europeísmo o el euroescepticismo son valoradas de formas distintas dentro de un mismo partido. Los nacionalismos o el independentismo son capaces de marcar diferencias regionales en sectores ideológicos similares. Y la economía y la forma en cómo afecta a los sectores sociales marca también puntos de inflexión relevantes.

Como se ve, ubicarse ideológicamente en política no es tarea sencilla, ni obedece tampoco a una cuestión puramente racional. Pese a ello, se han aportado metodologías que pueden acercarnos a conocer cuáles son aquellos partidos que pudieran estar más cercanos a nuestro sentir político, si bien las emociones íntimas aportan la definición última de cada ciudadano.

David Nolan, fue uno de los políticos fundadores del Libertarian Party of the United States, partido político que puede asimilarse a los partidos liberales europeos. Pensaba que el progresismo abogaba solo por la libertad personal, mientas que el conservadurismo defiendía la libertad económica. El liberalismo, entendía, defendía ambas libertades, participando de ingredientes que pudieran estar en la etiquetada derecha e izquierda.

Propuso, para afinar algo más la ubicación ideológica en la política, la aplicación de lo que se ha venido en llamar Diagrama de Nolan. No es más que un gráfico de dos ejes en el que en uno de ellos se valoraría, a través de un test de preguntas, la opinión en cuestiones de libertad económica, mientras que en el otro se haría sobre las libertades personales. La confluencia de ambos criterios señalaría el lugar del espectro político donde la persona se encontraría políticamente más cómoda.

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